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DVORAK

OBRA PARA PIANO COMPLETA Radoslav Kvapil, piano SUPRAPHON SU 4018-2 AAD 4 CD 1967-1970 Sonido: ** / Valoración: *** Distribuidor: Diverdi   Pese a que la primera obra catalogada de Dvořák es precisamente una polka pianística (B001, 1855), no es su dedicación al teclado una parcela muy frecuentada de su producción; con buen criterios, pues, ha reunido Supraphon, en remasterización aceptable, los cinco registros independientes que editó a fines de la década de los noventa como quasi integral de la obra para piano del compositor de Nelahozeves, a cargo del histórico intérprete Radoslav Kvapil (Brno, 1934), responsable también de una…

A Dvorak PianoOBRA PARA PIANO COMPLETA

Radoslav Kvapil, piano

SUPRAPHON SU 4018-2 AAD 4 CD 1967-1970

Sonido: ** / Valoración: ***

Distribuidor: Diverdi

 

Pese a que la primera obra catalogada de Dvořák es precisamente una polka pianística (B001, 1855), no es su dedicación al teclado una parcela muy frecuentada de su producción; con buen criterios, pues, ha reunido Supraphon, en remasterización aceptable, los cinco registros independientes que editó a fines de la década de los noventa como quasi integral de la obra para piano del compositor de Nelahozeves, a cargo del histórico intérprete Radoslav Kvapil (Brno, 1934), responsable también de una magna antología de la música checa para su instrumento (Unicorn, Alto 2011).

El recorrido cronológico aproximado, por fecha de composición, que nos presenta la propuesta nos lleva de 1873 (Siluetas op. 8) a 1894 (Suite en La mayor), incluyendo las Dos piezas op. post. y algunas páginas sin número de opus. Y también permite asomarnos al repertorio de influencias iniciales del compositor –Schumann, el primer Grieg en dichas Siluetas; un Brahms con toque propio en los ocho Valses op. 54–, a sus tentativas en la gran forma –Tema con variaciones op. 36– y a la inevitable presencia del elemento coreográfico (Dumka op. 35; Mazurkas op. 56).

Son jalones de un camino en que encontramos joyas primerizas, caso de los nostálgicos Dos minuetos op. 28, colecciones muy logradas (Piezas para piano op. 52) e incluso páginas que con todo derecho cabe considerar propias de un Dvořák nada “menor”: es difícil no dejarse llevar, sin remordimientos, por el espíritu ligero y libertad expresiva de las ocho Humorescas op. 101, y vale la pena sumergirse en las Imágenes [poéticas y de carácter] op. 85 para descubrir las armonías casi impresionistas de “En el viejo castillo” o el soberbio encanto melódico de la “Serenata”…

Germán Gan Quesada