Audioclasica

JANÁCEK

MISA GLAGOLÍTICA Sinfonietta Orquesta Filarmónica de Varsovia, Coro Filarmónico de Varsovia. Antoni Wit, director. Christiane Libor, soprano. Ewa Marciniec, contralto. Timothy Bentch, tenor. Wojciech Gierlach, bajo. Jarosław Malanowicz, órgano NAXOS 8.572639 DDD 63:05 2009-10 Sonido: *** / Valoración: ** Distribuidor: Ferysa   Repasar la discografía de Antoni Wit en Naxos es asomarse a lo mejor del repertorio sinfónico eslavo del último siglo, con especial y lógico énfasis en la música polaca, de Szymanowski a Lutosławski o Penderecki; parece, por tanto, natural que la ampliación de fronteras le lleve, como en esta ocasión, a la obra de Janáček y, precisamente, a…

A Janacek MisaMISA GLAGOLÍTICA

Sinfonietta

Orquesta Filarmónica de Varsovia, Coro Filarmónico de Varsovia. Antoni Wit, director. Christiane Libor, soprano. Ewa Marciniec, contralto. Timothy Bentch, tenor. Wojciech Gierlach, bajo. Jarosław Malanowicz, órgano

NAXOS 8.572639 DDD 63:05 2009-10

Sonido: *** / Valoración: **

Distribuidor: Ferysa

 

Repasar la discografía de Antoni Wit en Naxos es asomarse a lo mejor del repertorio sinfónico eslavo del último siglo, con especial y lógico énfasis en la música polaca, de Szymanowski a Lutosławski o Penderecki; parece, por tanto, natural que la ampliación de fronteras le lleve, como en esta ocasión, a la obra de Janáček y, precisamente, a su último estilo, aquel en que cristaliza, en el confuso panorama de entreguerras, una apuesta de vanguardia del todo personal.

1926/27, bienio deslumbrante de composición de las dos obras incluidas en el disco, en que la competencia discográfica es tremebunda –recordemos, por ejemplo, al hace poco desaparecido Mackerras, que tanto hizo por estas músicas en momentos menos favorables–: la Misa glagolítica, sobre textos de la liturgia eslavónica, cuenta con un equipo solista solvente para una lectura más que digna, quizá sin demasiado punch en la parte coral (así, el “Credo”), pero capaz de extraer el misterio del “Agnus Dei” final, con ecos bélicos en su “Dona nobis pacem” que en años posteriores se convertirán en premoniciones de épocas aún peores.

Por su parte, la dinámica Sinfonietta adolece de maderas más recias que punzantes y se ve perjudicada por una toma de sonido algo opaca, que resta precisión a la cuerda grave; queda bien traducido el humor contrastante de episodios como el “Moderato” central o el “Andante con moto” conclusivo, si bien nos falta algo de exultación en la coda. Pero no es cuestión de exigirle al ubicuo Wit por encima de sus pretensiones…

 

Germán Gan Quesada