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PUCCINI

LA BOHÈME – MADAMA BUTTERFLY José Carreras, Katia Ricciarelli, Ashley Putnam, Ingvar Wixell, Robert Lloyd. Orquesta del Covent Garden, Colin Davis Decca 478 2494 ADD CD1 52:34 CD2 53:16 1979 Mirella Freni, José Carreras, Teresa Berganza, Juan Pons. Orquesta Philharmonia. Giuseppe Sinopoli, director DGG 477 9128 DDD CD1 79:31 CD2 74:43 1988 Sonido: **** / Valoración: **** Distribuidor: Universal   Entre las reediciones operísticas económicas publicadas por Universal en la serie OPERA! encontramos estos dos célebres títulos puccinianos que muestran el arte de José Carreras en dos momentos clave de su carrera. El primero, una Bohème londinense en la que…

A Puccini Boheme ButterflyLA BOHÈME – MADAMA BUTTERFLY

José Carreras, Katia Ricciarelli, Ashley Putnam, Ingvar Wixell, Robert Lloyd. Orquesta del Covent Garden, Colin Davis

Decca 478 2494 ADD CD1 52:34 CD2 53:16 1979

Mirella Freni, José Carreras, Teresa Berganza, Juan Pons. Orquesta Philharmonia. Giuseppe Sinopoli, director

DGG 477 9128 DDD CD1 79:31 CD2 74:43 1988

Sonido: **** / Valoración: ****

Distribuidor: Universal

 

Entre las reediciones operísticas económicas publicadas por Universal en la serie OPERA! encontramos estos dos célebres títulos puccinianos que muestran el arte de José Carreras en dos momentos clave de su carrera. El primero, una Bohème londinense en la que compartió los micrófonos del sello Philips con la soprano Katia Riciarelli, y el segundo una Madama Butterfly acometida poco antes de afrontar la leucemia que le retiraría de los escenarios durante unos años. Se trata, en ambos casos, de registros numerosas veces reeditados, aunque en el caso de la Butterfly supone su ingreso en la serie económica (más aún al hacerlo en dos compactos en lugar de los tres originales).

El registro de La Bohème trasladaba al disco la frescura y el realismo de la famosísima producción de John Copley, un clásico del Covent Garden llevado a la pequeña pantalla en dos ocasiones (NVC/1982 y Opus Arte/2010) en el que habían participado el tenor y la soprano en 1976. Todavía en el momento más feliz de su trayectoria como cantante, y aprovechando la idoneidad de su voz para el medio fonográfico, Carreras ofrece lo mejor de sí mismo (efusividad, suavidad, atención al detalle), amén de su bellísima y heterodoxa voz de tenor para construir un Rodolfo único e inolvidable. Katia Ricciarelli acusa ya algunas dificultades en el registro agudo (conserva sin embargo la facultad de apianar en el Do del final del Acto I) aunque prevalecen todavía la belleza del instrumento y las buenas maneras vocales. La dirección de Colin Davis presta el debido protagonismo a la partitura sin caer en wagnerianismos karajanianos y preservando la ligereza y transparencia que ésta requiere. El resto del reparto cumple con solvencia según los estándares anglosajones configurando así una Bohème equilibrada y muy recomendable.

Grabada casi una década después, esta Madama Butterfly supuso el regreso a este exigente papel, tras el influyente registro junto a Karajan (Decca/1974) y su versión videografica (DGG/1974), de la más grande soprano pucciniana de su generación, Mirella Freni, pese a ser un rol que nunca cantó en los escenarios. Carreras (del que se conoce un registro pirata juvenil, Myto/1974) acusa el paso de los años; el timbre es más duro y el agudo tirante, gritado en ocasiones. Ello afecta especialmente a su escena inicial con Sharpless (“America forever” o “che di rincorrerla furor m’assale”) y a su breve aria del Acto III -donde a los técnicos de sonido se les cuela un tijeretazo formidable, quizá debido a lo sufrido del momento-, sin embargo la tesitura menos escarpada y la ternura y la persuasión del canto le permiten aún un memorable Dúo. Mirella Freni sigue siendo una Butterfly referencial pese al paso de los años. La voz está algo más castigada que en 1974, pero el control técnico y el cuidado exquisito de cada frase siguen siendo modélicos. Por otro lado, la mayor madurez interpretativa permite una caracterización más profunda del personaje, que “crece” realmente a lo largo de la obra. Juan Pons es un afable y cálido Sharpless y Teresa Berganza una Suzuki que empieza a despedirse de los estudios de grabación disfrazada de abuelita japonesa. 

Giuseppe Sinopoli es, junto a Freni, el otro gran protagonista de esta Butterfly. Su dirección se ha comparado numerosas veces con la de Karajan, normalmente para enfrentarla a ésta y decidir la superioridad de una frente a la otra. Aparte del hecho de compartir a la misma protagonista, procede la comparación entre ambos registros por el hecho de que, al igual que el salzburgués, el maestro veneciano eleva la parte orquestal a un primerísimo plano. Cierto es que ambos registros cometen sus propias excentricidades, pero mientras la orquesta de Karajan obliga a los cantantes a someterse y adaptarse a ella, la de Sinopoli dialoga e interactúa con ellos y se muestra mucho más transparente y colorida allí donde la del salzburgués suena masiva e indigesta. Saquemos las conclusiones que saquemos de la propuesta de Sinopoli, no se negará que se trata de una realización orquestal capaz de hacer redescubrir esta maravillosa partitura por mucho que se la conozca.

Finalmente y como es de esperar en una edición económica, la carpetilla que acompaña los estuches no incluye el libreto ni ensayo alguno, aunque sí los detalles técnicos de la grabación y una sinopsis en tres idiomas. Si no le compensa adquirirlos, también están disponibles en Spotify.

 

Rafael Fernández de Larrinoa