Audioclasica

ROSSINI

LA GAZZA LADRA Orquesta Haydn de Bolzano y Trento. Lü Jia, director. Cantarero, Pertusi, Expósito, Korchak, Bordogna, Papatheologou, Custer DYNAMIC 55567 Blu-ray 201 MIN 2007      Subtítulos en inglés, alemán, francés, italiano y español PCM 2.0 DD 5.1 DTSHD 5.1 1080i Imagen: **** / Valoración: ***   El género semiserio no se prodiga mucho entre las grabaciones comerciales. La palma se la lleva la Sonnambula belliniana, que supera en número, en estudio y en directo, a cualquiera de sus rivales más directas, Linda di Chamounix de Donizetti y esta La urraca ladrona de Rossini. La obra del Cisne de…

D Rossini GazzaLA GAZZA LADRA

Orquesta Haydn de Bolzano y Trento. Lü Jia, director. Cantarero, Pertusi, Expósito, Korchak, Bordogna, Papatheologou, Custer

DYNAMIC 55567 Blu-ray 201 MIN 2007     

Subtítulos en inglés, alemán, francés, italiano y español

PCM 2.0 DD 5.1 DTSHD 5.1 1080i

Imagen: **** / Valoración: ***

 

El género semiserio no se prodiga mucho entre las grabaciones comerciales. La palma se la lleva la Sonnambula belliniana, que supera en número, en estudio y en directo, a cualquiera de sus rivales más directas, Linda di Chamounix de Donizetti y esta La urraca ladrona de Rossini. La obra del Cisne de Pesaro es, de hecho, la que menos registros cuenta en su haber. A diferencia de la última, y sobre todo de la primera, no es una de las óperas más populares de su catálogo, es especialmente larga y requiere un reparto extenso, en condiciones de afrontar las exigencias del canto fiorito conforme al estilo necesario. De hecho, el propio Festival Rossini de Pesaro sólo la había programado en una ocasión anterior, en 1986, cuando puso al Gianluigi Gelmetti al frente de un reparto difícilmente superable (Ricciarelli, Matteuzzi, Ramey, Furlanetto, Manca di Nissa, d’Intino) y de la que salió una grabación comercial en Sony, muy superior a la grabación en vivo ofrecida por Opera d’oro (1965) desde el Maggio Musicale Fiorentino bajo Bruno Bartoletti, responsable asimismo de la otra toma audiovisual disponible, procedente de la Ópera de Colonia (ArtHaus Musik / 1987) en la que sobre el papel destacan los nombres de Ileana Cotrubas y Alberto Rinaldi, pero que no conozco.

La partitura se ofrece íntegra en la edición crítica de Alberto Zedda (no se espera menos de un festival). Lo menos que se puede decir de la propuesta de Dynamic es que no desmerece la grabación de Sony. No en vano logra proponer para los papeles de bajo dos intérpretes que son tan referenciales como Ramey y Furlanetto. El canto del americano puede ser algo superior al de Michele Pertusi como Podestà, pero el italiano no le va a la zaga en elegancia y fuerza de interpretación, el fiato y el legato –no puede existir el segundo sin el primero– son sobresalientes, como las agilidades y el modo de decir el texto, que le convierten en pariente del Ferrando beethoveniano y del Scarpia pucciniano. Las dos arias son una lección magistral de canto rossiniano para bajos de los últimos tiempos. Por su parte, Alex Esposito ha escalado puestos muy rápidamente, y encarna los personajes maduros con particular convicción –ahí está también el Polidoro de Zelmira para Decca– con igual dominio de técnica y estilo. En este caso, la profundidad del retrato es superior a la de Furlanetto, que supera quizás en los medios de partida, pero no en el canto. En todo caso, el relevo está asegurado.

Del resto del reparto, Dimitry Korchak no tiene la extensión estratosférica de Matteuzzi, pero sus medios más líricos convienen mejor a Giannetto. No posee la capacidad funambólica para las agilidades, y los agudos son tirantes y nasales, pero a cambio la variedad de colores es mayor –no así el dominio de la palabra, en el que el italiano era un maestro–. En todo caso, el personaje es poco interesante y está poco desarrollado. En cualquier caso, menos que la protagonista femenina. “Di piacer mi balza il cor” es una cavatina que ha gozado de cierta popularidad entre las lírico-ligeras, pero Ninnetta es mucho más que su aria de entrada. Mariola Cantarero, a punto de dejar los personajes rossinianos que tantas satisfacciones le han dado, está más fresca vocalmente que Ricciarelli en 1986, a pesar de un vibrato un poco ancho y algunos agudos metálicos aunque seguros; está más cómoda en las agilidades y domina el arte del filado. A destacar particularmente en sus dúos, sobre todo el que comparte con Pippo en el segundo acto, uno de los puntos fuertes de la velada.

Entre las voces más graves, a Kleopatra Papatheologou el personaje de Lucia le viene pequeño por medios, y resuelve el aria cómodamente. Manuela Custer es el mejor Pippo de la discografía por estilo y técnica, y sobre todo por el desparpajo con el que lo asume, como muestra en el brindis, que la coge un poco fría aún, y sobre todo en el dúo con Nannetta ya citado. No podía estar mejor caracterizado. Otro monstruo escénico es el siempre excelente Paolo Bordogna, con una voz que tampoco es particularmente atractiva de entrada, pero que convence plenamente por el canto y las dotes actorales. Su Fabrizio es un paseo.
Lü Jia, muy aplaudido, no controla del todo los tiempos dramáticos como sí lo hace Gelmetti, es uno de los riesgos de una partitura tan larga en un género desequilibrado, pero en general sabe acompañar a los cantantes y aprovechar los momentos de tensión que ofrecen los famosos crescendi rossinianos. La orquesta responde solícita, conoce el estilo y su mejor momento en la obertura y el quinteto.

He dejado para el final la puesta en escena. A pesar de que con frecuencia las propuestas tradicionales son denostadas, en este caso lo hubiera preferido. Damiano Michieletto reduce la trama a un mal sueño de la protagonista, que cual Alicia en el País de las Maravillas se ve rodeada de numerosos personajes sacados de distintas épocas –hay hasta nazis–. La historia original no tiene mucho sentido, pero los cambios que la alteran no la hacen más comprensible, como tampoco ayuda a situar la acción el decorado, dominado por unos enormes tubos, y por unos enormes dedos de agua en el segundo acto, cuyo significado se me escapa.

 

Raúl González Arévalo