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20.VI.2012. Pierrot y el resto

Las noches del Real. Teatro Real. 20-VI-2012.  Johann Strauss II (arr. Schönberg): Vals del Emperador. Stravinsky: Tres canciones de la lírica japonesa. Ravel: Tres poemas de Stéphane Mallarmé. Schönberg: Pierrot Lunaire.   Madrid. Teatro Real. 20.VI.2012.   CHRISTINE SCHÄFER, soprano. KLANGFORUM WIEN. SYLVAIN CAMBRELING, director.   Johann Strauss II (arr. Schönberg): Vals del Emperador. Stravinsky: Tres canciones de la lírica japonesa. Ravel: Tres poemas de Stéphane Mallarmé. Schönberg: Pierrot Lunaire.   Aforo: 1.854 Asistencia: 75%   La estancia del Klangforum Wien en el Real con motivo del montaje de Poppea e Nerone de Monteverdi/Boesmans ha permitido incluir en la serie Las noches del Real un interesante programa con epicentro en el Pierrot…

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Las noches del Real. Teatro Real. 20-VI-2012. 

Johann Strauss II (arr. Schönberg): Vals del Emperador. Stravinsky: Tres canciones de la lírica japonesa. Ravel: Tres poemas de Stéphane Mallarmé. Schönberg: Pierrot Lunaire.

 

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Madrid. Teatro Real.

20.VI.2012.

 

CHRISTINE SCHÄFER, soprano. KLANGFORUM WIEN. SYLVAIN CAMBRELING, director.

 

Johann Strauss II (arr. Schönberg): Vals del Emperador. Stravinsky: Tres canciones de la lírica japonesa. Ravel: Tres poemas de Stéphane Mallarmé. Schönberg: Pierrot Lunaire.

 

Aforo: 1.854 Asistencia: 75%

 

La estancia del Klangforum Wien en el Real con motivo del montaje de Poppea e Nerone de Monteverdi/Boesmans ha permitido incluir en la serie Las noches del Real un interesante programa con epicentro en el Pierrot Lunaire schönbergiano que ha contado además con la presencia de una especialista de la proyección de Christine Schäfer. La oferta se completaba con una primera parte dedicada a Stravinsky, Ravel y un aperitivo consistente en el arreglo realizado para conjunto de cámara del Kaiserwalzer straussiano firmado por el padre del dodecafonismo.

Un menú perfecto pero que de inmediato se reveló mal preparado. Nada más comenzar el vals se encendieron todas las alarmas: los leves pero permanentes desajustes en la concertación y la afinación, las gruesas dinámicas, los descompensados balances, el ramplón sentido del ritmo y, en general, la carencia total de musicalidad y estilo demostraron que estábamos ante una gran agrupación… leyendo a primera vista. La presencia de Schäfer en las canciones de Stravinsky y Ravel aportó un punto de solvencia a estas obras, pero aún así la insuficiente preparación por parte de los vieneses resultó evidente en la inexistente planificación tímbrica de una música muy exigente en este aspecto, y que alcanzó algunos hitos memorables en las persistentes desafinaciones del segundo violín en Tsaraiuki o los marrulleros bariolages de armónicos en Soupir.

Curados de espanto asistimos a una segunda parte presidida por esa gran obra maestra de la música europea del siglo XX que es el Pierrot Lunaire, y es aquí donde tanto el ensemble como el concierto en sí lograron redimirse de las faltas cometidas anteriormente. No es que asistiéramos a una realización instrumental redonda, al menos como se entiende hoy en día para este tipo de obras, en las que se busca una transparencia de texturas y timbres más propia de obras como Pli selon pli. Pero aquí las intenciones musicales estuvieron plenamente coordinadas y la falta de redondez favoreció unas sonoridades rugosas y un clima de espontaneidad que encontró sus puntos culminantes en números como Rote Messe o Enthauptung. El domesticado y lírico Sprechgesang practicado por Schäfer envolvió la obra de una ensoñación lunar que acabó por consumar la magia de este Pierrot y reconciliarnos con la agrupación y sus responsables artísticos por habernos dado la primera parte que nos dieron. 

 

Rafael Fernández de Larrinoa

 

Pie de foto: El ensemble Klangforum de Viena.

Crédito: Claudia Prieler.