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BRYAN MAGEE

ASPECTOS DE WAGNER Traducción de Francisco López Martín Barcelona, Editorial  Acantilado (128 pp.)  ISBN: 978-84-15689-49-2 Valoración: *** Este breve y preciso libro del multifacético filósofo inglés Bryan Magee, no es un nuevo y prolijo intento de desmenuzamiento del gran genio alemán. Más bien, y  como su título reconoce, un recorrido íntimo sobre algunos “aspectos de Wagner”, los más relevantes probablemente.  Aquí el lector interesado –seguidor del músico o no-, encontrará una guía ideal para captar las ideas principales que desvelan su trascendencia artístico-cultural, el esclarecimiento del pensamiento esencial wagneriano a través de la gestación de sus novedosas teorías sobre la ópera…

L BryanMageeASPECTOS DE WAGNER

Traducción de Francisco López Martín

Barcelona, Editorial  Acantilado (128 pp.) 

ISBN: 978-84-15689-49-2

Valoración: ***

Este breve y preciso libro del multifacético filósofo inglés Bryan Magee, no es un nuevo y prolijo intento de desmenuzamiento del gran genio alemán. Más bien, y  como su título reconoce, un recorrido íntimo sobre algunos “aspectos de Wagner”, los más relevantes probablemente. 
Aquí el lector interesado –seguidor del músico o no-, encontrará una guía ideal para captar las ideas principales que desvelan su trascendencia artístico-cultural, el esclarecimiento del pensamiento esencial wagneriano a través de la gestación de sus novedosas teorías sobre la ópera (lo que él denominaba “drama musical”). 

Magee nos traslada dichas teorías -a menudo tildadas de extravagantes por sus detractores-, pero con la habilidad del que valora la identificación final de la idea teórica con la realización material de la obra: “son sus teorías las que derivan, por así decirlo, de las óperas y no al revés”. Un proceso creador que puede parecernos normal y frecuente en la praxis de los artistas –que sea la obra la que genere la teoría-, pero el secreto de Wagner residía en que se postulaba previamente en sus publicaciones –una compilación de su prosa escrita alcanza los ocho volúmenes-, a la que añadía esa habilidad extraña pero convincente de todo genio, lograr la circularidad perfecta, uniendo la intelectualidad pura con la intuición primera, el verdadero motor que le llevó a Wagner a escribir realmente toda su música.
Así otros “aspectos” de Wagner y que el libro destila de forma clara y amena tienen que ver con su área de influencia, con su hinterland estético. La trascendencia de un pensamiento que rebasó a poetas (Baudelaire, Verlaine, Mallarmé y todos los simbolistas), a novelistas (Mann, Joyce o Zola), pintores (Cézanne, Gauguin), políticos (incluida la perversión que de ella hiciera Hitler, o como dice el autor, de su “inversión”), y filósofos y pensadores universales (Freud, por supuesto Nietzsche, pero también Schopenhauer y los seguidores de ambos, Jaspers, Heidegger o Sartre, -lo que denomina Magee la “infección secundaria”-. Y como no los más procelosos músicos, tanto lo seguidores por acción (Bruckner, Strauss y Mahler), como los tocados por una reacción juvenil (Schönberg Debussy, Bartók, Holst, Delius, etc.). Enumeración de compositores en un capítulo muy ágil en su narración como cuando relata Magee anécdotas de las crónicas musicales: “tras el fracaso de Tannhaüser Gounod exclamó: ‘¡Dios quiera que yo escriba un fracaso como ese!’. O cuando Chabrier se echó a llorar y Lekeu se desmayó en la misma sala […]. La música de Franck era manifiestamente wagneriana y a Massenet lo llamaban “Mademoiselle Wagner”. 
Pero Wagner no solo removió el magma de la historia de la música, como nos comenta el autor: “debemos a Wagner que la sala esté a oscuras, que se cierren las puertas y que esperen fuera las personas que llegan tarde a la función. Wagner inventó el chorro de luz cambiante de las candilejas, los decorados laterales  y la idolatría del director de orquesta… Y nosotros decimos, inventó el “simbolismo imbuido de pasión” como medio natural del sostenimiento de las ideas, lo que Wagner denominaba “la ‘emocionalización’ del intelecto”.

Daniel Casado Miguélez