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27.VI.2013. ¡Que arda Roma!

    Temporada 2012/13. Gran Teatre del Liceu 27-VI-2013 BENEDIKT, MATOS, BREEDT, ROSE, SANMARTÍ. ORQUESTRA SIMFÒNICA DE BARCELONA I NACIONAL DE CATALUNYA. COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. POLIFÒNICA DE PUIG-REIG. PABLO GONZÁLEZ, Director musical.   Richard Wagner: Rienzi (versión de concierto) Aforo: 2.286 Asistencia: 70%   Es bien conocido el hecho de la rareza de presentaciones públicas de Rienzi: a su consideración como ópera no perteneciente de derecho al canon wagneriano se suma la extraordinaria ambición de su formato y duración, en la línea de la grand opéra francesa, que obliga a habituales recortes musicales –la representación comentada se…


 

 

Temporada 2012/13. Gran Teatre del Liceu

27-VI-2013

BENEDIKT, MATOS, BREEDT, ROSE, SANMARTÍ. ORQUESTRA SIMFÒNICA DE BARCELONA I NACIONAL DE CATALUNYA. COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. POLIFÒNICA DE PUIG-REIG. PABLO GONZÁLEZ, Director musical.

 

Richard Wagner: Rienzi (versión de concierto)


Aforo: 2.286 Asistencia: 70%

 

Es bien conocido el hecho de la rareza de presentaciones públicas de Rienzi: a su consideración como ópera no perteneciente de derecho al canon wagneriano se suma la extraordinaria ambición de su formato y duración, en la línea de la grand opéra francesa, que obliga a habituales recortes musicales –la representación comentada se iba a las tres horas, pese a la supresión de numerosos momentos (como el dúo amoroso del acto primero, la música de ballet del segundo o buena parte del tramo final, con los consiguientes problemas de verosimilitud dramática)– y sus requerimientos escénicos dificultan enormemente una puesta en escena plausible. De hecho, solo ha subido al Liceu una vez como tal (temporada 1950/51) y la última ocasión en que pudo escucharse en el teatro de las Rambles fue, como en este caso, en versión de concierto.

Sin embargo, pareciera que las óperas juveniles de Wagner comienzan a salir de su particular purgatorio: la doble función de Rienzi en el coliseo barcelonés se suma a iniciativas como el estreno escénico español, en el festival de Perelada de este año, de Das Liebesverbot y, con plena resonancia internacional, a la apertura del sacrosanto Bayreuth a los tres títulos hasta este mismo año nefandos, confiados al tándem Thielemann-Stegmann. En el caso concreto de Rienzi, esperemos que no sea fruto exclusivo del fervor wagneriano de este 2013, ya que valores musicales para su continuidad en el repertorio los hay, y de sobra.

Que es ópera para cantantes con recursos y capacidad de resistencia vocal y escénica no escapa a ningún melómano: el papel del tribuno Cola di Rienzi, por ejemplo, es inclemente y fatigoso, y sitúa a quien lo encarna en momentos de difícil sostén del fiato. Kristian Benedikt, debutante liceísta, se mostró valiente, sobrado de volumen y con mediana capacidad para el matiz, acusando el cansancio en el acto quinto, tanto en su conocida aria “Allmächt’ger Vater” –más lírica de lo que su voz consiente– como en el posterior dúo y en el parlamento final con la plebe romana. Tampoco es muy lucido el papel de Irene (Elisabete Matos), de escaso protagonismo pero sobresaliente, quizás incluso en exceso, en los números de conjunto y en el mencionado dúo fraterno.

Más allá de la labor convincente como ‘villanos’ de Peter Rose (Steffano Colonna) y Àlex Sanmartí (Paolo Orsini), y del entonado Baroncelli de Josep Fadó, un punto por encima del Cardenal Orvieto de Friedemann Röhlig y de Werner van Mechelen como Cecco del Vecchio, tres fueron los triunfadores de esta “gran ópera trágica”, recibida con aplauso muy satisfactorio: la expresividad y bella voz de la mezzo Michelle Breedt (Adriano Colonna), que bordó su aria del acto tercero (“Gerechter Gott!”), la eficacísima resolución de las importantes y nutridas partes corales, en que se sumó a las fuerzas estables del teatro la Polifònica de Puig-Reig, y, last but not least, la labor de Pablo González al frente de la OBC –repitiendo la experiencia de la Daphne straussiana de la pasada temporada–, que pronto superó la turbiedad en el ajuste sonoro general de la obertura para alcanzar poderosas concertaciones (por ejemplo, en el tremebundo finale del acto segundo) y reflejar con todo detalle el ambiente bélico del tercer acto y el protagonismo sinfónico de todo el tramo final.

Germán Gan Quesada

Crédito: ©A. Bofill