Audioclasica

BRUCKNER

SINFONÍA Nº 7 Staatskapelle Berlin. Daniel Barenboim, director Deutsche Grammophon 479 0320 DDD CD 67:15 2010 Sonido: **** / Valoración: **** Distribuidor: Universal     Grabada en vivo en 2010, esta Séptima bruckneriana constituye nada menos que la tercera grabación oficial del director israelo-argentino de esta obra, tras las incluidas en las integrales registradas con la Sinfónica de Chicago (DGG, 1979) y la Filarmónica de Berlín (Teldec, 1992), y que ahora presenta frente a una orquesta que, aunque menos prestigiosa que las anteriores, ostenta el pedigrí de haber sido su fiel escudera en en numerosos proyectos beethovenianos, wagnerianos y mahlerianos,…

A Bruckner_BarenboimSINFONÍA Nº 7

Staatskapelle Berlin. Daniel Barenboim, director

Deutsche Grammophon 479 0320 DDD CD 67:15 2010

Sonido: **** / Valoración: ****

Distribuidor: Universal

 

 

Grabada en vivo en 2010, esta Séptima bruckneriana constituye nada menos que la tercera grabación oficial del director israelo-argentino de esta obra, tras las incluidas en las integrales registradas con la Sinfónica de Chicago (DGG, 1979) y la Filarmónica de Berlín (Teldec, 1992), y que ahora presenta frente a una orquesta que, aunque menos prestigiosa que las anteriores, ostenta el pedigrí de haber sido su fiel escudera en en numerosos proyectos beethovenianos, wagnerianos y mahlerianos, entre otros.

Barenboim siempre ha demostrado tener buena mano con esta sinfonía, una de las más populares y “fáciles” del compositor austríaco, pero quizá también una de las que menos se deja moldear por el intérprete y suele resultar a menudo la más neutra en las ediciones integrales de las sinfonías brucknerianas: Así, la Séptima registrada en Chicago exhibió ya una portentosa seguridad, habida cuenta que se trataba de una lectura bastante directa -con tempi muy estables, dinámicas claras y pocas filigranas- que aprovechaba de forma excelente el peso y la compacidad de la agrupación americana, responsable de un espléndido sonido orquestal, redondo y sin efectos bombásticos ni estentóreos. En fin, un registro cuya escucha recomiendo al lector encarecidamente.

La Séptima registrada junto a los filarmónicos berlineses abundó en el concepto anterior, directo y sin recovecos, apoyado esta vez en una sonoridad orquestal más espaciosa y menos compacta, resultando quizá la menos distintiva de las tres lecturas. Llegados a este periodo de madurez plena, Barenboim aborda la obra desde el prisma opuesto, una lectura pormenorizada y llena de nuances agógicas, con un Allegro y un Adagio introspectivos, de secciones sutilmente contrastadas y clímax magistralmente construidos. Una aproximación que nos ha recordado mucho a ese gran bruckneriano de nuestros días que es Christian Thielemann, pero que en manos de Barenboim resulta sensiblemente más dramática, con mayores claroscuros expresivos y ciertos ecos wagnerianos de fondo.

Barenboim se anota un tanto adicional en el problemático Finale. Sin pretender desplazar al último movimento el centro de gravedad de la obra -que se sitúa inequívocamente en los dos movimientos iniciales-, Barenboim opta por resaltar sus contradicciones: sus pretensiones dialéctico-resolutivas, su vano y aparente triunfalismo se convierten en manos del maestro en un interrogante, en la infructuosa búsqueda de una respuesta inexistente: La misma que desdice la Octava y desaparece impotente en la Novena. En fin, un logro solo al alcance de los más grandes entre los grandes directores brucknerianos.

 

Rafael Fernández de Larrinoa