Audioclasica

ROSSINI

ERMIONE Orquesta del Teatro Comunale de Bolonia. Roberto Abbado, director. Ganassi, Kunde, Siragusa, Pizzolato DYNAMIC 33609 2DVDS 143 MIN 2008 Subtítulos en italiano, inglés, alemán, francés y español NTSC 16:9 LPCM 2.0 DD Imagen: **** / Valoración: ****   La opera seria de Rossini está conociendo un auge discográfico inusitado en los últimos años. Las grabaciones ofrecidas por Dynamic están liderando una continuidad de la Rossini Renaissance de los años 80, a la que se está sumando Naxos, en ocasiones ofreciendo un sello en formato audiovisual lo que el otro lanza sólo en audio. La dificultad del reparto de Ermione, como…

D Rossini ErmioneERMIONE

Orquesta del Teatro Comunale de Bolonia. Roberto Abbado, director. Ganassi, Kunde, Siragusa, Pizzolato

DYNAMIC 33609 2DVDS 143 MIN 2008

Subtítulos en italiano, inglés, alemán, francés y español

NTSC 16:9 LPCM 2.0 DD

Imagen: **** / Valoración: ****

 

La opera seria de Rossini está conociendo un auge discográfico inusitado en los últimos años. Las grabaciones ofrecidas por Dynamic están liderando una continuidad de la Rossini Renaissance de los años 80, a la que se está sumando Naxos, en ocasiones ofreciendo un sello en formato audiovisual lo que el otro lanza sólo en audio. La dificultad del reparto de Ermione, como de todas las óperas del período napolitano por lo demás, hacen que el título no se prodigue en exceso, hasta el punto de que el propio Festival Rossini de Pesaro tardó dos décadas en ofrecerlo desde el discutido estreno de 1987, con Montserrat Caballé en el centro de la polémica.  En esta ocasión el reparto contó con una protagonista digna del papel, y un equipo de conjunto que no desmerece en absoluto –y supera claramente en algunos casos– el mítico de entonces. Muy bien hizo la discográfica italiana en registrarlo, ofreciendo una alternativa a la grabación de Glyndebourne (Warner), la única en justicia con la que cabe compararla por soporte.

Tras el éxito cosechado como Elisabetta (2005) Sonia Ganassi aceptó el reto de encarnar a la trágica heroína griega. Partitura más exigente desde un punto de vista dramático, la cantante italiana parece cómoda en la tesitura anfibia del papel, más adecuado a sus medios que la posterior Elena de La donna del lago (Naxos). No es una actriz particularmente dotada y en este sentido no sale vencedora en la comparación con Antonacci; pero como su homóloga presta atención al fraseo, hace frente con soltura a la dificilísima coloratura dotándola de expresividad, particularmente en su gran escena del segundo acto, y se muestra más segura en el extremo agudo. En todo caso, con la gran Anna Caterina explotando otros repertorios, Ganassi se confirma como la gran soprano colbran de su generación.

Del mismo modo, Gregory Kunde ha tenido unos años en los que por técnica e inteligencia ha sabido transformar un instrumento de ligero con una extensión estratosférica en un baritenor mucho más interesante. Por encima del Rinaldo inicial (Arts) y del posterior Roderigo (Opera Rara), pero al nivel del último Antenore (Decca) –lástima que Otello no tenga soporte oficial– ofrece acentos de auténtico tenor heroico con pleno dominio de los resortes belcantistas. Para muestra, ahí está la tremenda aria del primer acto. La coloración de la voz, el dominio sobresaliente de las agilidades, los agudos fulgurantes y la sapiencia en los graves lo convierten en el Pirro más convincente de la discografía, superando a Merritt por seguridad de afinación y fantasía de intérprete (la comparación con Jorge López-Yáñez es del todo improcedente). Toda una creación, en definitiva.

A su lado Antonino Siragusa, sin el respaldo de la mercadotecnia de una gran casa discográfica, lo tiene más complicado por la talla gigantesca y la sombra alargada de Juan Diego Flórez en los papeles de Giovanni David. Es cierto que su timbre es más ingrato y el intérprete es menos dado a las sutilezas, pero los agudos restallan como cañonazos y la coloratura fluye magníficamente. Sin llegar al nivel virtuosístico de Rockwell Blake, ni a la sensibilidad de Bruce Ford, dos auténticos monstruos de este repertorio, se sitúa a un altísimo nivel y es un Oreste digno de toda consideración, como revelan su cavatina de entrada y el dúo con Ermione. Von Bothmer está simplemente correcto como Pilade.

Marianna Pizzolato es la mejor Andrómaca posible. La italiana se está ganando a pulso un lugar entre las cantantes rossinianas. Más adecuada que Diana Montague, mucho más cómoda en los papeles dramáticos que en los cómicos, la calidez del timbre y el acento doliente convencen sin reparos para la afligida viuda de Héctor.

Roberto Abbado se consagró como director rossiniano con el Tancredi de 1993 (RCA). Desde entonces no ha hecho más que ofrecer pruebas mayúsculas de su talento y su inteligencia para sacar el mejor partido a este repertorio. Siempre encuentra el punto justo de equilibrio entre acompañar a los cantantes e insuflar vida en el drama de la partitura, dosificando la tensión hasta culminar en una escena final que es el clímax lógico del desarrollo de la acción. Una magnífica dirección, a la que responde plenamente convencida la orquesta boloñesa, habitual del festival y del compositor, con la ductilidad necesaria para hacer frente al virtuosismo que requiere.

La puesta en escena de Daniele Abbado es básicamente minimalista, tanto en los sobrios decorados como en el movimiento de actores, con una economía que permite concentrarse en la música sin distracciones inútiles. No en vano, gran parte del drama de Ermione es interior en cada uno de los personajes. Así, más que ayudar a la narración de la historia ideada por el libretista, se concentra en sacar a la luz la tensión emocional de cada uno de los protagonistas, en una propuesta menos espectacular que la de Graham Vick (Warner), pero igual de eficaz. 

Raúl González Arévalo