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21.I.2012. La experiencia en estado puro

La experiencia en estado puro. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica. 21-I-2012. Ludwig van Beethoven: Concierto nº 5 para piano y orquesta, op. 73 “Emperador”. Hector Berlioz: Sinfonía fantástica, op. 14 .   Madrid. OCNE. Temporada 2011/2012. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica. 21.I.2012.   ORQUESTA NACIONAL DE ESPAÑA. RAFAEL FRÜHBECK DE BURGOS, director. EMANUEL AX, Piano.   Ludwig van Beethoven: Concierto nº 5 para piano y orquesta, op. 73 “Emperador”. Hector Berlioz: Sinfonía fantástica, op. 14     Aforo: 2.293 Asistencia: 100%   Con tan sólo cinco días de diferencia, el infatigable director Rafael Frünbeck de Burgos vuelve a ponerse al frente de la ONE para dirigir de nuevo…

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La experiencia en estado puro. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica. 21-I-2012. Ludwig van Beethoven: Concierto nº 5 para piano y orquesta, op. 73 “Emperador”. Hector Berlioz: Sinfonía fantástica, op. 14 .

 

1 MADRID_01-21-12_Emanuel_axMadrid. OCNE. Temporada 2011/2012. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica.

21.I.2012.

 

ORQUESTA NACIONAL DE ESPAÑA. RAFAEL FRÜHBECK DE BURGOS, director. EMANUEL AX, Piano.

 

Ludwig van Beethoven: Concierto nº 5 para piano y orquesta, op. 73 “Emperador”. Hector Berlioz: Sinfonía fantástica, op. 14

 

 

Aforo: 2.293 Asistencia: 100%

 

Con tan sólo cinco días de diferencia, el infatigable director Rafael Frünbeck de Burgos vuelve a ponerse al frente de la ONE para dirigir de nuevo una composición de Berlioz. Si ya nos conmovió la semana anterior con la interpretación de la delicada partitura del francés: La Infancia de Cristo, hoy nos ofrece la oportunidad de escuchar su versión de la obra, sin duda, más famosa del compositor: la célebre Sinfonía Fantástica.

Como prólogo a este magnífico acontecimiento, el veterano pianista polaco Emanuel Ax nos ofreció su personal versión del Emperador de Beethoven. No había duda de que la pericia fue la gran cómplice en todo momento tanto del director como del solista, aún así, la disconformidad de tempi entre orquesta y piano fue demasiado evidente en demasiadas ocasiones. Tampoco el peculiar sonido, demasiado duro para un Beethoven, de Emanuel Ax impidió al público mostrarse efusivamente agradecido al terminar la obra. Fue obvio que sus incansables aplausos no sólo felicitaban su reciente interpretación, sino que homenajeaban dos longevas carreras dedicadas por completo a la música.

Tras la pausa, llegó el citado plato fuerte de la velada. Fue aquí realmente donde la seguridad que brinda la experiencia brotaba de cada gesto de Frühbeck de Burgos. El primer movimiento, cargado de un carácter inmenso, hizo que la sala sinfónica del Auditorio Nacional se quedara pequeña para la ocasión. Seguidamente, un vals exquisito repleto de fantasía dio el toque de delicadeza oportuno. Los dos últimos movimientos fueron una entrega absoluta de metales y percusión, cuyas participaciones magistrales contagiaban su energía al resto de la orquesta.

A pesar de puntuales descoordinaciones entre secciones, la Fantástica de Berlioz deslumbró a todo aquél que estuvo presente, y fue una gran lección de humildad para todos de mano de una de las más grandes figuras en la dirección musical española.

 

Luis Miguel García Bailón