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11.XI.2012. La embriaguez del bel canto

  Temporada 2012/2013. Gran Teatre del Liceu   11-XI-2012   JAVIER CAMARENA, NICOLE CABELL, ÀNGEL ÒDENA, SIMONE ALBERGHINI. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. DANIELE CALLEGARI, director musical. MARIO GAS, director escénico. MARCELO GRANDE, escenografía y vestuario Gaetano Donizetti: L’elisir d’amore   Aforo: 2.286 Asistencia: 65%   En producción bien conocida desde su estreno en 1998, subió a las tablas del Liceo el melodramma giocoso de Donizetti, primera tanda de una serie de funciones que tendrán continuidad en mayo con la presencia estelar de Rolando Villazón; Mario Gas nos traslada a la Italia fascista de los años treinta,…

 

Temporada 2012/2013. Gran Teatre del Liceu

 

11-XI-2012

 

JAVIER CAMARENA, NICOLE CABELL, ÀNGEL ÒDENA, SIMONE ALBERGHINI. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. DANIELE CALLEGARI, director musical. MARIO GAS, director escénico. MARCELO GRANDE, escenografía y vestuario

Gaetano Donizetti: L’elisir d’amore

 

Aforo: 2.286 Asistencia: 65%

 

En producción bien conocida desde su estreno en 1998, subió a las tablas del Liceo el melodramma giocoso de Donizetti, primera tanda de una serie de funciones que tendrán continuidad en mayo con la presencia estelar de Rolando Villazón; Mario Gas nos traslada a la Italia fascista de los años treinta, planteando como espacio único para ambos actos una plaza plena de sabor popular, en la que irrumpe Belcore y su regimiento desde la platea y firma una propuesta que, en los números de conjunto –así, el chispeante finale del acto primero o el bullicioso y vodevilesco banquete con que se inaugura el segundo– alcanza momentos de gran efecto.

Debutaban en el teatro barcelonés los personajes principales, y solo cabe hablar de éxito rotundo: Javier Camarena y Nicole Cabell formaron una pareja muy convincente en lo escénico (Nemorino noble e ingenuo, Adina caprichosa y pizpireta) y en lo vocal, gracias al vibrato y fraseo adecuados del tenor mexicano, con voz potente y flexible –necesitada de mejor colocación aguda en algunas páginas–, y al metal claro y elegantes agilidades de la soprano estadounidense, algo justa de volumen pero sobrada en su aria del acto segundo. Junto a ellos, un Belcore, a lo Clark Gable, en buena forma (Àngel Òdena), superviviente de las dos anteriores puestas en escena liceístas, el Dulcamara de Simone Alberghini, acertado en sus dúos del segundo acto, y la irreprochable Gianetta de Eliana Bayón.

Es Callegari un director de buen pulso escénico y musical, atento al control de las fermate vocales y a la energía de los ritmos danzables, en que la orquesta supo comportarse con bravura que contagió al coro, especialmente en las voces femeninas; rúbrica de una función redonda, ante la que no cabía sino el doble saludo del elenco –con bis parcial de la conclusión de la ópera– ante el entusiasmo de un público espontáneo en el aplauso y muy receptivo hacia los omnipresentes guiños cómicos (cita wagneriana del Tristán incluida): un Elisir, en suma, arrebatador…

 
Germán Gan Quesada

 

Crédito: A. Bofill.