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PENDERECKI

CANTICUM CANTICORUM SALOMONIS + Kosmogonia, Hymne an den heiligen Adalbert, etc. Warsaw Philharmonic Choir and Orchestra. Antoni Wit, director. Pasichnyk, Bartmiński, Konieczny, Artysz NAXOS 8.572481 DDD 57:18 2008-2010 Sonido: *** / Valoración: *** Distribuidor: Ferysa   Prosigue la atención del sello Naxos al catálogo orquestal de Penderecki, recopilando en esta ocasión obras de muy diversas etapas de su producción, en un recorrido que permite comprobar la deriva estilística de uno de los grandes supervivientes de la aventura vanguardista de la posguerra europea. En interpretación solvente, menos refinada en la faceta orquestal –sobre todo en las composiciones más tempranas– que en…

A PendereckiCANTICUM CANTICORUM SALOMONIS

+ Kosmogonia, Hymne an den heiligen Adalbert, etc.

Warsaw Philharmonic Choir and Orchestra. Antoni Wit, director. Pasichnyk, Bartmiński, Konieczny, Artysz

NAXOS 8.572481 DDD 57:18 2008-2010

Sonido: *** / Valoración: ***

Distribuidor: Ferysa

 

Prosigue la atención del sello Naxos al catálogo orquestal de Penderecki, recopilando en esta ocasión obras de muy diversas etapas de su producción, en un recorrido que permite comprobar la deriva estilística de uno de los grandes supervivientes de la aventura vanguardista de la posguerra europea.

En interpretación solvente, menos refinada en la faceta orquestal –sobre todo en las composiciones más tempranas– que en la prestación del cuarteto vocal solista (Kosmogonia) y del coro (Canticum Canticorum Salomonis), aunque siempre bajo la batuta de un buen conocedor de la música del compositor como es Antoni Wit, el registro, en orden cronológico inverso, permite en primer lugar conocer dos breves páginas religiosas de Penderecki, el exultante Hymne an den heiligen Adalbert (1997) y la acertada disposición de texturas, con predominancia de las voces graves –al fondo, la liturgia ortodoxa aderezada con una sabia disposición de disonancias–, de la pieza coral a cappella Song of the Cherubin, fechada en 1986.

De sumo interés, por su escasísima presencia en el repertorio actual, resultan las tres composiciones restantes, muestra del acento personal que el compositor polaco supo imprimir a la lingua franca de la avanzada europea: la conjunción de soprano y narrador en Strophen (1959) se alía con una escritura instrumental enigmática de gran capacidad expresiva, que avanza hacia poderosos campos tímbricos y saturados espacios armónicos en el “fresco épico” Kosmogonia (1970) –con la inclusión de aparatosos acordes tonales climáticos– para condensarse en el mencionado Canticum Canticorum Salomonis, tres años posterior e imagen acabada de su universo sonoro, merced a la fragmentación del tratamiento vocal, las interjecciones percusivas o las idiomáticas nubes de pizzicati en la cuerda: el Penderecki de anteayer en estado puro.

 

Germán Gan Quesada