Audioclasica

01.II.2014. Entre ‘bordeaux’ y elixir

    NUEVA YORK. METROPOLITAN OPERA HOUSE. 01-II-2014 ANNA NETREBKO, RAMÓN VARGAS, NICOLA ALAIMO, ERWIN SCHROTT. ORQUESTA Y CORO DEL METROPOLITAN OPERA HOUSE. BARTLETT SHER, director de escena. MAURIZIO BENINI, director musical   Donizettii: L’elisir d’amore   Aforo: 3.995 Asistencia: 90%   La producción es reciente pero parece tan antigua como las más tradicionales. No molesta, permite a los cantantes lucir su personalidad (si la tienen) y sólo hace una pausa interna muy larga e innecesaria para cambiar el decorado con la llegada de Dulcamara. La dirección de Benini es lo que suele verse en muchos grandes teatros: nadie quiere…


 

 

NUEVA YORK. METROPOLITAN OPERA HOUSE.

01-II-2014

ANNA NETREBKO, RAMÓN VARGAS, NICOLA ALAIMO, ERWIN SCHROTT. ORQUESTA Y CORO DEL METROPOLITAN OPERA HOUSE. BARTLETT SHER, director de escena. MAURIZIO BENINI, director musical

 

Donizettii: L’elisir d’amore

 

Aforo: 3.995 Asistencia: 90%

 

La producción es reciente pero parece tan antigua como las más tradicionales. No molesta, permite a los cantantes lucir su personalidad (si la tienen) y sólo hace una pausa interna muy larga e innecesaria para cambiar el decorado con la llegada de Dulcamara. La dirección de Benini es lo que suele verse en muchos grandes teatros: nadie quiere gastar en una gran batuta para esta ópera, y aquí hubo un maestro competente y sólido y poco más que eso. La orquesta respondió bien, sin demasiado esfuerzo, y el coro pareció no muy interesado. Los triunfadores fueron los cantantes, como siempre una serie de nombres entre lo más granado de la lírica actual, recibidos con aclamaciones durante el espectáculo y al final del mismo. Vargas cantaba enfermo y eso fue evidente en particular al promediar el primer acto. Antes y después sin estar en su mejor forma demostró lo que es ser un cantante completo conocedor del rol, sus posibilidades vocales y su técnica y estilo. Alaimo fue el menos interesante de los cuatro principales: canto y actuación mucho más convencionales que lo que él suele aunque cumplió sobradamente. Schrott ha hecho suyo el papel del doctor, y en producciones muy distintas termina siempre por ser el centro de atención. Sus conocidas exageraciones fueron mínimas, cantó espléndidamente (un grave más rotundo, un agudo sanísimo, homogeneidad en todo el registro) y se regodeó con el papel. Netrebko se despidió finalmente de Adina, que sigue cantando de modo impecable y musical –tal vez sus agilidades no sean lo máximo, pero son perfectamente adecuadas- pero con un volumen tan enorme y un color tan oscuro que no corresponden mucho a la parte y pone en peligro el correcto equilibrio con las demás voces porque, además, cantó toda la función como si le fuera la vida en ello (lo que hoy se agradece más que nunca). Correcta sin más la Giannetta de Anne-Carolyn Bird.

Jorge Binaghi

Crédito: Ken Howard/Metropolitan opera

Pie de foto: Ramón Vargas y Anna Netrebko