Audioclasica

18.I.2013. Made in China

  Temporada 2012/13. Palau de Les Arts. Auditori   18-I-2013 XU HUI, erhu. JIANG GUOJI, dizi. ORQUESTA SINFÓNICA DE ZHEJIANG. MUHAI TANG, director. Obras de Shi Wanchun, A Bing/Liu Tianhua, Zhao Songting, Lu Pei y Ludwing van Beethoven. Aforo: 1.490 Asistencia: 95%   Según el IVEX, Instituto Valenciano de Exportación, China es el cuarto mercado no europeo para la venta de sus productos. No obstante, por lo que la televisión autonómica (o lo que queda de ella) airea cuando zarpan contenedores desde el puerto de Valencia, bien parece que sea la primera y principal. Por ello, no sabemos si la…

 

Temporada 2012/13. Palau de Les Arts. Auditori

 

18-I-2013

XU HUI, erhu. JIANG GUOJI, dizi. ORQUESTA SINFÓNICA DE ZHEJIANG. MUHAI TANG, director.

Obras de Shi Wanchun, A Bing/Liu Tianhua, Zhao Songting, Lu Pei y Ludwing van Beethoven.


Aforo: 1.490 Asistencia: 95%

 

Según el IVEX, Instituto Valenciano de Exportación, China es el cuarto mercado no europeo para la venta de sus productos. No obstante, por lo que la televisión autonómica (o lo que queda de ella) airea cuando zarpan contenedores desde el puerto de Valencia, bien parece que sea la primera y principal. Por ello, no sabemos si la visita de la Orquesta Sinfónica de Zhejiang fue de cortesía (no consta la colaboración de ningún organismo) o si simplemente se trataba de una más de las actuaciones de su gira europea. En todo caso, el concierto, a priori, tenía el atractivo de lo exótico, según la mentalidad occidental, si es que en este mundo globalizado se puede aplicar dicho adjetivo. Al menos, resultaba diferente dentro de una programación canónica.

La música occidental fue introducida en China por diplomáticos, religiosos y militares en el siglo XVII y su influjo no ha cesado hasta hoy. Durante la Revolución Cultural los conservatorios, la actuación de músicos profesionales y parte del repertorio occidental y/o occidentalizado fue prohibido. No obstante, algunas composiciones mestizas se mantuvieron en las salas de concierto y teatros gracias a músicos como el pianista Yin Chengzong. La historia de la linterna roja, que nada tiene que ver con la película de Zhang Yimou, era una de ellas. Una ópera moralizante que contó con la aquiescencia del aparato político. Más recientemente, el cine y compositores como el afamado Tan Dun nos han acercado a la sonoridad de aquella cultura milenaria. En sentido inverso hace mucho que Debussy adoptó las escalas pentatónicas.

Otro aspecto interesante era el de confrontar a Beethoven con otras tradiciones. Ejercicio muy saludable, que cura prejuicios, practicado a menudo en el Beethovenfest de Bonn y poco habitual por estos lares. Entente con cierto aroma voyeur. Justo un mes antes, en este mismo auditorio, Chailly noqueó al respetable con una sublime Novena. Ni que decir tiene la apabullante diferencia de calidad y rigor que mostraron los músicos locales y el milanés. El conjunto chino parecía más una orquesta en periodo de formación que profesional; lo que aquí denominaríamos orquesta joven o juvenil. Además, sonó desabrida, ácida y punzante. Su sonido no tenía peso. Los jóvenes eran disciplinados y la formación flexible, pero el concepto de la sinfonía que mostró Tang resultó sumamente desconcertante: fraseos inexplicables, rubatti indescifrables y pausas inesperadas.

La segunda parte fue mucho más informal, parecida a las actuaciones de Dudamel y la Simón Bolívar. Algo mejor en cuanto a calidad sonora y con una media de edad más alta que al inicio. Destacó la Obertura Festiva(título tomado de la obra homónima de Shostakovich) y Reflejo de la luna en el manantial Er-quan. En la primera, en forma sonata y cierto parecido a las danzas de Dvořák, intervinieron dos chirimías, instrumento asimilable a la dolçaina, junto a instrumentos tradicionales de percusión. La segunda, lo mejor de la velada, era un expresivo tema en el que una delicada solista de erhu, un violín de dos cuerdas, dialoga con la orquesta. Un arreglo del compositor residente de la orquesta, Wang Tianming, a partir de las melodías populares grabadas al músico callejero A Bing y recogidas por el reformador de la música nacionalista china Liu Tianhua.

Al teatro, del compositor y especialista de dizi (flauta), Zhao Songting, proscrito durante la Revolución Cultural, es una pieza de exhibición para dicho instrumento, para lo cual hay que dominar absolutamente la respiración circular (otro elemento en común con la técnica instrumental occidental). El solista, Jiang Guoji, regaló una pieza en la que desarrolló un variadísimo surtido de silbidos (xiulits en valenciano) que divirtió al público. Acabó el programa con otra pieza desenfadada más reciente: Rapsodia china nº 1 “Danza del dragón”. El concierto lo hizo con dos bises: la obertura de Carmen, palmeada por espectadores y director, y una obra cuyo título desconocemos. Un arreglo, un tanto kitsch, de la canción Mo Li Hua. Conocida por la transcripción de Puccini en Turandot: ‘Là sui monti dell’Est la cicogna cantò’.  Como tantos de los productos que llenan los bazares chinos sembrados por doquier, estas piezas no cubrieron nuestras expectativas, digamos intelectuales, pero resultaron divertidas. También para un público de instituto, al que se le pidió auxilio para llenar la sala, que acabó en pie y coreando las gracias del director.  

 

Daniel Martínez Babiloni

Crédito: Jef Rabillon