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La zarzuela Curro Vargas vuelve a los escenarios

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Patio de butacas del Teatro de la Zarzuela donde a partir del día 14 de febrero comenzará la representación de Curro Vargas. Del 14 de febrero al 2 de marzo en el Teatro de la Zarzuela A partir del próximo viernes 14 de febrero y hasta el 2 de marzo, la obra Curro Vargas del maestro Ruberto Chapí volverá a ser representada en el madrileño Teatro de la Zarzuela. Esta emblemática obra del maestro alicantino se trata de un drama lírico en tres actos con texto de Joaquín Dicenta y Manuel Paso Cano. La Orquesta de la Comunidad de Madrid y…

El director de escena Graham Vick durante uno de los ensayos de la obra.

ALARGADA CURRO VARGAS

Patio de butacas del Teatro de la Zarzuela donde a partir del día 14 de febrero comenzará la representación de Curro Vargas.

Del 14 de febrero al 2 de marzo en el Teatro de la Zarzuela

A partir del próximo viernes 14 de febrero y hasta el 2 de marzo, la obra Curro Vargas del maestro Ruberto Chapí volverá a ser representada en el madrileño Teatro de la Zarzuela. Esta emblemática obra del maestro alicantino se trata de un drama lírico en tres actos con texto de Joaquín Dicenta y Manuel Paso Cano. La Orquesta de la Comunidad de Madrid y el Coro del propio teatro serán los encargados de poner la música a las más de tres horas de duración del espectáculo. La dirección escénica correrá a cargo de Graham Vick y la musical de Guillermo García Calvo y Martín Baeza-Rubio.


Del 14 de febrero al 2 de marzo en el Teatro de la Zarzuela

A partir del próximo viernes 14 de febrero y hasta el 2 de marzo, la obra Curro Vargas del maestro Ruberto Chapí volverá a ser representada en el madrileño Teatro de la Zarzuela. Esta emblemática obra del maestro alicantino se trata de un drama lírico en tres actos con texto de Joaquín Dicenta y Manuel Paso Cano. La Orquesta de la Comunidad de Madrid y el Coro del propio teatro serán los encargados de poner la música a las más de tres horas de duración del espectáculo. La dirección escénica correrá a cargo de Graham Vick y la musical de Guillermo García Calvo y Martín Baeza-Rubio.

Curro Vargas es uno de los títulos del repertorio lírico español del siglo XIX que aunque ha sido escasamente representado en las últimas décadas es considerada por lo expertos como un drama lírico universal. Una obra sobre la obsesión del amor y la muerte, que en esta ocasión se hace sin cortes, como se representó en su estreno en el escenario del Teatro de París de Madrid el 10 de diciembre de 1898. Ese mismo día España firmaba el Tratado de París renunciando con él a su soberanía sobre Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Es decir, que el drama del maestro alicantino subía a escena justo cuando en la conciencia colectiva española había un sentimiento de pérdida definitiva del pasado colonial. Para entonces, una buena parte de la intelectualidad española estaba clamando por una regeneración ética y social de la nación y revisando la identidad histórica de España. Eran los mismos años en los que los músicos y dramaturgos españoles polemizaban sobre la posibilidad de crear un teatro lírico patrio.

Esta zarzuela es una obra ambiciosa, con vocación operística, que Ruperto Chapí compone en la cima de su carrera y en la que vertió todo su talento y sabiduría musical. El texto es una pieza llena de matices y complejos niveles de lectura, un rico estudio de los comportamientos humanos que encierra un profundo debate ético y moral. Toda la obra está atravesada por una afilada crítica de las costumbres y la tradición, como la novela en la que está basada El niño de la bola, de Pedro Antonio de Alarcón, detrás de cuya apariencia, a menudo festiva e inofensiva en su espíritu comunitario, subyace un núcleo de oscuridad, podredumbre moral y violencia. La zarzuela cuenta la historia de Curro, un chico huérfano desde niño y expulsado de su casa. Se hace adulto lejos del pueblo y su amor se torna inmaduro y destructivo. A su regreso, cegado por la pasión, se convierte en un “ángel exterminador”. Soledad, el gran amor de Curro, casada en ausencia de éste con el hombre más rico del pueblo (el rudo pero honesto don Mariano), es una mujer vanidosa y consentida que pasa sus días lamentándose de sus problemas sentimentales. Y el Padre Antonio, convertido en padre adoptivo de Curro tras su abandono, confunde sus obligaciones de sacerdote con su egoísta deseo como “padre” de volver a ver al muchacho, aún a sabiendas que su regreso no habrá de traer nada bueno para nadie. El desenlace sitúa a estos personajes en la fiesta del pueblo en la que las mujeres son subastadas al mejor postor, como si se tratase de ganado, donde todo está en venta y donde el dinero y quien lo posee se convierten en el único amo y señor del lugar.

Ruperto Chapí nace en villena en 1851. A los cinco años empezó a estudiar solfeo y en plena adolescencia marcha a Madrid para ingresar en el Conservatorio donde estudia piano con Fernández Grajal. Durante la década de los setenta del siglo XIX viajó por Roma, Milán y París donde estrenó varios de sus trabajos como La hija de Jefté o La muerte de Garcilaso. De regreso en la capital de España, se dedica a producir obras para la escena, sobre todo zarzuelas. En 1882 estrenó La tempestad, zarzuela en tres actos, que constituyó uno de sus mayores triunfos, a la que siguió El milagro de la Virgen. Cinco años después alcanzaba otro éxito con el estreno de la zarzuela en tres actos La bruja. Sucesivamente dio a la escena La revoltosa, Pepe Gallardo, La chavala y Curro Vargas. La obra teatral de Chapí dio un gran impulso a la zarzuela. Fue un compositor de vena fácil y limpia técnica, creador de agradables melodías. Dominó el género cómico y el dramático, y también las producciones de carácter típico y callejero. Media docena de sus zarzuelas alimentaron constantemente los programas del género hasta los años treinta, época en que se inició la rápida decadencia de esta modalidad teatral.

Más información en www.teatrodelazarzuela.mcu.es

Ana Belén López