Audioclasica

19.IV.2013. Réquiem por un Réquiem

  L’AUDItori 19-IV-2013 MARIA LUIGIA BORSI, soprano. ILDIKO KOMLOSI, mezzosoprano. RUSSELL THOMAS, tenor. RICCARDO ZANELLATO, bajo. coro del gran teatre del liceu. josé luis basso, director. COR DE CAMBRA DEL PALAU DE LA MÚSICA CATALANA. OBC. PABLO gonzález, director.     G. Verdi: Misa de Réquiem Aforo: 2.203 Asistencia: 95%   Poner en atriles una obra del compromiso de la Misa de Réquiem verdiana no es cosa banal. Requiere cuando menos de un director dispuesto a profundizar en las sutilezas de su hermosa partitura, de una orquesta familiarizada con el lenguaje musical del de Busseto, de un coro homogéneo y…

 

L’AUDItori

19-IV-2013

MARIA LUIGIA BORSI, soprano. ILDIKO KOMLOSI, mezzosoprano. RUSSELL THOMAS, tenor. RICCARDO ZANELLATO, bajo. coro del gran teatre del liceu. josé luis basso, director. COR DE CAMBRA DEL PALAU DE LA MÚSICA CATALANA. OBC. PABLO gonzález, director.

 

 

G. Verdi: Misa de Réquiem

Aforo: 2.203 Asistencia: 95%

 

Poner en atriles una obra del compromiso de la Misa de Réquiem verdiana no es cosa banal. Requiere cuando menos de un director dispuesto a profundizar en las sutilezas de su hermosa partitura, de una orquesta familiarizada con el lenguaje musical del de Busseto, de un coro homogéneo y matizado y de unos solistas de indiscutible solvencia vocal. Y, por desgracia, pocos de esos requisitos comparecieron en este Réquiem del Auditori, con lo que el resultado final distó mucho de ser el más apetecible.

La conducción del maestro Pablo González fue más tibia de lo que hubiese sido indicado para dar coherencia y domeñar al resto de los participantes. A su batuta, la orquesta sonó por momentos desabrida y, desde luego, no sonó jamás verdiana. Para colmo, tampoco algunas de las secciones más consolidadas de la OBC tuvieron una noche brillante, de modo que el vector musical no pasó de la corrección en el mejor de los casos.

Vino a sumarse a ello una masa coral mixta –el coro del Liceu fue reforzado por el del Palau– que encaró la obra con indiscutible voluntad y entusiasmo, pero quizás un entusiasmo excesivo que vino a traducirse en pasajes de volumen sobrepujado y hasta atronador y en otros de claro desconcierto –en especial en el Kyrie–; la partitura del Réquiem exige más momentos de apianamento de los que los integrantes del coro le otorgaron o de los que el director supo extraer de ellos.

Y tampoco el elenco de solistas se comportó en su conjunto al nivel exigido. Es cierto que la mezzo húngara Ildiko Komlosi exhibió la conocida solidez y elegancia de su canto, la belleza del color de su instrumento y sus aptitudes –e incluso actitudes– verdianas y puede también concederse que el bajo Riccardo Zanellato cumpliera con corrección en su parte. Pero el tenor estadounidense Russell Thomas no pudo disimular la escasez de su fiato ni sus limitaciones de volumen –su Ingemisco apenas si se hizo merecedor del aprobado– y la actuación de la soprano italiana Maria Luigia Borsi fue sencillamente impropia del compromiso –tal vez a causa de alguna afección en las cuerdas vocales, puesto que canceló su participación en los dos conciertos siguientes–.

En resumidas cuentas, un balance demasiado pobre para un título grande que siempre merece una suerte mejor.

Javier Velaza

Crédito: May Zircus