Audioclasica

VERDI

LA TRAVIATA Orquesta de la Ópera de Viena. Josef Krips, director. Cotrubas, Gedda, McNeil, Gruberova   ORFEO C816112I ADD CD1 70:59 CD2 52:19 1971 Sonido: ** / Valoración: ** Distribución: Diverdi     La crisis discográfica está aumentando la oferta de grabaciones en directo de grandes noches del pasado más glorioso. Proliferan así los lanzamientos en los que es posible comprobar si los grandes nombres de la segunda mitad del siglo XX resisten la comparación consigo mismos respecto a los más perfectos registros de estudio. Hay además otra utilidad objetiva: la posibilidad de observar evoluciones en la interpretación de un…

A VerdiLA TRAVIATA

Orquesta de la Ópera de Viena. Josef Krips, director. Cotrubas, Gedda, McNeil, Gruberova

 

ORFEO C816112I ADD CD1 70:59 CD2 52:19 1971

Sonido: ** / Valoración: **

Distribución: Diverdi

 

 

La crisis discográfica está aumentando la oferta de grabaciones en directo de grandes noches del pasado más glorioso. Proliferan así los lanzamientos en los que es posible comprobar si los grandes nombres de la segunda mitad del siglo XX resisten la comparación consigo mismos respecto a los más perfectos registros de estudio. Hay además otra utilidad objetiva: la posibilidad de observar evoluciones en la interpretación de un personaje, u ópticas diferentes, libres o deudoras de la visión impuesta por un director de gran personalidad.

Ni la ópera aquí tratada ni ninguno de sus intérpretes principales necesitan de presentaciones, aunque la propuesta de Orfeo D’Or en su colección de funciones significativas de la Ópera de Viena (antes en Arkadia) sí se presta a una serie de consideraciones, comenzando, no podía ser menos, por la protagonista. Dentro de las multiples ópticas posibles para Violetta Valéry, Ileana Cotrubas se adscribió a la visión que opta por retratar la fragilidad y el sufrimiento del personaje a través de un acento hiperrealista, incluso lacerante, dentro de la senda impulsada por la Callas. Una interpretación que, como es ampliamente conocido, quedó plasmada en la grabación de Deutsche Grammophon dirigida por Carlos Kleiber (1977). Considero que compartir o criticar esta interpretación entra dentro de una cuestión estrictamente de gustos, estando fuera de lugar la complicada disquisición sobre el estilo y su evolución en el propósito que nos ocupa.

Quien se acerque al primer encuentro absoluto de la rumana con la cortesana verdiana podrá comprobar que básicamente ofrece el retrato vocal que repetirá seis años después, aunque con un sonido irregular. La firmeza que exhibe en el registro agudo y la luminosidad del timbre es indicativa de un estado vocal fresco, lo que no quiere decir que el papel le convenga de modo ideal: Cotrubas fue siempre una soprano lírica pura que tenía que forzar su instrumento para abordar partes más pesadas. Así, algunas frases centrales y las más graves de Violetta ponen de manifiesto los límites vocales, que busca disimular con el recurso más fácil: inflar y oscurecer el sonido artificialmente y dotar al canto de un acento dramatizado, mientras que en otros momentos opta por una interpretación más íntima y frágil. No se puede decir que cante mal, en absoluto, pero tampoco considero que sea una de las grandes traviatas del siglo XX. Antes bien, creo que buena parte de la impostación dramática responde más a límites vocales que a elecciones estrictamente estilísticas. En todo caso, es una cuestión que permance en el limbo subjetivo de los gustos.

Nicolai Gedda grabaría su Alfredo Germont junto a Beverly Sills para EMI ese mismo 1971. Tenor polifacético, versátil donde los haya, canta como nos tiene acostumbrados, muy bien en todo momento, con una emisión ligera y fácil, agudos fulgurantes y medias voces estupendas. El acento es variado, más espontáneo que en estudio. Permanece la cuestión del timbre ingrato que una elegancia suprema no consigue hacer olvidar, y un cierto manierismo en el estilo que no le hace adecuado por poco natural en Verdi.

Cornell McNeil no grabó nunca en estudio Germont padre, pero lo cantó en innumerables ocasiones, sobre todo en América, como testimonian otras grabaciones en vivo. Canto sólido, interpretación llena de autoridad, aunque no excesivamente matizada, se hace un hueco por derecho propio entre los intérpretes de la época.

Josef Krips será recordado como director verdiano. Sus interpretaciones de Mozart y la escuela germana tienen un hueco en el panteón discográfico, pero esta Traviata muestra una versatilidad que sus grabaciones oficiales no dejaban sospechar. A sus órdenes, la orquesta ofrece un buen nivel, mediatizado por la calidad de la toma sonora, que deja percibir ocasionales desajustes entre el foso y la escena.

Como curiosidad, encontramos a Edita Gruberova, de 23 años, como Flora, en los inicios de su carrera.

En defintiva, para seguidores de los intérpretes y partidarios de las funciones en vivo.

 

Raúl González Arévalo