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LA FORZA DEL DESTINO Orquesta de la Staatsoper de Viena. Zubin Mehta, director. Stemme, Licitra, Álvarez, Krasteva CMAJOR 708204 2DVD 161 MIN 2008 Subtítulos en italiano, inglés, alemán, francés, español, chino, coreano NTSC 16:9 HD1080i DTS Master Audio 5.0 PCM Stereo Imagen: **** / Valoración: *** Distribución: Ferysa    A diferencia de otras óperas verdianas del período de madurez, La forza del destino no cuenta con muchas opciones en soporte audiovisual, pero sí con nombres absolutamente míticos, irresistibles para cualquier apasionado que se precie.  La primera grabación procede del San Carlo de Nápoles en 1958 con Renata Tebaldi, Franco Corelli, Ettore…

D VerdiForzaLA FORZA DEL DESTINO

Orquesta de la Staatsoper de Viena. Zubin Mehta, director. Stemme, Licitra, Álvarez, Krasteva

CMAJOR 708204 2DVD 161 MIN 2008

Subtítulos en italiano, inglés, alemán, francés, español, chino, coreano

NTSC 16:9 HD1080i DTS Master Audio 5.0 PCM Stereo

Imagen: **** / Valoración: ***

Distribución: Ferysa 

 

A diferencia de otras óperas verdianas del período de madurez, La forza del destino no cuenta con muchas opciones en soporte audiovisual, pero sí con nombres absolutamente míticos, irresistibles para cualquier apasionado que se precie. 

La primera grabación procede del San Carlo de Nápoles en 1958 con Renata Tebaldi, Franco Corelli, Ettore Bastianini, Boris Christoff y Oralia Domínguez, dirigidos por la batuta de Francesco Mollinari-Pradelli (Hardy Classic), de sonido excelente e imágenes deficientes, deudor de la lírica italiana de la época, con todas sus virtudes y defectos; la edición del Met con Leontyne Price, Giuseppe Giacomini, Leo Nucci, Bonaldo Giaiotti dirigidos por James Levine (DGG, 1984) resulta sin embargo bastante decepcionante. Todo lo contrario que la mítica grabación de la Scala, que recientemente ha visto la luz, con Montserrat Caballé, José Carreras, Piero Cappuccilli, Nicolai Ghiaurov, María Luisa Nave y Sesto Bruscantini, dirigidos por un Giuseppe Patanè en el máximo de su inspiración (Hardy Classics, 1978), la referencia indiscutible del título. De entre las propuestas recientes no conozco la versión de Dynamic procedente de Módena, pero sí la descatalogada de Florencia (TDK 2007) con Urmana, Giordano, Guelfi, Gertseva, Scandiuzzi y De Simone, también bajo la batuta de Mehta y mejor cantada en líneas generales que la presente. Quien tenga curiosidad por la versión primigenia de1862, ha sido grabada en San Petersburgo, con una reconstrucción de los decorados originales (ArtHaus Musik, 1998).

CMajor propone ahora una grabación procedente de la Ópera de Viena, que ha mimado al de Busseto desde la segunda posguerra, en lo que la crítica consideró uno de los repartos de mayor nivel de los últimos años, digno de figurar con otros ya míticos. Sin llegar a la euforia –menos aún por lo que concierne a la puesta en escena– ciertamente contiene elementos musicales de gran interés. Lo que me echa para atrás es la producción: bienvenidas sean las actualizaciones, modernizaciones y reinterpretaciones que se quieran, pero que tengan un sentido. Situar la acción en época contemporánea sin más no se justifica por si solo. El despropósito alcanza su punto álgido con la gitana Preziosilla disfrazada de chica picante del salvaje Oeste: creo comprensible y compartible la perplejidad de verla cantar el “Rataplan” de esta guisa, mientras a la estructura metálica que sirve (?) de decorado se le superponen proyecciones de escenas bélicas que recuerdan ciertas grabaciones de la Guerra Civil. Un disparate. Sí reconozco sin embargo a David Pountney el mérito de haber creado una atmósfera de opresiva fatalidad.

Las dificultades de reunir un reparto equilibrado y a la altura son ya conocidas, no sólo por la cantidad de personajes sino también por los cometidos reservados. El prematuramente desaparecido Salvatore Licitra debutó Don Álvaro en la Scala en 1999, para llevarlo posteriormente a Madrid y Londres antes de llegar a Viena; con prácticamente una década de rodaje, la encarnación del personaje aparece madura, con la lección de Bergonzi aprendida; aunque no llegue a emular el modelo original, se aprecia la sensibilidad del canto, que huye de sonoridades estentóreas o el monocorde fortemezzoforte para centrarse en el fraseo, apoyado en una muy buena dicción. Un buen ejemplo de su sensibilidad se encuentra en el aria “O tu che in seno agli angeli”. Entre los testimonios que nos deja éste probablemente sea su personaje spinto más conseguido.

El siciliano ya fue pareja de Nina Stemme en otra grabación verdiana, Aida (BelAir Classiques 2006). Como en aquella ocasión, son una pareja dispareja, aunque ambos han mejorado. Licitra encarna la tradición italiana, mientras Stemme recuerda tantas colegas nórdicas que tenían los medios, pero no la naturalidad estilística. La articulación de la frase de la germana no termina de ser natural, aunque esto no impide que se pueda disfrutar de su instrumento de soprano spinto de verdad, con unos graves imponentes y un centro sólido. Los agudos, tendencialmente metálicos y aquejados de un vibrato poco grato, son buenos, sin ser lo más destacado. Se aprecia particularmente el respeto a las dinámicas, con un uso generoso de piani y messe di voce –como ejemplos bastan sus arias– que resultan en una Leonora expresiva y comprometida a lo largo de toda la representación.

Carlos Álvarez se presenta en particular buena forma en un período en el que ya sufría los problemas que le han llevado a una retirada prematura. No cabe sino lamentarlo profundamente, a la luz de un instrumento de gran belleza, sentido del estilo verdiano, variedad expresiva y fuerza interpretativa, con un Don Carlos obsesionado con la venganza, implacable con su opositor, como demuestra el gran dúo que comparten, punto álgido de la función sin duda junto con el aria, muy aplaudidos. No en vano, es el único que supera a su homólogo en la edición de TDK (Guelfi) y se comprenden perfectamente las razones que han hecho de él uno de los grandes favoritos del público vienés desde hace más de una década.

Nadia Krasteva hace lo que puede para interpretar Preziosilla con convicción en una puesta en escena que la ridiculiza indiscutiblemente. No obstante, logra plasmar una gitana vivaz, vocalmente fresca, con un material importante, bueno en el centro y en el grave, algo menos controlado el agudo. Alastair Miles está bien en el doble cometido de Padre Guardián y marqués de Calatrava, aunque no puede competir por poderío vocal con otras opciones, como tampoco el Melitone de Tiziano Bracci, que también da la impresión de quedarse corto en un personaje en el que, por otra parte, es bien fácil pasarse de rosca.

La dirección de Mehta es más o menos la misma en ambos DVDs, sin autoindulgencias ni celeridades injustificadas, deja que la melodía verdiana vuele sola, en especial en los momentos más líricos, con toda la carga melancólica que contienen, permitiendo un desarrollo natural. El coro, como siempre en Viena, es una gozada.

 

Raúl González Arévalo