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MONTEVERDI

LA CORONACIÓN DE POPEA Les Arts Florissants. William Christie, director. De Niese, Jaroussky, Bonitatibus, Cencic, Abete VIRGIN CLASSICS 07095191 2DVD 180MIN (2010) Subtítulos en italiano, inglés, francés, español, alemán. NTSC 16:9 Stereo PCM 2.0 / Dolby 5.1 Surround Imagen: **** / Valoración: ** Distribución: EMI    Se cierra la trilogía monteverdiana representada en el Teatro Real de Madrid con este DVD, tras Orfeo e Il ritorno di Ulisse in patria, ambos en Dynamic. La compañía italiana tenía previsto en principio sacarlo a la luz y figura en los créditos, pero la presencia de dos de las estrellas en exclusiva de…

D Monteverdi PoppeaLA CORONACIÓN DE POPEA

Les Arts Florissants. William Christie, director. De Niese, Jaroussky, Bonitatibus, Cencic, Abete

VIRGIN CLASSICS 07095191 2DVD 180MIN (2010)

Subtítulos en italiano, inglés, francés, español, alemán.

NTSC 16:9 Stereo PCM 2.0 / Dolby 5.1 Surround

Imagen: **** / Valoración: **

Distribución: EMI 

 

Se cierra la trilogía monteverdiana representada en el Teatro Real de Madrid con este DVD, tras Orfeo e Il ritorno di Ulisse in patria, ambos en Dynamic. La compañía italiana tenía previsto en principio sacarlo a la luz y figura en los créditos, pero la presencia de dos de las estrellas en exclusiva de Virgin Classics (Jaroussky y Cencic) debe haber inclinado a la discográfica británica a hacerse cargo de la publicación.

El resultado, más aún que con Ulisse, es desconcertante. Si al mito de Odiseo en música se le presupone un gran estatismo y una ausencia notable de desarrollo dramático, no ocurre lo mismo con Popea. Siguiendo la reciente edición crítica de Jonathan Cable, que presenta algunos cortes menores en recitativos secundarios (aunque la ausencia absolutamente incomprensible de notas introductorias nada aclara), Christie no puede evitar que las escenas se sucedan prácticamente sin conexión entre ellas, en una línea argumental carente de continuidad teatral, como si nos encontráramos ante una exposición de cuadros de temática común pero independientes entre sí. Se trata de una cuestión puramente dramática, pues musicalmente, como en las ocasiones anteriores, el sonido de Les Arts Florissants es estupendo dentro de la sobriedad elegida por Christie para el acompañamiento orquestal, superando la mera apropiación estilística para alcanzar un grado de refinación y elegancia –sin caer nunca en el manierismo– que se ha convertido en marca de la casa. Pero a la postre tanta belleza resulta académicamente formal, y tres horas sin la tensión dramática necesaria no evita momentos de aburrimiento.

La puesta en escena, en perfecta sintonía con la estética musical, y como es habitual en Pierluigi Pizzi, combina momentos de gran belleza formal –fiel a su estilo se encuentran las consabidas columnas de falso mármol– con una ausencia desoladora de teatralidad, y no porque la alternancia de blanco y negro resulte inexpresiva (pocas cosas hay más comunicativas que las grandes películas del cine mudo). Pero el estatismo de las imágenes lastra irremediablemente el resultado final del espectáculo.

Queda así el reparto, de un gran nivel. El Nerón de Philippe Jaroussky es bien conocido desde que se estrenara hace ya doce años con Jean-Claude Malgoire. La voz espléndida y el canto impecable en normas generales no evitan la pérdida de frescura. Aún puede jugar la carta del emperador infantil, pero no logra retratar la crueldad del personaje al modo de Anne-Sophie von Otter en Aix (BelAir Classiques). Su Nerón es más bien una criatura enfermiza con toques histéricos y amanerados, sexualmente ambiguo e incluso sensual en la escena con Lucanio que culmina con un largo beso, sin duda uno de los puntos álgidos de la función. Remata la composición una capa de plumas negras –¿recuerdan los buitres de El libro de la selva de Disney?– y un maquillaje que realza la palidez natural del rostro.

También tiene cierto recorrido la Popea de Danielle de Niese, ya plasmada en DVD en el espectáculo de Carsen procedente de Glyndebourne (Decca). Muy bien cantada, sin duda tiene el mérito de abordar a la ambiciosa cortesana desde una óptica inédita hasta su encarnación, la de la simpatía. Queda en exceso difuminada la fría ambición del personaje, la manipulación del amante, el fin justificando los medios. De hecho, la caracterización recuerda en ocasiones el coqueteo de una adolescente que juega la baza de la sensualidad, logrando un retrato mucho más amable de lo habitual. Pero ¿realmente es ésa Popea?

Max-Emanuel Cencic es el otro gran contratenor de la actualidad. Con una voz más mezzosopranil que la de Jaroussky, aunque el timbre no contraste todo lo que sería deseable, sí se distingue como mejor fraseador y dramáticamente más versátil, otorgando más relieve del habitual a Otón. Anna Bonitatibus es una espléndida Octavia en sus dos monólogos, intensos en el canto. Antonio Abete retrata un Séneca trémulo, aunque no carente de clase; Ana Quintans presta su voz luminosa a Drusilla, mientras que Robert Burt como Arnalta es la antepasada romana de un drag queen desatado y de canto insuficiente. Bien o muy bien el resto del extenso reparto.

 

Raúl González Arévalo