Audioclasica

12.I.2014. Baño de autoestima

  PALAU DE LA MÚSICA CATALANA   12-I-2014 SOL GABETTA, violonchelo. ORQUESTRA SIMFÒNICA DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. JOSEP PONS, director.   Obras de J. Pahissa, A. Dvořak y R. Strauss Aforo: 2.049 Asistencia: 95%     De Ignacio de Loyola es aquella célebre frase que aconseja “en tiempos de tribulación, no hacer mudanza”. Como todos los asertos, su validez es relativa y, desde su llegada al foso del Liceu, Josep Pons ha demostrado que, en su caso, la mudanza era del todo obligada y está teniendo efectos casi taumatúrgicos. La orquesta que Pons encontró no estaba en estado de…

 

PALAU DE LA MÚSICA CATALANA

 

12-I-2014

SOL GABETTA, violonchelo. ORQUESTRA SIMFÒNICA DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. JOSEP PONS, director.

 

Obras de J. Pahissa, A. Dvořak y R. Strauss

Aforo: 2.049 Asistencia: 95%

 

 

De Ignacio de Loyola es aquella célebre frase que aconseja “en tiempos de tribulación, no hacer mudanza”. Como todos los asertos, su validez es relativa y, desde su llegada al foso del Liceu, Josep Pons ha demostrado que, en su caso, la mudanza era del todo obligada y está teniendo efectos casi taumatúrgicos.

La orquesta que Pons encontró no estaba en estado de tribulación, sino prácticamente de coma –no entraremos aquí en las causas, que son múltiples, desde luego– y en un tiempo más que razonable le ha infundido vida y le ha devuelto aquello que es fundamental a la hora de salir a un escenario: autoestima. Sólo así es comprensible que sus músicos sean capaces ahora de enfrentarse a compromisos tan exigentes como el de este concierto y que lo hagan con tales garantías y competencia.

Nada tenía de banal el programa con el que la orquesta rendía visita esta vez al Palau. Lo abría el Intermezzo de la Suite intertonal de Jaume Pahissa, una brevísima página de concepción muy teórica pero al mismo tiempo muy cantabile que hizo lamentar que no se ofreciera la obra completa y que ésta no aparezca con más asiduidad en las salas. Vino después el altisonante y fantástico Concierto para violonchelo y orquesta en Sí menor, op. 45 de Dvořak y la orquesta lo abordó con la necesaria energía y una tensión muy apreciable –unos pocos desequilibrios iniciales fueron prontamente corregidos por la atentísima batuta de Pons–. A su buen rendimiento se sumó en este caso el de la solista Sol Gabetta, violonchelista de expresividad intensa y hasta pasional que justificó la fama de que viene precedida con una interpretación notable del primer movimiento y excelente de los dos siguientes, el Adagio ma non troppo y el Allegro moderato del final. Su encore fue una delicada y aplaudida versión del Cant dels ocells, acompañada del conjunto de los violonchelos.

Para la segunda parte, la orquesta había reservado ni más ni menos que el Also sprach Zarathustra de Richard Strauss, obra cuyo conocidísimo comienzo predispone y condiciona de alguna manera al público para el resto de la audición. Pues bien, se interpretó esa entrada de manera extraordinariamente brillante, con el justo volumen y la dinámica precisa, casi estaría por decir de manera modélica y memorable. Fue más desigual lo que siguió, porque en algunos momentos los exigidos metales anduvieron en apuros y en alguna página se echó de menos cierto cromatismo; sin embargo, fueron muchísimos los méritos de la interpretación, con una sabia lectura por parte de Pons de la orquestación straussiana y con intervenciones felices de algunos solistas, entre ellos el concertino.

Un baño, en fin, de autoestima para una orquesta que quiere consolidarse y seguir creciendo y que, oído lo oído, merece un voto de confianza por parte de todos.

 

Javier Velaza