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PATRICIA PETIBON

CANCIONES Y ARIAS ESPAÑOLAS Orquesta Nacional de España. Josep Pons, director DEUTSCHE GRAMMOPHON 477 9447 DDD CD 57:24 2010 Sonido: **** / Valoración: ** Distribución: Universal   Spain is different. Parece que el logo turístico también ha llegado al mundo de la lírica, que produce cada vez más recitales con cantantes extranjeras (se trata sobre todo de mujeres) que graban álbumes parcial o íntegramente dedicados a autores hispanos (o hispanoamericanos, que todo cabe). Elina Garanča en Habanera (DG/2010) se atrevía incluso con la zarzuela (El niño judío y La verbena de la paloma). Previamente Barbara Hendricks, en la senda de…

B Petibon MelancoliaCANCIONES Y ARIAS ESPAÑOLAS

Orquesta Nacional de España. Josep Pons, director

DEUTSCHE GRAMMOPHON 477 9447 DDD CD 57:24 2010

Sonido: **** / Valoración: **

Distribución: Universal

 

Spain is different. Parece que el logo turístico también ha llegado al mundo de la lírica, que produce cada vez más recitales con cantantes extranjeras (se trata sobre todo de mujeres) que graban álbumes parcial o íntegramente dedicados a autores hispanos (o hispanoamericanos, que todo cabe). Elina Garanča en Habanera (DG/2010) se atrevía incluso con la zarzuela (El niño judío y La verbena de la paloma). Previamente Barbara Hendricks, en la senda de Marilyn Horne y Kiri Te Kanawa, grababa Canciones españolas – Spanish songs (Arte Verum) con un programa íntegramente dedicado a Granados, Obradors, Montsalvatge y Falla.

Mezclando ambos géneros, canción española y zarzuela, se presenta el tercer recital de Patricia Petibon para su casa exclusiva, Deutsche Grammophon, después de Amoureuses (2008), dedicado a Mozart, Haydn y Gluck, y de Rosso (2010), sobre el barroco italiano. Se trata sin duda de una elección sorprendente en una intérprete francesa, que sin embargo ha llegado a cantar Luisa Fernanda de Moreno Torroba en Viena dirigida por Emilio Sagi. La soprano reclama además la tradición cultural que llevó a multitud de artistas españoles a París (Falla y Turina, presentes en el programa), y al desarrollo del hispanismo en Francia. Los autores son ampliamente conocidos: Granados, Montsalvatge, Nin, el brasileño Villa-Lobos, Turina, Falla, Giménez, Calleja Gómez, Serrano Simeón, además de la primicia mundial de Melodías de la melancolía, expresamente compuestas por Nicolás Bacri para Petibón.

A pesar de que se pretende que el nexo de unión temática sea la melancolía, huelga decir que las exigencias interpretativas y estilísticas varían mucho de un autor a otro, del exotismo de las Cinco canciones negras al andalucismo de “La tarántula é un bicho mú malo”. Pero más importa cómo sale parada la protagonista. No es que cante mal, que no lo hace, a pesar de la sensación perenne de artificio. Lo primero que no convence es el instrumento, excesivamente ligero, lo que le obliga a forzar no pocas veces en el grave (imprudencia que también comete cantando barroco y Mozart), poniendo en peligro su mejor baza, el registro agudo. No hace falta buscar los colores a los que nos acostumbraron De los Ángeles (a la que cita como modelo en las notas introductorias), Caballé o Berganza para que algo no termine de encajar.

Además, sin pretender una autenticidad imposible de hallar, resulta muy fastidioso el artificio con el que aborda la interpretación de algunas de las piezas, particularmente con el acento andaluz vulgarizado que pretende el tópico más exagerado, como se aprecia en El vito de Nin (con guitarra y percusión flamencas, con un efecto novedoso), “Vivan los que ríen” de La vida breve de Falla o La tempranica de Giménez, de cuya “tarántula” lo que pica es el acento. ¿Realmente era necesario recurrir a la España de paella y pandereta, cuando precisamente no lo han hecho nuestras cantantes patrias que, al contrario, han dignificado el género? En el otro extremo, se disfrutan mucho la “Cantinela” de las Bachianas brasileiras de Villa-Lobos, “El mirar de la maja” de las Tonadillas de Granados y “Marinela, Marinela” de La canción del olvido de Serrano Simeón. En cualquier caso, la Petibon debería tener más cuidado a la hora de adentrarse en repertorios que no le son naturales y que le obligan a exponer su instrumento peligrosamente. Al menos ha contado con la Orquesta Nacional de España y Josep Pons, que de este repertorio saben muchísimo y no tienen que fingir autenticidad alguna.

Raúl González Arévalo