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28.I.2014. Los avatares del poder y la amistad

    Temporada de ópera 2013/2014. Teatro la Fenice 28-I-2014 CARLO ALLEMANNO, CARMELA REMIGIO, RAFFAELLA MILANESI, MONICA BACELLI, JULIE MATHEVET, LUCA DELL’ AMICO. ORQUESTA Y CORO DEL TEATRO LA FENICE. URSEL y KARL-ERNST HERRMANN, Dirección Escénica. OTTAVIO DANTONE, direción musical Mozart: La clemenza di Tito Aforo: 1.000 Asistencia: 89%     La clemenza di Tito de Mozart no es sólo el retrato de un monarca ilustrado, sino un caleidoscopio de personajes que viven pasiones, contradicciones y fragilidades dentro del marco de sentimientos tan fundamentales como la amistad, la lealtad y el amor. Estos aspectos estaban presentes, ya en parte, en…


 

 

Temporada de ópera 2013/2014. Teatro la Fenice

28-I-2014

CARLO ALLEMANNO, CARMELA REMIGIO, RAFFAELLA MILANESI, MONICA BACELLI, JULIE MATHEVET, LUCA DELL’ AMICO. ORQUESTA Y CORO DEL TEATRO LA FENICE. URSEL y KARL-ERNST HERRMANN, Dirección Escénica. OTTAVIO DANTONE, direción musical


Mozart: La clemenza di Tito

Aforo: 1.000 Asistencia: 89%

 

 

La clemenza di Tito de Mozart no es sólo el retrato de un monarca ilustrado, sino un caleidoscopio de personajes que viven pasiones, contradicciones y fragilidades dentro del marco de sentimientos tan fundamentales como la amistad, la lealtad y el amor. Estos aspectos estaban presentes, ya en parte, en la versión de 1734 escrita por Metastasio pero se amplifican en la de 1791 cuando Mozart pide al poeta Catarino Mazzolá convertir el original “Dramma per música” en “Verdadera opera”. Lo que significaba transformar y añadir secciones para que se pudieran utilizar formas y estructuras pertenecientes al género del “Dramma giocoso”. El resultado fue una obra magnífica donde la dramaturgia se deslizaba con más agilidad y sentido de la realidad y donde los protagonistas estaban dibujados con una sutileza sicológica digna de un drama shakesperiano. Todos ellos, viven en la ópera de Mozart fuertes ambigüedades y hasta el mismo Tito, utopía del Poder Justo, tiene que enfrentarse continuamente con las pasiones humanas que influyen en la forma en que ejerce y vive el poder. Bajo este aspecto La clemenza di Tito es ópera mozartiana el cien por cien ya que cada personaje se ve obligado (por elección o fragilidad) a llevar una máscara que, sin embargo, no es otra cosa que la manifestación tangible de una dualidad que acecha su unidad sicológica. Ursel y Karl-Erns Hermann toman a Mozart literalmente e imprimen a la acción un ritmo adecuado que en ocasiones parece más cercano al de la comedia que al del drama. El resultado es muy eficaz sobre todo en el segundo acto, mientras que en el primero algunos gestos subrayan demasiado las inseguridades de ciertos personajes, sobre todo de Sesto y Vitellia. El espectáculo nació en Bruselas en 1982, se transforma y cambia parcialmente en el Festival de Salzburgo de 1997 y en sus reposiciones de Paris y Madrid desde donde llega para su reposición en la Fenice de Venecia. Más de treinta años de edad, sin embargo, no le han quitado frescura y eficacia y sigue fascinando la escena en que están contenidas las vicisitudes emocionales de los actores. Una habitación amplia cuyas puertas se abren para enseñar la manifestación física de los sentimientos vividos en la escena, estén estos ligados al peso y la fragilidad del Poder o al vacío negro del abismo del alma. Todo ello enriquecido por una soberbia utilización de las luces. Lamentablemente la espléndida versión escénica no se encontró en la velada veneciana con una adecuada interpretación musical. La lectura de Ottavio Dantone pese a ser correcta y sin fisuras, solamente fue capaz hasta cierto punto de beneficiar el entramado dramático de la obra, obligando a menudo los cantantes a tiempos excesivamente lentos o demasiado rápidos. Igualmente la profundidad tímbrica y armónica que caracteriza la partitura (que pertenece todavía al estilo clásico pero que experimenta ya los primeros indicios de un mundo pre-romántico) se vio muy reducida por una orquesta basada en sonoridades demasiado secas y excesivamente cercanas al estilo barroco. Como se decía los intérpretes sufrieron bastante esta impostación del director mostrando continuamente dificultades en las secciones finales de sus frases a causa de una incorrecta impostación de la respiración a lo largo del canto. Pese a esto consiguieron igualmente realizar una buena actuación sobresaliendo sobre todo el Sesto de Monica Bacelli y la Vitellia de Carmela Remigio. Algo menos eficaces, pero siempre correctos, Carlo Alemanno como Tito y Raffaella Milanesi en el papel de Annio acompañados por el seguro Publio de Luca dell’Amico y la menos convincente Servilia de Julie Mathavet. Éxito contundente al final de la velada. El día del estreno se guardó un minuto de silencio por la desaparición de Claudio Abbado.

Gian Giacomo Stiffoni

Crédito: © Michele Crosera

Pie de foto: Monica Bacelli y Raffaella Milanesi en el final del primer acto de La clemenza di Tito