Audioclasica

21.IV.2013. El gran masturbador

    BERLÍN. Komische Oper. 21-IV-2013   CHRIS MERRIT, CLAUDIO OTELLI, ANDREW WATTS. ORQUESTA Y CORO DE LA KOMISCHE OPER BERLIN. BALDUR BRÖNNIMANN.   Ligeti: Le Grand Macabre       Aforo: 1.270 Asistencia: 85% Después de 10 años volvió a Berlín una de las obras más emblemáticas del siglo XX: la grotesca, vulgar, delirante y sublime “anti-anti-ópera” de György Ligeti. Si bien en la cabeza del que esto escribe nunca alcanza a cuajar la música instrumental del compositor húngaro – caracterizada por su refinamiento formal y exquisitez en la orquestación – con la escatología que trufa parte de su…


 

 

BERLÍN. Komische Oper.

21-IV-2013

 

CHRIS MERRIT, CLAUDIO OTELLI, ANDREW WATTS. ORQUESTA Y CORO DE LA KOMISCHE OPER BERLIN. BALDUR BRÖNNIMANN.

 

Ligeti: Le Grand Macabre

 

 

 

Aforo: 1.270 Asistencia: 85%

Después de 10 años volvió a Berlín una de las obras más emblemáticas del siglo XX: la grotesca, vulgar, delirante y sublime “anti-anti-ópera” de György Ligeti. Si bien en la cabeza del que esto escribe nunca alcanza a cuajar la música instrumental del compositor húngaro – caracterizada por su refinamiento formal y exquisitez en la orquestación – con la escatología que trufa parte de su producción vocal, es aún más grande el desconcierto que se crea ante una obra como ésta en la que ambos mundos se ven superpuestos.

El Gran Macabro nos habla del anuncio, la preparación y la consecución fallida del fin del mundo en el principado de Breughelland. Caricatura de la sociedad y de la imagen que ésta tiene de la muerte; caricatura de un poder dinástico corrupto y de los poderes que están detrás de éste y que realmente rigen el país (¿les suena?); todos toman posición ante tal trascendente evento, una especie de Muerte y Transfiguración inversa, bajo un estilo de narración que se mueve entre el surrealismo abstracto, la pantomima y la escatología más explícita.

La puesta en escena de Barrie Kosky, una de las más celebradas y repetidas en todo el mundo para con esta obra, no sólo cumple con la función de recoger aquellos aspectos de la trama sino que puede presumir de haber conseguido darles unicidad. Ciertas gracietas del texto que podrían pasar por gratuitamente groseras, consiguieron gracias a su trabajo arrancar al público el aplauso y la carcajada. Geniales por ejemplo tanto la escena sadomasoquista con utensilios de cocina en la relación invertida de Mescalina y Astradamors, como la caracterización de Gepopo, ese curioso personaje a medio camino entre una gallina y el servicio de inteligencia.

La orquesta y coro de la Komische Oper mantuvo siempre un buen nivel en esta trabajosa aunque agradecida partitura (amén de la versatilidad que tienen que mostrar los músicos, accionando claxones, bocinas, tocando ocarinas y actuando en el escenario). De entre el elenco vocal los más aplaudidos fueron la soprano Eir Inderhaug por la mencionada Gepopo – de cuyo exigente papel proviene la suite Misterios del Macabro –, el contratenor Andrew Watts como príncipe de Breughelland y Michaela Lucas por Mescalina.

Óscar Piniella

Crédito: Monika Rittershaus