Audioclasica

23.IV.2013. Carta nívea

    PARIS. 17 al 23-IV-2013   Cité de la Musique: Domaine Privé Kaija Saariaho Asistencia media: 80% Resulta absurdo intentar introducir a Kaija Saariaho: su carta de presentación, con un importante catálogo reclamado por las principales agrupaciones del planeta la ubican como la compositora viva con mayor proyección mundial –en calidad de mujer– en la actualidad. La Cité de la Musique decidió por tanto rendirle homenaje con una carta blanca, su ya tradicional Domaine Privé. La organización otorgó un retrato de la artista en cinco conciertos de variado formato y plantilla, de los cuales tuvimos oportunidad de asistir a…


 

 

PARIS.

17 al 23-IV-2013

 

Cité de la Musique: Domaine Privé Kaija Saariaho

Asistencia media: 80%

Resulta absurdo intentar introducir a Kaija Saariaho: su carta de presentación, con un importante catálogo reclamado por las principales agrupaciones del planeta la ubican como la compositora viva con mayor proyección mundial –en calidad de mujer– en la actualidad. La Cité de la Musique decidió por tanto rendirle homenaje con una carta blanca, su ya tradicional Domaine Privé. La organización otorgó un retrato de la artista en cinco conciertos de variado formato y plantilla, de los cuales tuvimos oportunidad de asistir a tres.

La apertura del ciclo tuvo lugar con su ballet Maa, de ya más de veinte años de andadura. La pieza gozó de una seria interpretación por parte del International Contemporary Ensemble, así como de una espacialización sonora desde la electrónica que aprovechó con inteligencia las posibilidades de la sala, dentro de la habitual búsqueda de la compositora finlandesa en pos de recrear con los medios unos espacios virtuales o ficticios. La Compagnie Morphoses, dirigida por Luca Vegetti, planteó una hermosa coreografía en la que destacó el uso de unas singulares marionetas-autómatas en los últimos movimientos de la obra, soberbiamente iluminadas. A ello hay que añadir el interesante vídeo que mezclaba imágenes naturales con técnicas en tiempo real desde la captura de la danza, realizado por Jean-Baptiste Barrière –esposo de Saariaho– con gran eficacia. El único defecto que podría señalarse en la producción fue una distancia mal calculada entre el escenario y la pantalla de proyección respecto de ciertos puntos de la sala, lo que impedía en ocasiones disfrutar de correcta integración entre el vídeo y la danza.

El viernes 19 fue el turno de la orquesta en el retrato. Santtu-Matias Rouvali dirigió a la Orquesta Filarmónica de Radio France en un concierto que enfrentaba la música de Saariaho a la de la gran leyenda de la composición finlandesa, Jean Sibelius. En la primera parte destacó la breve Asteroid 4179: Toutatis –obra que fue encargo de Simon Rattle hace varios años en su proyecto de complementar The Planets de Gustav Holst– frente a la más extensa Lanterna Magica gracias a una mayor concreción y concentración de los músicos. Prosiguieron con la voz de Anu Komsi, quien arrancó con el Luonnotar de Sibelius para continuar en la segunda parte con las Leino Songs de Saariaho. Sin duda, la cantante propició una velada de gran calidez vocal, pero un serio defecto saltó a la vista, y nunca mejor dicho. Aunque esta tribuna no es habitualmente dada a este tipo de comentarios, el atuendo de la cantante resultaba especialmente grotesco desde una cierta pérdida de tono físico en los últimos años. Esto resulta especialmente gravoso, porque la soprano pretendía enfatizar con un cierto gesto escénico el texto cantado (en su descargo, hay que señalar que el director tampoco llevaba una vestimenta apropiada al decoro del resto de la orquesta). Finalizaron con una Sinfonía nº 7 de Sibelius cargada de brío, como dicha partitura merece, aunque en no pocas ocasiones ello llevó a ciertos desajustes del conjunto, especialmente en la sección de cuerda.

Finalmente, el último concierto convocó a una formación que no podía faltar en el evento dada la nacionalidad de la compositora, y que por desgracia aterriza todavía de forma muy excepcional en las salas francesas: el grupo de cámara Avanti! Junto a ellos, ocuparon el escenario el catalán Ernest Martínez Izquierdo –consumado especialista en la obra de Saariaho– y la excepcional voz de Barbara Hannigan. La primera parte planteaba un diálogo intercalado entre las canciones para voz y piano de Sibelius y la música de Paavo Heininen y Lotta Wennäkoski, respectivamente maestro y discípula de la compositora homenajeada. Hannigan cantó con maestría Sibelius seguida por el piano, y aunque Jouko Laivuori no acabó de calentar bien en Flickan kom ifrån sin älsklings möte, acompañó con mejor acierto a la cantante en las otras dos piezas. Por su parte, el postserialismo de Heininen en Musique d’été recibió una lectura de gran precisión bajo el decidido gesto de Martínez Izquierdo, y Kuule II de Wennäkoski, aunque algo previsible en el último tercio de la pieza, mostró un certero oficio de la orquestación y permitió a Heikli Nikula lucirse como solista en el clarinete bajo. En definitiva, una gran interpretación de esta primera parte, aunque la mezcla de Sibelius con una música actual no acababa de funcionar conceptualmente desde los efectivos musicales que requerían, las duraciones, y el brutal contraste entre música vocal e instrumental.

En la segunda parte abordaron la Émilie Suite de Saariaho, pieza derivada de su tercera ópera –estrenada en Lyon tras el éxito de sus L’Amour de loin y Adriana Mater – y de casi media hora de duración. Hannigan, envuelta por una orquestación suntuosa, dio vida a la Marquesa de Châtelet –mujer fundamental en la historia de la ciencia como traductora al francés de Newton– cautivando al público. Aunque se pudieron apreciar algunos defectos en la pronunciación del francés, este problema se vio del todo eclipsado por una auténtica lección de control vocal y expresividad a la hora de cantar un texto. La propia compositora, envuelta en aplausos al dirigirse al escenario, agradeció tan extraordinaria interpretación con un gesto confidente: se acercó a los ojos su pañuelo en gesto de sentirse hondamente emocionada por la gran voz de Hannigan.

José L. Besada

Crédito: © Priska Ketterer
Pie de foto: La compositora Kaija Saariaho