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04.II.2014. La magia de la ondina

    NUEVA YORK. METROPOLITAN OPERA HOUSE. 04-II-2014 RENÉE FLEMING; PIOTR BECZALA, JOHN RELYEA, MARY PHILLIPS, EMILY MAGEE. ORQUESTA Y CORO DEL METROPOLITAN OPERA HOUSE. OTTO SHENK: director de escena. YANNICK NÉZET-SÉGUIN: director musical   Dvorak: Rusalka   Aforo: 3.995 Asistencia: 90%   Si la obra parece haber entrado en el repertorio del Met se debe sobre todo a la presencia de Fleming, que ha hecho de la protagonista uno de sus roles fundamentales. Escuchándola a distancia de sus deslumbrantes representaciones parisinas se sigue comprendiendo por qué: la voz conserva toda su belleza, la actuación es magnética, la emoción es…


 

 

NUEVA YORK. METROPOLITAN OPERA HOUSE.

04-II-2014

RENÉE FLEMING; PIOTR BECZALA, JOHN RELYEA, MARY PHILLIPS, EMILY MAGEE. ORQUESTA Y CORO DEL METROPOLITAN OPERA HOUSE. OTTO SHENK: director de escena. YANNICK NÉZET-SÉGUIN: director musical

 

Dvorak: Rusalka

 

Aforo: 3.995 Asistencia: 90%

 

Si la obra parece haber entrado en el repertorio del Met se debe sobre todo a la presencia de Fleming, que ha hecho de la protagonista uno de sus roles fundamentales. Escuchándola a distancia de sus deslumbrantes representaciones parisinas se sigue comprendiendo por qué: la voz conserva toda su belleza, la actuación es magnética, la emoción es auténtica. No sólo fue la famosa canción a la luna, sino de la primera a la última frase así, lo que justificó la ovación que la saludó al salir sola al final. Más raro es que encuentre o haya encontrado un tenor como Beczala para el príncipe: ideal por fraseo, por color, por ‘vocalidad’ y no sólo por sus seguros agudos brillantes sino por el uso de la media voz que convirtió la escena final en un momento privilegiado de emocionado silencio. Magee debutaba en el Met y su princesa extranjera sonó mejor que otras veces, pero el agudo sigue siempre ácido aunque el volumen es muy bueno. Phillips reemplazó a una indispuesta Zajick y lo hizo bien aunque no se trata de una voz muy importante, pero cumplió también con la parte escénica. Relyea puede carecer de agudo para su gran aria y de las notas más graves en algunos momentos, pero su Vodnik fue algo más que un complemento indispensable. Los demás ‘comprimarios’, todos con momentos (breves o no tanto) de compromiso cumplieron fantásticamente y es una pena no nombrarlos, pero tal vez haya que destacar al guardabosques de Vladimir Chmelo y al ayudante de cocina de la joven Julie Boulianne. La vieja producción de Schenk puede parecer una antigualla, pero resulta poética cuando se la interpreta así e incluso ingenuamente ‘kitsch’. El caso es que el público aplaudió más de una vez a telón abierto los decorados bellísimos de Schneider-Siemssen. El coro tuvo un buen desempeño y la orquesta brilló aquí con todo su fulgor bajo la batuta del admirabo Nézet-Séguin que seguramente cuando sea algo mayor y haya dirigido más óperas controlará mejor algunos desbordes quizá posibles pero no necesarios (en los mismos días dirigió un admirable programa eslavo, Dvorak incluido, en el Carnegie Hall con la Orquesta de Filadelfia). Una representación que justifica un viaje.

Jorge Binaghi

Crédito: Ken Howard/Metropolitan opera

Pie de foto: Renée Fleming