Audioclasica

12.III.2013. La visita de la vieja dama

    L’Auditori. L’Auditori Més. Temporada 2012-2013. Sala Oriol Martorell 12-III-2013 CAMERATA 432. ELENA REY, violín. MARC GALOBARDES, violonchelo. DAVID ALBET, flauta. IÑAKI ALBERDI, acordeón y dirección musical.   Sofia Gubaidulina: In croce. Kadenza. Impromptu. Seven Words   Aforo: 586 Asistencia: 25%   Pese a su notable recorte respecto a años anteriores, la creación actual en el Auditori barcelonés se reservaba un as en la manga: la visita de la música de Sofia Gubaidulina (y su propia presencia física), aprovechando un periplo hispano que también la ha llevado a Madrid y Zaragoza, en manos de un intérprete como el acordeonista…


 

 

L’Auditori. L’Auditori Més. Temporada 2012-2013. Sala Oriol Martorell

12-III-2013

CAMERATA 432. ELENA REY, violín. MARC GALOBARDES, violonchelo. DAVID ALBET, flauta. IÑAKI ALBERDI, acordeón y dirección musical.

 

Sofia Gubaidulina: In croce. Kadenza. Impromptu. Seven Words


 

Aforo: 586 Asistencia: 25%

 

Pese a su notable recorte respecto a años anteriores, la creación actual en el Auditori barcelonés se reservaba un as en la manga: la visita de la música de Sofia Gubaidulina (y su propia presencia física), aprovechando un periplo hispano que también la ha llevado a Madrid y Zaragoza, en manos de un intérprete como el acordeonista Iñaki Alberdi –en tareas también de parco y eficaz director (Impromptu)–, buen conocedor de la poética de la compositora, como ha demostrado el éxito de su registro para Et’cetera (2011) de varias de las obras incluidas en el programa.

Ante un público escaso, pero concentrado y notablemente silencioso, la resonancia del acordeón presidió la concepción del concierto. Y, de hecho, la única obra que prescindía de él (Impromptu), pese a la solvencia interpretativa de Elena Rey y David Albet, fue, probablemente, la menos convincente: ni la fragmentación en figuras arpegiadas del referente schubertiano que la nutre ni el tratamiento sonorista de la cuerda en este peculiar concerto grosso resisten la comparación con otras experiencias de Gubaidulina en este campo (Offertorium, Reflections on the theme B-A-C-H) o con la creación de universos sonoros disociados de un Schnittke.

Muy distinto es el caso del canto obsesivo y de la exploración agónica de arcos de tensión de In croce, en que la destacada presencia tímbrica y ágil articulación de Alberdi encontró adecuado contrapunto en el cálido vibrato, en la emotividad del registro agudo y en la precisión de pizzicati y armónicos de Marc Galobardes: una versión de altura, como impecable fue –solo Alberdi como responsable– la exacerbación del gesto semitonal hacia el ámbito de clusters y glissandi de Kadenz (2011), dotada de un contenido gestual notable y donde, por momentos, el dominio que Gubaidulina muestra del instrumento parece rozar el manierismo expresivo.

Como conclusión, una obra fundamental en el catálogo de la compositora de Chistopol: Seven Words, en interpretación intensa aunque algo falta de una continuidad de concepto global. Eso sí, la cuerda densa y disciplinada de Camerata 432 no andó a la zaga del equilibrio dinámico –solo en ocasiones escorado hacia el violonchelo– y de la capacidad de diálogo del dúo solista, protagonista de una propuesta sonora recibida con ovaciones unánimes y convencidas.

Germán Gan Quesada