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HOMENAJE A FRITZ KREISLER

LIEBESFREUD – LIEBESLEID Homenaje a Fritz Kreisler Ruggiero Ricci, Shlomo Mintz, Christian Ferras, Anne-Sophie Mutter, Gidon Kremer, Fritz Kreisler, Jascha Heifetz, David Oistrakh, violín Deutsche Grammophon 477 9942 AAD/DDD CD1 63:23 CD2 67:33 1910-2008 Sonido: */**** / Valoración: *** Distribuidor: Universal     Aparte de ser uno de los más grandes e influyentes violinistas de todos los tiempos -fue el primero en emplear el vibrato continuo, prestando así una de las señas de identidad clave al violín del siglo XX-. el vienés Fritz Kreisler (1875-1962) fue un compositor de notable talento que, como muchos otros grandes virtuosos, dedicó la mayor…

B HomenajeKreislerLIEBESFREUD – LIEBESLEID

Homenaje a Fritz Kreisler

Ruggiero Ricci, Shlomo Mintz, Christian Ferras, Anne-Sophie Mutter, Gidon Kremer, Fritz Kreisler, Jascha Heifetz, David Oistrakh, violín

Deutsche Grammophon 477 9942 AAD/DDD CD1 63:23 CD2 67:33 1910-2008

Sonido: */**** / Valoración: ***

Distribuidor: Universal

 

 

Aparte de ser uno de los más grandes e influyentes violinistas de todos los tiempos -fue el primero en emplear el vibrato continuo, prestando así una de las señas de identidad clave al violín del siglo XX-. el vienés Fritz Kreisler (1875-1962) fue un compositor de notable talento que, como muchos otros grandes virtuosos, dedicó la mayor parte de su producción al instrumento por el que fue admirado en todo el mundo. 

En efecto, Kreisler se cuenta -junto a Paganini, Wieniawski, Sarasate o Ysaÿe- en la reducida nómina de violinistas del Romanticismo cuya obra aún perdura en el repertorio moderno, especialmente en el veleidoso y escurridizo terreno de las “propinas” o encores. El caso del vienés es bastante especial, habida cuenta de que presentó una parte significativa de sus composiciones como meras adaptaciones de obras de autores barrocos semi desconocidos en la época (como Couperin, Francoeur, Tartini o Pugnani) o de melodías populares, hasta que se destapó el fraude musicológico -que no musical- en 1935 y Kreisler admitió públicamente su autoría en medio de un gran escándalo.

El presente recopilatorio rinde homenaje a este irrepetible artista con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento. La inclusión de seis registros del propio Kreisler realizados en 1910-12, así como de testimonios de figuras como Heifetz, Oistrakh o Kremer convierte esta selección en una breve historia de la interpretación violinística de los últimos cien años. El primer CD consiste en una reedición de un disco monográfico grabado en 1961 por el virtuoso italoamericano Ruggiero Ricci, quien con su robusto y penetrante sonido recorre el núcleo de la producción original kreisleriana -tendremos ocasión de escuchar algunas de estas obras en diferentes versiones a lo largo de los dos CDs-, incluyendo el noble Preludio y Allegro “en estilo de Pugnani”, la lírica Siciliana y Rigodón “en estilo de Francoeur” o el exigente Recitativo y Scherzo, algo duro debido al toque muy “sobre la cuerda” que favorecieron los instrumentistas de la época. En total catorce obras. Cierran el primer CD seis históricos registros del propio Kreisler -el runrún delata su procedencia de antiguos discos de pizarra de 78rpm- en los que es posible apreciar el toque elegante y nervioso del violinista-compositor, así como el decadente carácter de las piezas “vienesas” -auténticos epígonos violinísticos de la opereta léhariana- acentuado por el desinhibido empleo del portamento.

La parte más sustancial del segundo CD pudo haber corrido a cargo del recital kreisleriano grabado en 1981 por el israelí Shlomo Mintz, pero en este caso el sello amarillo reduce el número original de obras de diecisiete a nueve para no repetir demasiado algunos títulos y dar cabida a otros intérpretes. Una lástima, pues aparte de un soberbio recital, se trata de un disco difícil de encontrar y merecería una reedición aparte. Mintz aborda estas obras desde la técnica y la musicalidad, algo apreciable en obras de inspiración cuasi raveliana como Polichinelle o el Capricho gitano -o tambien el Tambourin chinois que hemos podido escuchar a Ricci y el propio Kreisler-, así como en la nómina de transcripciones de Albéniz, Dvoräk o Granados. Como no hay mal que por bien no venga, los recortes impuestos a Mintz permiten incluir el testimonio fonográfico de dos colosos violinísticos como Jascha Heifetz (transcripciones de Gluck y Rimsky-Korsakov) y un David Oistrakh de 1949 (La Gitana) capaz de demostrar cómo a veces un intérprete de inmenso talento puede multiplicar por cien el valor de una obra. Las cuatro transcripciones firmadas por el francés Christian Ferras en 1969 (Dvorák, Chaminade, Rimsky-Korsakov y Falla) muestran la enorme clase de un íntegro artista en un repertorio que por mundano acaso no le resulta plenamente idiomático.

El recital se cierra con la presencia de dos grandes nombres de los últimos tiempos: Gidon Kremer y Anne-Sophie Mutter. El ruso se hace cargo con elegancia de dos intrascendentes piezas mientras la alemana recrea con su habitual sofisticación el elegante decadentismo de tres propinas vienesas (Schön Rossmarin, Caprice viennois y Liebesleid) para acabar con una transcripción de la mendelssohniana Frühlingslied.

 

Bárbara Cordón Hernández