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14.III.2013. Un grito a favor de la paz

    Philharmonie. Temporada 2012/2013 14-III-2013 EMILY MAGEE, MARK PADMORE, CHRISTIAN GERHAHER. CORO Y ORQUESTA SINFÓNICA DE LA RADIO BÁVARA. TÖLZER KNABENCHOR. MARISS JANSONS, dirección musical. Britten: War Requiem Aforo: 2.400 Asistencia: 90% En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, la fuerza aérea alemana de la Luftwaffe bombardeó la ciudad inglesa de Coventry, una de las mayores víctimas de la devastadora campaña de bombardeos contra ciudades británicas, conocida como Blitz. Además de todas las fábricas, la mayor parte de la ciudad quedó reducida a escombros. Casi dos décadas después, junto a las ruinas de la antigua catedral medieval de…


 

 

Philharmonie. Temporada 2012/2013


14-III-2013

EMILY MAGEE, MARK PADMORE, CHRISTIAN GERHAHER. CORO Y ORQUESTA SINFÓNICA DE LA RADIO BÁVARA. TÖLZER KNABENCHOR. MARISS JANSONS, dirección musical.

Britten: War Requiem


Aforo: 2.400 Asistencia: 90%

En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, la fuerza aérea alemana de la Luftwaffe bombardeó la ciudad inglesa de Coventry, una de las mayores víctimas de la devastadora campaña de bombardeos contra ciudades británicas, conocida como Blitz. Además de todas las fábricas, la mayor parte de la ciudad quedó reducida a escombros. Casi dos décadas después, junto a las ruinas de la antigua catedral medieval de San Miguel, se construyó el nuevo templo. El compositor, director de orquesta, y pianista Benjamin Britten, compuso su monumental War Requiem como ejemplo de su compromiso con la paz, para la consagración de la nueva catedral.

En el año de los bicentenarios de Verdi y de Wagner, también se cumplen cien años del nacimiento del célebre músico británico, figura clave de la música clásica del siglo XX. Ésta es, sin duda, la tercera gran cita musical del año. Entre los numerosos homenajes que se celebrarán hasta finales del 2013 para conmemorar el centenario del nacimiento de Britten, la Orquesta Sinfónica de la Radio Bávara (Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks) y su director titular, Mariss Jansons, presentaron el pasado marzo en Múnich su War Requiem, acompañados por el Tölzer Knabenchor, la soprano estadounidense Emily Magee, el barítono alemán Christian Gerhaher y el tenor inglés Mark Padmore.

Treinta y siete años después de la muerte del compositor, el alegato antibélico de Britten continúa siendo estremecedor. Es una obra para disfrutarla en vivo, y tener el privilegio de contar con Mariss Jansons a la batuta, y dos solistas de la calidad de Gerhaher y Padmore para cantar los poemas de Wilfred Owen, fue un auténtico lujo. Si el barítono alemán realizó una buena y convincente actuación, a pesar de que hubo que agudizar el oído para escucharle en algunos pasajes, Mark Padmore estuvo absolutamente excepcional. El tenor británico conoce la obra a la perfección; su atención al texto es total y supo transmitir la emoción de cada palabra. Su exquisito fraseo, elegante musicalidad, y maravillosa dicción, son todo un regalo para los dramáticos poemas de Owen. Inolvidable, el final “Dona nobis pacem”. La actuación de Emily Magee fue correcta, aunque no estuvo exenta de ciertos agudos abiertos y desafinados.

La pésima acústica de la Philharmonie muniquesa dificultó la especial sonoridad de esta obra, ideada para jugar con los efectos espaciales y policorales que ofrece la catedral de Coventry, tal como la concibió Britten creando tres planos sonoros separados: Coro de niños y órgano – “el más allá”–; soprano, coro mixto y orquesta completa –el mundo–; tenor, barítono y orquesta de cámara –los protagonistas de la guerra–. Sin embargo, la magistral lectura de Mariss Jansons, analítica y precisa, consigue transmitir a la perfección el mensaje del compositor británico en esta “Missa pro defunctis” al estilo de las compuestas por Mozart, Berlioz, Verdi o Fauré. El Coro de la Bayerischen Rundfunk (meticulosamente ensayado por Michael Gläser) fue un verdadero lujo de voces bien empastadas y exquisita musicalidad. Cabe destacar también la brillante interpretación del coro de niños de Tölz (a las órdenes de Ralf Ludewig), a pesar de la dificultad de cantar encerrados en la sala de control de la Philharmonie a varios metros del órgano. La experta batuta del director letón consiguió, además, que los músicos de la orquesta más destacada de la capital bávara dieran lo mejor de sí en todas las secciones, resolviendo admirablemente la complejidad de la partitura, con un control absoluto del tempo, la dinámicay las transiciones, que lo evidencian, una vez más, como uno de los mejores directores de la actualidad. Es sabido que al público teutón le cuesta emocionarse con compositores que no sean de su patria, y quizá, por esa razón, no se haya levantado de su butaca para aplaudir fervorosamente tan memorable velada.

Lorena Jiménez

Crédito: © BR

Pie de foto: Mariss Jansons