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20.IV.2013. En la forja del Anillo liceísta

    Temporada 2012/13. Gran Teatre del Liceu 20-IV-2013 DOHMEN, STREIT, SHORE, ANGER, FUJIMURA. ORQUESTRA SIMFÒNICA DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. JOSEP PONS, Director musical. ROBERT CARSEN, Director de escena. PATRICK KINMOTH, escenografía y vestuario.   Richard Wagner:Das Rheingold Aforo: 2.286 Asistencia: 85%   Cita obligada –y más en Barcelona– de este año Wagner, comenzó el Liceu “su” Anillo, en la propuesta de Robert Lepage, estrenada en Colonia en 2010; si Frank Castorf ha ideado para el Bayreuth de este año una escenografía en torno del agotamiento del modelo de crecimiento económico basado en el petróleo, Lepage también acude al…


 

 

Temporada 2012/13. Gran Teatre del Liceu

20-IV-2013

DOHMEN, STREIT, SHORE, ANGER, FUJIMURA. ORQUESTRA SIMFÒNICA DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. JOSEP PONS, Director musical. ROBERT CARSEN, Director de escena. PATRICK KINMOTH, escenografía y vestuario.

 

Richard Wagner:Das Rheingold


Aforo: 2.286 Asistencia: 85%

 

Cita obligada –y más en Barcelona– de este año Wagner, comenzó el Liceu “su” Anillo, en la propuesta de Robert Lepage, estrenada en Colonia en 2010; si Frank Castorf ha ideado para el Bayreuth de este año una escenografía en torno del agotamiento del modelo de crecimiento económico basado en el petróleo, Lepage también acude al referente ecologista al plantearnos, tras la agitación progresiva en escena al hilo del crescendo de la obertura, el seno fluvial como un vertedero fruto de la degradación medioambiental, de opresiva monocromía solo rota por la irrupción luminosa del oro del Rhin. Tras ello, la dramaturgia se mueve entre el ambiente militarizado del Walhalla (escena segunda), en plena construcción, y el vacío desolado y poblado de nibelungos reptantes del Nebelheim, antes de hacer de la conclusión una hibridación entre elementos literales –como la medida en oro de Freia– y simbólicos: la despreocupada fiesta burguesa de los dioses se convierte en una retirada al búnker que esconde la semilla de su destrucción.

Por mucho que Loge aparezca en bicicleta y los dioses secundarios ataviados como golfistas, nada hay de demasiado escandaloso en una concepción recibida con evidente división de opiniones, como lo fue, de modo menos acusado pero, en nuestra opinión, también injustamente, la meritoria labor de la orquesta del teatro y la dirección de Josep Pons, acertada en el concepto general, atenta en los pasajes más líricos y muy aceptable en su dimensión concertante, por encima de la necesidad de un mayor peso sonoro y de esporádicos desajustes en el equilibrio dinámico.

Tampoco fue excesiva la recompensa del público para un elenco con mimbres de suficiente hechura: tanto Albert Dohmen (Wotan) como Andrew Shore (Alberich) y Mihoko Fujimura (Fricka) han defendido esos papeles en la “colina sagrada” largos años y conservan, respectivamente, una línea de canto noble y aún esmaltada, una personificación ideal, sobre todo en el tramo final, y medios sobrados y expresivos al servicio de un legato de calidad. Y hubo lugar para descubrimientos (omitiendo la decepción, por falta de relieve, ante el Froh de Marcel Reijans y la Freia de Erika Wueschner), caso de Mikhaïl Vekua (Mime), María Hinojosa (Wellgunde) y, especialmente, el poderío de Ain Anger como Fasolt y el timbre claro, penetrante y bien proyectado de Kurt Streit para Loge; sin olvidar la tonante entrada de la Erda de Ewa Podleś, como broche de una función que nos permite esperar una Walkiria de mérito el próximo mayo (Kampe, Vogt, Westbroek)...

Germán Gan Quesada

Crédito: ©A. Bofill