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DONIZETTI

ANNA BOLENA Orquesta del Bergamo Music Festival Gaetano Donizetti. Fabrizio Maria Carminati. Theodossiou, Pasolini, Zanellato, Soloviy DYNAMIC 33534 2DVD 183MIN 2006 Subtítulos en italiano, inglés, alemán, francés y español NTSC 16:9 LPCM 2.0, DD Imagen: *** / Valoración: ***   Anna Bolena se puede considerar instaurada en el repertorio. A pesar de que su presencia depende de la disponibilidad de una cantante en condiciones de afrontar las exigencias del papel, en los últimos años se programa con regularidad, las opciones discográficas con variadas, y también el soporte audiovisual ofrece alternativas. Tras el debut canadiense de Joan Sutherland en el papel…

D Donizetti AnnaANNA BOLENA

Orquesta del Bergamo Music Festival Gaetano Donizetti. Fabrizio Maria Carminati. Theodossiou, Pasolini, Zanellato, Soloviy

DYNAMIC 33534 2DVD 183MIN 2006

Subtítulos en italiano, inglés, alemán, francés y español

NTSC 16:9 LPCM 2.0, DD

Imagen: *** / Valoración: ***

 

Anna Bolena se puede considerar instaurada en el repertorio. A pesar de que su presencia depende de la disponibilidad de una cantante en condiciones de afrontar las exigencias del papel, en los últimos años se programa con regularidad, las opciones discográficas con variadas, y también el soporte audiovisual ofrece alternativas.

Tras el debut canadiense de Joan Sutherland en el papel dirigida por su marido, Richard Bonynge (VAI/1984), hubo que esperar dos décadas, hasta esta producción en el Festival Donizetti de Bérgamo para contar con una lectura más moderna. Posteriormente llegaría la propuesta de Viena (DG/2011), la que cuenta con un reparto más estelar. De todas ellas, sólo la producción de Vancouver está íntegra, las demás presentan cortes importantes, fundamentalmente la segunda estrofa de arias y números de conjunto. En este caso, si Smeton ve acortado su “Deh, non voler costringere” y Anna la cavatina y cabaletta de entrada (“Come innocente giovane… Non va sguardo”), Percy canta íntegra su presentación con “Da quel dì”, lo que hace un tanto absurdo los tijeretazos anteriores, como el corte en su cabaletta posterior “Ah, così nei dì ridenti”. Cabe pensar que la protagonista, con un papel largo, agradece las omisiones, el tenor reivindica su parte y la segunda mezzo no tiene la fuerza para hacer lo propio. Musicalmente la estructura ideada por el compositor queda desfigurada, y los cortes tampoco se pueda decir que respondan a una concepción dramática concreta.

Entre las intérpretes que han frecuentado el papel en los últimos años no cabe duda de que Dimitra Theodossiou merece un lugar destacado. Sin el respaldo mediático de una Netrebko, que en todo caso el repertorio de bel canto lo está dejando atrás, ni la excelencia vocal de Mariella Devia, la soprano griega se ha ganado una posición de todo respeto con una técnica que le permite afrontar repertorio vasto centrado en los compositores italianos de Bellini a Boito. Los resultados de esta Anna Bolena no alcanzan quizás el nivel de su Elisabetta del Devereux, su mejor Donizetti hasta la fecha, pero no distan mucho. En la línea de una Caballé (Myto / 1982), soprano lírica con agilidad –aunque sin el trino de la catalana–, aborda el papel desde una vocalidad más adecuada que la de otras ligeras que lo han afrontado en el pasado (Sills) o tiempos más recientes (Gruberova, Devia), sin prodigar más sobreagudos de los esperados (finales de cuadro, cabaletta final), como en realidad corresponde a los papeles de Giuditta Pasta en general. En consecuencia, aprovecha mejor y exhibe sus mejores armas en los momentos genuinamente líricos, como la cavatina de entrada, el sexteto “In quegli sguardi impresso”, el dúo con Seymour “Va infelice”, y naturalmente el aria final, “Al dolce guidami”, en los que hace gala de unos piani expresivos y una capacidad notable para sostener las arcadas de sonido previstas. Bragada en la coloratura di forza –ahí sale a relucir la experiencia en Norma y Verdi–, la resuelve correctamente, aunque sin asumir grandes riesgos en las variaciones. Los sobreagudos, en otras ocasiones cercanos al grito, no son fáciles, pero no renuncia a ellos, y a pesar del sonido metálico, no carecen de fuerza. Desde un punto de interpretativo no es una actriz natural, pero compone una reina con fuerza y dignidad, dejando de lado la pobre víctima de las maquinaciones del marido. Así, se revuelve feroz contra la afrenta en “Giudici ad Anna!” más que horrorizarse y compadecerse del destino que le espera. Ciertamente una encarnación notable.

La soprano griega es la más interesante del reparto. El Enrique VIII de Giorgio Zanellato es más que solvente, bueno, pero no puede competir con un Ramey o un Ghiaurov (ambos en Decca), por autoridad vocal o técnica belcantista, aunque resuelve bien las agilidades y transmite acertadamente el carácter déspota y caprichoso del monarca inglés. A su lado Gianluca Pasolini coomo Percy deja un sabor agridulce. Está más cómodo con la parte que Francesco Meli (DG), con unos agudos más certeros, sin pérdida de color, medias voces atractivas y un canto técnicamente seguro. Pero la figura en el escenario no acompaña la imagen del joven enamorado, ni por físico ni por desempeño actoral, siendo el más pasivo de todos.

Vocalmente la más lograda y ortodoxa es la Giovanna Seymour de Sofia Solovij, que sin llegar al nivel estratosférico de Elina Garanca, es la que sale mejor parada del reparto. El Smeaton de José María Lo Monaco está bien cantado, aunque los cortes le impiden sacar mayor provecho del papel.

El coro, perennemente presente, sentado en las gradas que hacen de escenario, aprovecha correctamente sus oportunidades. La orquesta no deslumbra pero se desempeña con decoro a las órdenes del maestro Carminati.

La dirección de Francesca Esposito es clásica, como su diseño de vestuario, inspirado en los numerosos testimonios pictóricos que han sobrevivido. Italo Grassi es el responsable de la escenografía, con un fondo de gradas metálicas que sirve de marco para el cambio de unos pocos elementos que en escena deben ambientar los distintos cuadros. No será un trabajo bello, pero ciertamente no molesta a los cantantes ni al desarrollo de la acción.

 

Raúl González Arévalo