Audioclasica

27.II.2014. Noche de reivindicaciones

  XXI Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo 27-II-2014 PUÉRTOLAS, BERMÚDEZ, MENÉNDEZ. CAPILLA POLIFÓNICA CIUDAD DE OVIEDO. OFIL. GÓMEZ MARTÍNEZ, dirección musical.   Joaquín Gaztambide: El Juramento Aforo: 1.440 Asistencia: 95%     El Juramento de Joaquín Gaztambide ha inaugurado en Oviedo la vigesimoprimera edición del Festival de Teatro Lírico Español. A pesar de las dificultades Oviedo sigue apostando por una Temporada de cuatro títulos con tres funciones cada uno que la sitúan a la vanguardia de la apuesta por la zarzuela y ópera españolas, algo que siempre es digno de aplaudir. En este caso se ha optado por…

 


XXI Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo

27-II-2014

PUÉRTOLAS, BERMÚDEZ, MENÉNDEZ. CAPILLA POLIFÓNICA CIUDAD DE OVIEDO. OFIL. GÓMEZ MARTÍNEZ, dirección musical.

 

Joaquín Gaztambide: El Juramento

Aforo: 1.440 Asistencia: 95%

 

 

El Juramento de Joaquín Gaztambide ha inaugurado en Oviedo la vigesimoprimera edición del Festival de Teatro Lírico Español. A pesar de las dificultades Oviedo sigue apostando por una Temporada de cuatro títulos con tres funciones cada uno que la sitúan a la vanguardia de la apuesta por la zarzuela y ópera españolas, algo que siempre es digno de aplaudir. En este caso se ha optado por abrir con la reposición de El Juramento estrenado por Sagi en el Teatro de la Zarzuela de Madrid allá por el año 2000, y recuperado por el teatro madrileño con acierto la temporada pasada. La velada sirvió para reivindicar una de las mejores partituras del género, rescatada del olvido por el catedrático de Musicología de la Universidad de Oviedo Ramón Sobrino en una edición crítica que ha permitido revitalizar un título que hasta los años 30 del siglo XX se situó entre los más representados de la lírica española, y que inexplicablemente cayó en el olvido.

La crisis, la inmisericorde crisis, hizo que con apenas tres ensayos de conjunto se levantase el telón para el estreno de esta casi ópera, un periodo a todas luces insuficiente para un título de este calibre, por mucho que la mayoría del elenco solista la hubiese interpretado en Pamplona diez meses atrás. El trabajo del maestro Gómez Martínez tuvo que renunciar a ciertas cotas de minuciosidad que en él son habituales –y que tan alabadas fueron cuando se representó El Juramento también bajo su batuta en Madrid–, si bien el gran trabajo de la orquesta Oviedo Filarmonía hizo que todo terminase satisfactoriamente.

El elenco solista tuvo un calado desigual en el público. Ovacionado David Menéndez, que contó con la romanza de la noche (“Gracias fortuna mía”), y que a pesar de que su papel de Don Carlos pueda parecer escaso en su presencia escénica se erigió como el triunfador de la noche junto a Sabina Puértolas, que en el papel María supo canalizar toda su potencia de voz y facilidad para el fraseo largo con un sonido cándido y muy controlado, demostrando que hoy en día pocas sopranos pueden igualarse a la navarra.

Gabriel Bermúdez también fue muy aplaudido en su papel de Marqués, sin embargo Carmen González fue la nota discordante. Cierto que el papel de Baronesa es endiabladamente difícil, tanto que ya en su estreno Gaztambide tuvo que bajar un tono el vals de presentación del personaje (opción por la que también optó González en Oviedo). Sin embargo no fue esto lo más preocupante, sino una falta de agilidad, que incluso adoleció de problemas de afinación, que sin ser del todo censurables, no la igualaban en calidad a sus compañeros. Solistas como Javier Galán, Manuel de Diego o Xavier Ribera-Vall supieron estar a la altura, con intervenciones acertadas en momentos en los que Gaztambide exige una dificultad vocal considerable a pesar de su teórico papel secundario.

La Capilla Polifónica adoleció de los mismos problemas de precisión y minuciosidad interpretativa que la orquesta, achacables en todo caso a la evidente falta de ensayos con la compañía, si bien realizaron una presentación profesional, seria y por momentos sobresaliente.

Una noche en definitiva para reivindicar: reivindicar que partituras como El Juramento no vuelvan a un cajón para nunca más salir, reivindicar una nueva generación de cantantes españoles de una calidad excelente, y reivindicar la necesidad de que se dedique el tiempo necesario para preparar estos títulos, porque heroicidades como la de la orquesta y el coro no pueden darse de continuo, y algún día nos vamos a llevar un disgusto.

Alejandro G. Villalibre

Crédito: Ayuntamiento de Oviedo

Pie de foto: Primer acto