Audioclasica

18.I.2013. Retóricas de la disidencia

  L’Auditori.   18-I-2013   VICTORIA MULLOVA, violín. OBC. PABLO GONZÁLEZ, director Obras de B. Soler, D. Shostakovich y B. Bartók Aforo: 2.203 Asistencia: 85%   En 1948 el régimen soviético promulgó el tristemente célebre “decreto Zhdanov”, por el que se condenaban, entre otras, las obras de Prokofiev, Myaskovski y Khatchaturian. El decreto rezaba también: “En el trabajo del camarada Shostakovich encontramos asimismo todo tipo de imágenes y emociones ajenas a la tradición realista del arte soviético –rigidez expresionista, neuroticismo, escapismo, anormalidad, patologías repulsivas– (…) El cultivo de la mera forma como un objetivo en el arte se aleja directamente…

 

L’Auditori.


 

18-I-2013

 

VICTORIA MULLOVA, violín. OBC. PABLO GONZÁLEZ, director

Obras de B. Soler, D. Shostakovich y B. Bartók


Aforo: 2.203 Asistencia: 85%

 

En 1948 el régimen soviético promulgó el tristemente célebre “decreto Zhdanov”, por el que se condenaban, entre otras, las obras de Prokofiev, Myaskovski y Khatchaturian. El decreto rezaba también: “En el trabajo del camarada Shostakovich encontramos asimismo todo tipo de imágenes y emociones ajenas a la tradición realista del arte soviético –rigidez expresionista, neuroticismo, escapismo, anormalidad, patologías repulsivas– (…) El cultivo de la mera forma como un objetivo en el arte se aleja directamente de los deseos y las necesidades del pueblo soviético”. El compositor, que años antes había sufrido ya las primeras acometidas del régimen en ocasión del estreno de Lady Macbeth de Mtsensk, recibió la noticia con estremecimiento. Andaba por entonces ultimando su Concierto para violín y orquesta n. 1 en La menor, op. 77 y, aunque no tenemos documentos al respecto, no cabe duda de que ello condicionó la escritura de la partitura: Shostakovich recurrió una retórica de contraste entre el discurso oficialista de la orquesta y la voz disidente del violín. El maestro Pablo González, entre cuyas mejores interpretaciones de las últimas temporadas figuran precisamente títulos shostakovichianos, supo dar cuenta precisa de esa oposición y para ello contó además con una aliada de privilegio, la artista rusa Viktoria Mullova, artista en residencia del Auditori en esta temporada. Mullova se mostró como una violinista de gesto medido y expresividad austera, pero prodigiosa en lo técnico, en especial en su digitación. Por lo demás, dialoga lúcidamente con la orquesta y seduce con su brillantez en los momentos de solista, en este título de manera singular en la cadenza del tercer movimiento, ejecutada con limpieza y notable profundidad.

La segunda parte del concierto estuvo dedicada al Concierto para orquesta de Bartók, otro discurso de disidencia –en este caso no interna, sino de exilio–, que representa un serio compromiso para cualquier orquesta, en especial en su Finale. En una de sus veladas más felices de los últimos tiempos, la OBC arrostró con valentía los muchos peligros de la sarcástica partitura y demostró que puede rayar a altura muy apreciable, sobre todo con el Giuoco delle coppie. Allegro scherzando del segundo movimiento y la Elegia. Andante non troppo del tercero.

El pórtico del concierto lo constituyó el estreno de Divinacions, una obra compuesta por el barcelonés Blai Soler bajo encargo de la OBC. Se presenta como una pieza en once movimientos y dos partes que se suceden sin solución de continuidad, y su punto de partida conceptual es el trabajo con notas escogidas al azar. Con la prudencia que aconseja siempre una primera audición, diríamos que de la propuesta de Soler, pertrechada en una nutridísima masa orquestal, resulta especialmente interesante lo que comporta de exploración estructural. Y en la medida en que se interpela a la norma desde la subjetividad, contiene también un germen de disidencia.

 

Javier Velaza

 

Foto © May Zircus