Audioclasica

05.II.2013. Cuestión de Estado

  Temporada 2012/13. Palau de Les Arts. Sala Principal 05-II-2013   PLÁCIDO DOMINGO, barítono. IVAN MAGRÌ, tenor. GUANQUN YU, soprano. GIANLUCA BURATTO, bajo. MARIO CERDÁ, tenor. MARINA PINCHUK, mezzosoprano. THADDEUS STRAASBERGER, director de escena. COR DE LA GENERALITAT VALENCIANA. FRANCISCO PERALES, director. ORQUESTA DE LA COMUNITAT VALANCIANA, OMER MEIR WELLBER, director musical.   Giuseppe Verdi: I due Foscari Aforo: 1.412 Asistencia: 98%   Los cimientos de los palacios venecianos están apuntalados y a medio derruir. También, los de la Sala del Consejo de los Diez. Las lujosas estancias se confunden con las foscas mazmorras y la sala de torturas. El…

 

Temporada 2012/13. Palau de Les Arts. Sala Principal

05-II-2013

 

PLÁCIDO DOMINGO, barítono. IVAN MAGRÌ, tenor. GUANQUN YU, soprano. GIANLUCA BURATTO, bajo. MARIO CERDÁ, tenor. MARINA PINCHUK, mezzosoprano. THADDEUS STRAASBERGER, director de escena. COR DE LA GENERALITAT VALENCIANA. FRANCISCO PERALES, director. ORQUESTA DE LA COMUNITAT VALANCIANA, OMER MEIR WELLBER, director musical.

 

Giuseppe Verdi: I due Foscari

Aforo: 1.412 Asistencia: 98%

 

Los cimientos de los palacios venecianos están apuntalados y a medio derruir. También, los de la Sala del Consejo de los Diez. Las lujosas estancias se confunden con las foscas mazmorras y la sala de torturas. El carnaval no tiene nada de colorista. Parece sacado de Balada triste de trompeta. Todo es hosco. ‘Ecco la mia Venezia’ canta un esforzado Jacopo mientras baja desde el techo enjaulado. La podredumbre se apodera de la República y el joven Foscari no puede esquivar su destino, su sino. La agenda oculta que mostraba Ken Loach. Lo dicen los títulos proyectados, cual película muda: “Los hombres saben tan poco de las verdaderas actuaciones del Estado como de lo que les espera al bajar a la tumba”. Es inevitable establecer un paralelismo con la realidad que nos circunda.

Esta es la escenografía del estadounidense Straasberger para la nueva coproducción del temprano título verdiano poco representado. Tal vez, por su endeble argumento, que crece en profundidad en el tercer acto. Lo cual aprovecha Plácido Domingo con su fino instinto dramático. El madrileño salva, una vez más y a pesar de estar aquejado de una infección vírica, una sesión bastante plana. Como Antígona, se debate entre el deber y la familia, con lo que supone sobrevivir a los hijos y no tener lágrimas para llorarles: ‘O vecchio cor, che batti’. Poco importa que truque la impostación para que no brille un timbre que aún se reconoce potente y hermoso en sus medios. De ahí que se confunda a menudo al joven y viejo Foscari en lo sonoro.  

Magrì comienzó con un timbre muy metálico, más bonito a medida que transcurría la función. No obstante, a fuerza de volumen y no de matices, se dice poco de este tipo de roles. Yu resulta de una sonoridad muy pesada para las cabriolas y potencia que requiere el papel de Lucrezia Contarini. Solo Buratto cuadra con la vocalidad requerida, un Loredano potente y convincente.

El desconcertante Omer Meir Wellber tuvo más acierto que en el Rigoletto de principio de temporada. El entendimiento entre foso y escena fue mayor que entonces y los tempi, más sentados. Arranca la obertura con cierto tremendismo y, como de costumbre, echa algunos decibelios demás encima de los cantantes. Una de las cosas que más nos gustan de él es que, a pesar de lo temperamental, le salen unos pasajes camerísticos delicados y bellos. Y de ellos hay muchísimos en las óperas de Verdi. En I due Foscari las cuerdas tienen uno en cada acto, a modo de leitmotiv, para introducir los propios actos o alguna de sus escenas. También el solo de clarinete, muy bien fraseado, que desde la obertura acompañará las apariciones de Jacopo Foscari.

 

Daniel Martínez Babiloni

Crédito: TATO BAEZA

Pie de foto: Los Foscari ante el Consejo de los Diez.