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01.VII.2013. A lo grande

    Palau de la Música Catalana. Palau 100. 2013-2014 01-VII-2013 BERLINER PHILHARMONIKER. ORFEÓ CATALÀ. COR DE CAMBRA DEL PALAU DE LA MÚSICA CATALANA. CAMILLA TILLING, soprano. ANDRÉ SCHUEN, barítono. SIR SIMON RATTLE, Director.   Obras de G. Fauré y R. Schumann Aforo: 2.000 Asistencia: 97%   Hacía una década que no visitaba Barcelona la Filarmónica berlinesa, y el ciclo Palau 100 se apuntó un tanto excepcional aprovechando la gira española de la formación para inaugurar su temporada por todo lo alto, contando además con la participación destacada, en la primera parte, de sus fuerzas corales, el Orfeó Català y…


 

 

Palau de la Música Catalana. Palau 100. 2013-2014


01-VII-2013

BERLINER PHILHARMONIKER. ORFEÓ CATALÀ. COR DE CAMBRA DEL PALAU DE LA MÚSICA CATALANA. CAMILLA TILLING, soprano. ANDRÉ SCHUEN, barítono. SIR SIMON RATTLE, Director.

 

Obras de G. Fauré y R. Schumann

Aforo: 2.000 Asistencia: 97%

 

Hacía una década que no visitaba Barcelona la Filarmónica berlinesa, y el ciclo Palau 100 se apuntó un tanto excepcional aprovechando la gira española de la formación para inaugurar su temporada por todo lo alto, contando además con la participación destacada, en la primera parte, de sus fuerzas corales, el Orfeó Català y el Cor de Cambra del propio Palau, ante un auditorio casi completo, Petit Palau –para la videoproyección del concierto en directo– incluido.

Ambas formaciones venían, precisamente, de triunfar en Viena el pasado 23 de junio con la versión de cámara del Réquiem op. 48, de Fauré, con que se abría el programa: solo “In paradisum” y el inicio del “Agnus Dei” podrían reclamar aún quizá mayor precisión, pero la versión ofrecida fue excepcional. Rattle, muy atento a la dirección vocal, contagió su entusiasmo a orquesta y coros –en el sobrecogedor ‘Hosanna’ del “Sanctus” y en su delicado final, en el fraseo expresivo del “Agnus Dei” o en el cuidado matiz del “Offertoire”–, poniendo de relieve los planos internos de la composición y con un modelado excepcional de la cuerda; sin olvidar los breves papeles solistas de André Schuen, con gusto en el enfático “Libera me”, y de Camilla Tilling, cuyo excesivo vibrato y cuerpo tímbrico maduro no parecieron responder demasiado al carácter inocente del “Pie Jesu”.

Toda la complicidad de Rattle con su orquesta, a la que basta su taxativa expresividad facial y corporal –en compensación de una parca mano izquierda– , se volcó en la interpretación de la Sinfonía n. 2, de Schumann, a la que supo extraer sus acentos más beethovenianos: difícil encontrar, en concierto, un mejor balance de los tutti y una coda tan electrizante en el primer movimiento, una más precisa articulación de los tríos del scherzo, de vitalidad extrema, o un concepto más plástico y contrastante del “Allegro molto vivace”, en cuyo grandioso final refulgieron los metales; si bien nuestro gusto personal privilegia el movimiento lento, cálido, preciso y cargado de una tensión irreprochable en su sección fugada. ¿Único reproche? Tras la ovación atronadora, y después de diez años de espera, el público no logró una muy anhelada propina…

Germán Gan Quesada

Crédito:© Antoni Bofill