Audioclasica

19.VI.2012. Exultante final

Temporada 2011/2012. ORCAM. 19-VI-2012.  Luca Francesconi: Una Atopía (estreno absoluto). Franz Liszt: Concierto nº 2 para piano y orquesta, S.125. Hector Berlioz: Harold en Italia. Sinfonía en cuatro partes con viola solista, Op. 16.     Madrid. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica. ORCAM. Temporada 2011/2012 19.VI.2012.   ORQUESTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID. MASSIMILIANO DAMERINI, PIANO. GÉRARD CAUSSÉ, VIOLA. CARMELO DI GENNARO, RECITADOR. CELIA ALCEDO, SOPRANO. SANDRA COTARELO, SOPRANO. SONIA GANCEDO, MEZZSOPRANO. DIEGO BLÁZQUEZ, TENOR. JOSÉ ÁNGEL RUIZ, BAJO. FÉLIX REDONDO, DIRECTOR DEL CORO. JOSÉ RAMÓN ENCINAR, DIRECTOR MUSICAL.     Luca Francesconi: Una Atopía (estreno absoluto). Franz Liszt: Concierto nº 2 para piano y orquesta,…

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Temporada 2011/2012. ORCAM. 19-VI-2012. 

Luca Francesconi: Una Atopía (estreno absoluto). Franz Liszt: Concierto nº 2 para piano y orquesta, S.125. Hector Berlioz: Harold en Italia. Sinfonía en cuatro partes con viola solista, Op. 16.

 

 

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Madrid. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica. ORCAM. Temporada 2011/2012

19.VI.2012.

 

ORQUESTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID. MASSIMILIANO DAMERINI, PIANO. GÉRARD CAUSSÉ, VIOLA. CARMELO DI GENNARO, RECITADOR. CELIA ALCEDO, SOPRANO. SANDRA COTARELO, SOPRANO. SONIA GANCEDO, MEZZSOPRANO. DIEGO BLÁZQUEZ, TENOR. JOSÉ ÁNGEL RUIZ, BAJO. FÉLIX REDONDO, DIRECTOR DEL CORO. JOSÉ RAMÓN ENCINAR, DIRECTOR MUSICAL.

 

 

Luca Francesconi: Una Atopía (estreno absoluto). Franz Liszt: Concierto nº 2 para piano y orquesta, S.125. Hector Berlioz: Harold en Italia. Sinfonía en cuatro partes con viola solista, Op. 16.

 

Aforo: 2.324 Asistencia: 85%

 

La ORCAM ponía fin a su temporada con un concierto de altos vuelos, contando con la participación de dos excelentes solistas, un estreno absoluto y la agrupación al completo bajo la batuta de su titular José Ramón Encinar. Poco más se puede pedir al conjunto madrileño cuyo nivel de interpretación ha sido visiblemente superior al de la edición pasada. Todo a la luz de una programación original y bien diseñada, siendo una vez más –por fortuna– exponente de la creación actual. Aunque nuevamente hay que lamentar la actitud de buena parte de un público al que casi nada parece ya convencer, que continúa instalado en ese prejuicio anacrónico, desconocedor e insensible, condenador de todo lo que excede de su preferencia o concepción estética, derivando en ocasiones en falta de respeto y situaciones bochornosas. Así fue el “sabotaje” sufrido por Una Atopía de Luca Francesconi (estreno absoluto encargo de la ORCAM y Fundación BBVA) –con una interminable invasión de móviles sonando justo antes del comienzo–. Afortunadamente no afectó a la interpretación de una sugerente obra a modo de oratorio no religioso para recitador, coro y orquesta sobre textos pertenecientes a De Prospectiva pingendi de Piero de la Francesca y La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca. La capacidad creadora del italiano es incontestable, y lo pone de manifiesto en esta composición de carácter casi metafísico. El sentido de los textos encontraba su perfecto reflejo en una sutil retórica musical rica en el tratamiento tímbrico de la orquesta con importante papel de la electrónica. No obstante, el núcleo de la obra estaba en la parte vocal, con alternancia entre coro, como siempre impecable destacando en esta ocasión sus magníficas intervenciones solistas, y recitador, interpretado por Carmelo di Gennaro (director del Instituto Italiano de Cultura) que salvo por la poco adecuada amplificación de su voz, hizo gala de una entonación, dicción y carácter excelentes. Como era previsible, la acogida del público –con Francesconi en la sala– quedó en aislados y tímidos aplausos mientras que la mayoría ni siquiera tuvo la cortesía de reconocer el mérito a los intérpretes por su trabajo. Cabe preguntarse hasta cuándo continuarán muchos lapidando en su tiempo a quienes ellos mismos venerarán después. Las siguientes obras cambiarían el rumbo del concierto hacia el portentoso romanticismo de Liszt y Berlioz. Massimiliano Damerini afrontaría el complejo virtuosismo del Concierto para piano nº2 del compositor húngaro con verdadera pureza de estilo y una técnica deslumbrante, de pulsación incisiva y clara. En el conjunto de la interpretación, Encinar tuvo que arengar a una orquesta que no terminaba de alcanzar la intensidad apropiada, con cierta descompensación en el plano dinámico respecto del piano solista. Es digno de recuerdo el momento del dúo entre piano y chelo, de un maravilloso y delicado lirismo. Y qué mejor para rubricar esta buena temporada que el festivo Harold en Italia del en su día también condenado –por lo(s) mismo(s) de siempre– Hector Berlioz. Sin duda el protagonismo lo concentró la intervención del extraordinario viola Gerard Caussé. El francés –con partitura– exhibió un nivel interpretativo abrumador en el control de la sonoridad y el fraseo, sustentados por una imponente expresividad en permanente diálogo con la orquesta. Una ORCAM que descontando alguna imprecisión y con tempi fieles a la indicación metronómica, mostró un carácter e intensidad exultantes, quizá consciente de encontrarse ante el final de este brillante curso.

 

Juan Manuel Rodríguez Amaro

 

Pie de foto: Gérad Caussé lleva la viola a su máximo nivel de interpretación.

Crédito: www.musiespana.com