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18.IV.2013. La articulación de los instantes

    BAGNOLET. Théâtre l’Échangeur 18-IV-2013 L’Instant Donné   Obras de Fuentes y Lazkano     Aforo: 108 Asistencia: 95% Que l’Instant Donné es una de las formaciones más escrupulosas a la hora de presentar retratos fidedignos de la música de algunos compositores actuales es un hecho consumado. Así ha ocurrido con algunos autores por los que siempre han apostado fuertemente, tales como Mark André, Gérard Pesson o Fréderic Pattar. En esta ocasión, el desafío era mostrar en el Thêatre l’Echangeur –a las afueras de París– un retrato en forma de díptico de dos autores que podrían circunscribirse en la manida…


 

 

BAGNOLET. Théâtre l’Échangeur


18-IV-2013


L’Instant Donné

 

Obras de Fuentes y Lazkano

 

 

Aforo: 108 Asistencia: 95%

Que l’Instant Donné es una de las formaciones más escrupulosas a la hora de presentar retratos fidedignos de la música de algunos compositores actuales es un hecho consumado. Así ha ocurrido con algunos autores por los que siempre han apostado fuertemente, tales como Mark André, Gérard Pesson o Fréderic Pattar. En esta ocasión, el desafío era mostrar en el Thêatre l’Echangeur –a las afueras de París– un retrato en forma de díptico de dos autores que podrían circunscribirse en la manida categoría musicológica –por esencialista– de la música contemporánea hispana: el mejicano Arturo Fuentes y el vasco Ramon Lazkano. Dada la competencia que establecía un concierto de música de cámara en la Cité de la Musique, durante la carta blanca concedida a Kaija Saariaho, la masiva asistencia a este concierto supuso un éxito desde la recepción de la música.

La primera parte del concierto presentó Contour Coulant, Dunkelkammermusik y Festina Lente de Fuentes, la primera de ellas estreno mundial por encargo de la agrupación. Dicha pieza fue posiblemente la menos vistosa del concierto: el autor mejicano maneja una paleta tímbrica y gestual de impactante manufactura y llamativo color, pero a cambio la gestión de la forma privaba al auditorio de unos elementos de articulación –en parte dada la voluntaria parquedad de su elaboración armónica– más elaborados para una asimilación global desde la escucha. Las dos obras siguientes ahondaban en el gesto característico del compositor, pero desde una mayor concreción formal. En concreto, el mejor momento de la primera parte del concierto aconteció en nuestra opinión durante la última de las piezas interpretadas, con una ejecución impecable que recibió una cálida acogida por parte del público.

La segunda parte presentó cuatro piezas del Laboratorio de tizas de Lazkano, su más amplio ciclo de cámara. Las tres primeras obras, del subciclo Wintersonnenwende, pusieron de manifiesto la minuciosidad del compositor vasco por dotar a su música de una articulación precisa, transparente desde la escucha, de la que emana una gestión de la forma de rotunda nitidez. Así, el ciclo de Lazkano desvela una paradoja ciertamente seductora desde su concreción sensible: el autor rechaza en él la confianza en los apriorismos constructivos para dejar paso a un flujo de escritura –podría entenderse como más del aquí y ahora– en la que el propio devenir del material genera la forma. Uno de los casos más atractivos tuvo lugar con Wintersonnenwende-4. Si jugársela hoy en día con un dúo para violín y piano puede parecer casi una osadía, la eficaz gestión de su escritura, junto con una interpretación de altísimo nivel por parte de las dos solistas, hicieron de la pieza uno de los mejores momentos de la velada. Cerraron con Egan-2, que atrajo los aplausos del público en un merecido reconocimiento al trabajo de ambos compositores, presentes en la sala.

José L. Besada

Crédito: © Olivier Roller
Pie de foto: El compositor Ramón Lazkano