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21.III.2013. La eternidad de la representación

    Temporada de ópera 2012/2013. Teatro la Fenice 21-III-2013 ÁNGLES BLANCAS GULÍN, MARTIN BÁRTA, ENRICO CASARI, LADISLAV ELGR, JUDITA NAGYOVÄ, ANDREAS JÄGGI. ORQUESTA Y CORO DEL TEATRO LA FENICE. ROBERT CARSEN, Dirección Escénica. GABRIELE FERRO, direción musical    Janáček: Věc Makropulos Aforo: 1.000 Asistencia: 99%   Por primera vez la Fenice de Venecia ha llevado a su escenario Věc Makropulos (El Caso Makropulos), sin duda una de las partituras más fascinantes del compositor checo Leóš Janáček. Comedia moral y drama burgués al mismo tiempo, la obra – inspirada en la pieza teatral de Karel Čapek – captura al espectador desde sus primeros compases…


 

 

Temporada de ópera 2012/2013. Teatro la Fenice

21-III-2013

ÁNGLES BLANCAS GULÍN, MARTIN BÁRTA, ENRICO CASARI, LADISLAV ELGR, JUDITA NAGYOVÄ, ANDREAS JÄGGI. ORQUESTA Y CORO DEL TEATRO LA FENICE. ROBERT CARSEN, Dirección Escénica. GABRIELE FERRO, direción musical

 

 Janáček: Věc Makropulos



Aforo: 1.000 Asistencia: 99%

 

Por primera vez la Fenice de Venecia ha llevado a su escenario Věc Makropulos (El Caso Makropulos), sin duda una de las partituras más fascinantes del compositor checo Leóš Janáček. Comedia moral y drama burgués al mismo tiempo, la obra – inspirada en la pieza teatral de Karel Čapek – captura al espectador desde sus primeros compases gracias a una increíble tensión orquestal que se despliega sin pausas a lo largo de la totalidad del espectáculo: una orquesta en perenne diálogo con los cantantes y que no se limita a ser sólo un mero tejido sonoro, sino el elemento fundamental para el desarrollo de la dramaturgia. Estos aspectos destacaron solo hasta cierto punto en la dirección musical de Gabriele Ferro. El director, al frente de una orquesta de La Fenice muy entregada, supo ofrecer una lectura sin duda intensa, llena de lirismo y capaz de sacar a luz detalles casi camerísticos presentes en la partitura, pero sin conseguir sustentar con continuidad los matices tímbricos y mantener el control de los diferentes planos orquestales. Algo más convincente fue el reparto vocal, dominado por la presencia escénica de Ángeles Blancas Gulín, voz cálida y penetrante, que consiguió dibujar de forma muy convincente en las tablas el papel de Emilia Marty: la cantante tricentenaria que vive con amargura y al final liberación el desvanecerse del elixir de larga vida que el padre le había subministrado siglos atrás. Sin embargo, su actuación fue algo desigual en el aspecto vocal, mostrando dificultades sobre todo en las partes de la ópera donde se le exigía el despliegue de una vocalidad de calado más lirico, como por ejemplo la escena final. Muy acertados los otros intérpretes destacando principalmente Ladislav Eglr (Gregor), Enrico Cesari (Janek) y Judita Nagyová (Krista), todos “poseídos” por la carga visionaria que envuelve la penúltima obra de Janáček.
Dicha carga estuvo subrayada a la perfección por la magnífica puesta en escena de Robert Carsen – ya estrenada en 2011en la Ópera National du Rihn de Estrasburgo –, y que fue sin duda el aspecto más interesante de la producción presentada en la Fenice. Carsen convirtió la inquietante perspectiva de una vida eterna ya imposible de sostener (metáfora asombrosa de la crisis de la modernidad), en un homenaje al teatro de ópera, al culto de la diva, y que coexiste no obstante con la sed de vivir. La acción, gracias a los decorados simples pero muy impactantes de Rudi Boruzescu, se desarrolla así – en la idea del director canadiense – en su totalidad dentro de un teatro: entre los bastidores en el primer y en el segundo acto y en el propio escenario en el segundo. Principalmente fue muy logrado situar este acto en el marco escénico de una función de Turandot, creando de esta forma un vínculo muy sugestivo entre la frialdad de Emilia Marty y la de la princesa china protagonista de la ópera de Puccini. Una frialdad que para Carsen es también metáfora de una progresiva distanciación entre la vida y su representación y que a lo largo del espectáculo se convierte constantemente en algo más metafísico y simbólico que envuelve la historia de la protagonista. Magnífico en este sentido el final, con la protagonista agonizando y que, antes de ofrecer a Krista el papel con la fórmula del filtro y desaparecer, o mejor entrar en escena por la última vez, lo enseña al público en una extrema, trágica búsqueda de complicidad.

 
Gian Giacomo Stiffoni

Crédito: © Michele Crosera

Pie de Foto: Ángeles Blancas Gulín en el primer acto de Věc Makropulos.