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25.IX.12. “Quizás, quizás, quizás”

Londres. Royal Albelt Hall. 25-IX-2012   Aforo: 6.000 Asistencia: 99%       Londres. Royal Albert Hall   25-IX-2012   MILOS KARADAGLIC, guitarra   Obras de Albéniz, Villa-Lobos y Barrios   Aforo: 6.000  Asistencia: 99%   Quizás, quizás, quizás es un célebre bolero del compositor cubano Osvaldo Farrés, que vuelve a la actualidad gracias al segundo álbum (Latino) de Miloš Karadaglić, el nuevo cachorro del todopoderoso y legendario sello amarillo. Quizás se vendan cien mil copias, quizás se vendan más de doscientas mil. ¿Y por qué no? Al fin y al cabo, el joven guitarrista, conocido por sus fans simplemente…

RAH credito Margaret Malandruccolo DG

Londres. Royal Albelt Hall. 25-IX-2012

 

Aforo: 6.000 Asistencia: 99%

 

 

RAH credito Margaret Malandruccolo DG

 

Londres. Royal Albert Hall

 

25-IX-2012

 

MILOS KARADAGLIC, guitarra

 

Obras de Albéniz, Villa-Lobos y Barrios

 

Aforo: 6.000  Asistencia: 99%

 

Quizás, quizás, quizás es un célebre bolero del compositor cubano Osvaldo Farrés, que vuelve a la actualidad gracias al segundo álbum (Latino) de Miloš Karadaglić, el nuevo cachorro del todopoderoso y legendario sello amarillo. Quizás se vendan cien mil copias, quizás se vendan más de doscientas mil. ¿Y por qué no? Al fin y al cabo, el joven guitarrista, conocido por sus fans simplemente como Miloš, vendió 150.000 copias en menos de seis meses con su primer disco (Mediterráneo), algo insólito para un desconocido instrumentista de guitarra en el mercado de la música clásica, aunque ya se sabe que, hoy en día, las grandes discográficas y las agencias musicales están atestadas de efectivos agentes de marketing. En la música, como en otros negocios, el éxito es cuestión de ser la persona indicada (léase, joven y guapo) en el lugar correcto y en el momento oportuno. ¿Talento? Quizás, quizás, quizás.

 

La Deutsche Grammophon, la etiqueta de música clásica más famosa del mundo, ha puesto toda la maquinaria a disposición del guitarrista montenegrino para convertirle en su nueva estrella. Catapultado por tan poderoso promotor, y la no menos poderosa Classic FM Magazine, coronado por la revista Gramophone, su fama se ha disparado en los dos últimos años, y goza de un reconocimiento internacional que la mayoría de los guitarristas sólo pueden soñar. Se habla de él como extraordinario virtuoso y como la nueva revelación de la guitarra clásica. El Daily Telegraph le llama “el nuevo héroe de la música clásica”. “Artista revelación del año” en los Classic BRIT. “Un músico carismático”, lo definió The New York Times. “El embajador de la guitarra clásica”, dicen en Euronews música.

 

 

La expectación para su debut en el Royal Albert Hall londinense era enorme. Lleno total para oír a un solista de guitarra clásica. Toda la plana mayor de la industria musical estaba allí. También muchos admiradores de ambos sexos en la cola de Milos-VIP Meet & Greet Reception (por 125 libras: programa de mano, saludo de Milos, foto junto al artista, y autógrafo).

 

En el centro del escenario con su guitarra Smallman, rodeado de micrófonos, cámaras de TV, amplificadores, disparos de humo, y cambios de iluminación constante, Miloš Karadaglić inició el concierto con dos obras de la Suite española de Albéniz. A una particular y subjetiva versión de Asturias, de velocidad vertiginosa y no especialmente hábil en los pasajes rasgueados, le siguió la serenata Granada, que en manos de Karadaglić suena más lánguida que misteriosa y sensual; poco atento a los cambios de carácter que se producen a lo largo de la pieza, el discurso dramático de la obra se pierde. En la interpretación de Bach, se echó de menos una mayor preocupación por la articulación y la dinámica. Cuatro obras de Villa-Lobos, en las que Karadaglić impuso su personal estilo de escasa musicalidad, cerraron la primera parte del programa. La segunda parte estuvo dedicada al repertorio más contemporáneo; la animada Danza brasilera de Morel, tan relajada en el tempo del intérprete que costaba reconocerla. Milonga, de Cardoso (ejecución tremendamente inexpresiva), y la famosa Batucada, del maestro Isaías Savio. Su particular versión de la hermosa Un sueño en la floresta de Barrios y Koyunbaba de Carlo Domeniconi (la mejor interpretación de la velada) pusieron el punto final al concierto. Como propina, una simplista versión de Tango en Skaï del francés Roland Dyens; una obra que requiere agilidad, precisión, pero sobre todo mucha sensibilidad para darle ese tono irónico que tiene.

 

Es cierto que Miloš Karadaglić posee una magnífica técnica, pero está más preocupado en demostrar sus habilidades que en darle vida a la obra. Sus dedos se desplazan por el mástil a buena velocidad, pero sin que el sonido logre emocionar. Miloš Karadaglić es un buen guitarrista, pero no excepcional y, a día de hoy, dista mucho de ser un gran artista. Las coordenadas que se han confabulado para acelerar su ascenso hasta dibujar la realidad que ahora tiene delante (fama, dinero, y éxito) pueden cruzarse en cualquier momento. El negocio de la música está lleno de estrellas fugaces que se nos intentó presentar como grandes genios o falsos talentos. Quizás su estrella siga brillando durante algún tiempo. Quizás, quizás, quizás.

 

Lorena Jiménez

 

Créditos: DG/Margaret Malandruccolo.