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16.IV.2013. ¿Para qué?

    MILÁN. TEMPORADA OPERA. teatro alla scala 16-IV-2013 FRANCO VASSALLO, LUCRECIA GARCÍA, ADRIAN SAMPETREAN, STEFANO SECCO, ANTONIO CORIANÓ. CORO Y OARQUESTA DEL TEATRO. GIORGIO BARBERIO CORSETTI: dirección escénica. PIER GIORGIO MORANDI: director musical   Verdi: Macbeth   Aforo: 3.200 Asistencia: 85% En el año del bicentenario verdiano proponer una obra que cuenta con una larga y brillante tradición (aunque ya la última y nada lejana reposición fue cuestionable) sólo tiene sentido si se puede garantizar un buen (sino óptimo) resultado. Ya había perplejidades al sólo leer la propuesta; la realidad se encargó de despejarlas por la negativa. Gergiev dirigió…


 

 

MILÁN. TEMPORADA OPERA. teatro alla scala


16-IV-2013

FRANCO VASSALLO, LUCRECIA GARCÍA, ADRIAN SAMPETREAN, STEFANO SECCO, ANTONIO CORIANÓ. CORO Y OARQUESTA DEL TEATRO. GIORGIO BARBERIO CORSETTI: dirección escénica. PIER GIORGIO MORANDI: director musical

 

Verdi: Macbeth


 

Aforo: 3.200 Asistencia: 85%

En el año del bicentenario verdiano proponer una obra que cuenta con una larga y brillante tradición (aunque ya la última y nada lejana reposición fue cuestionable) sólo tiene sentido si se puede garantizar un buen (sino óptimo) resultado. Ya había perplejidades al sólo leer la propuesta; la realidad se encargó de despejarlas por la negativa. Gergiev dirigió algunas funciones (al parecer no al gusto de muchos) y se marchó. Morandi es un maestro confiable, pero escasamente inspirado y a veces tiende al énfasis excesivo que se traduce en un desequilibrio sonoro con la escena. Por fortuna, en ese aspecto, los dos principales cumplían (la soprano no en el centro y el grave, ‘pequeño’ detalle dada la parte). No en el de la expresividad o la sutileza, y lo malo es que el barítono se fue cansando en el paso de la representación de tanto agudo como daba y remató con un grito la cabaletta final del tercer acto (se usó casi siempre –otra arbitrariedad- la versión primera, menos en ‘La luce langue’ y ‘Patria oppressa’). Como actores, Vassallo tendía al verismo y García a la telenovela. Sampetrean (Banquo) tenía bastante menos voz, pero cantaba con corrección y se movía discretamente. El mejor así fue Secco (Macduff) sin que pueda hablarse de algo memorable. Interesante el Malcolm de Corianò. Pero si todos hubieran tenido una dirección escénica sensata las cosas habrían mejorado. Como no es coproducción, seguramente la nueva puesta en escena será sólo dinero malgastado ya que con la repulsa general que obtuvo será difícil que se la recupere en otra ocasión. Una pesadilla cara, con videos gratuitos o absurdos, comparsas, equilibristas (la más disparatada, la ‘doble’ de la Lady en la escena del sonambulismo), bailarines donde no hacían falta (que ‘Ah la paterna mano’ haya sido, además de cantada, bailada por Lady Macduff, o su sombra, fue tan risible como el baile modestamente orgiástico en que se convirtió el gran concertante del banquete -¿o se habrá tratado de un juicio de Barberio Corsetti sobre la calidad de la música de Verdi?) Lo peor de todo es que uno podía preguntarse qué apreciaría de esta obra maestra alguien que la viera por primera vez en estas condiciones. Hasta el coro (siempre en un gran nivel) parecía desganado: ¿quién podría reprochárselo?

Jorge Binaghi

Crédito: Foto Brescia e Amisano © Teatro alla Scala

Pie de foto: Pie de foto: Franco Vassallo (Macbeth) y las brujas en el tercer acto de Macbeth