Audioclasica

22.VI.2014. Carceri d’invenzione sonoras

    Temporada 2013/14. Gran Teatre del Liceu 22-VI-2014 NIKITIN, CHARBONNET, BRUBAKER / AGRESTA, ZAJICK. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. EDMON COLOMER, director musical. LLUÍS PASQUAL, director de escena. PACO AZORÍN, escenografía.   Luigi Dallapiccola: Il prigioniero / Giacomo Puccini: Suor Angelica Aforo: 2.286 Asistencia: 80%     “Pareja de hecho” ya conocida por su presentación en el Teatro Real madrileño la pasada temporada, las funciones conjuntas de Il prigioniero y Suor Angelica cobraron, sin embargo, relevancia particular en el teatro de las Ramblas, inmerso en un proceso de profundo cambio de gestión –de hecho, se…


 

 

Temporada 2013/14. Gran Teatre del Liceu

22-VI-2014

NIKITIN, CHARBONNET, BRUBAKER / AGRESTA, ZAJICK. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. EDMON COLOMER, director musical. LLUÍS PASQUAL, director de escena. PACO AZORÍN, escenografía.

 

Luigi Dallapiccola: Il prigioniero / Giacomo Puccini: Suor Angelica

Aforo: 2.286 Asistencia: 80%

 

 

“Pareja de hecho” ya conocida por su presentación en el Teatro Real madrileño la pasada temporada, las funciones conjuntas de Il prigioniero y Suor Angelica cobraron, sin embargo, relevancia particular en el teatro de las Ramblas, inmerso en un proceso de profundo cambio de gestión –de hecho, se dedicaron las representaciones a los salientes Matabosch y Basso–, ahora en manos de la nueva dirección artística de Christina Schepelmann; la próxima temporada es aún responsabilidad del equipo saliente, así que habrá que conceder, con generosidad, un voto de confianza al cumplimiento, en un futuro próximo, de las grandes expectativas suscitadas por el viraje administrativo y artístico del Liceu.

La propuesta escénica de Lluís Pasqual y Paco Azorín, común para ambas óperas, explora la reclusión, física y simbólica, como elemento conductor: una estructura escalar móvil, a la manera de las formas infinitas y opresivas de Piranesi y Escher –o de las construcciones utópicas de Tatlin–, que permite aperturas parciales, como en las escenas finales de las dos composiciones, y remite a referentes cercanos en el tiempo (Guantánamo o las imágenes de Abu Ghraib, en el caso de Il prigioniero) aunque mantenga la ambientación en el momento de escritura de la música original de Dallapiccola y Puccini, visible, por ejemplo, en el eclecticismo del vestuario. Un panóptico foucaltiano, en suma, que asimila control ideológico y moral como instancias de vigilancia perpetua sobre el individuo y que logra imágenes poderosas, sobre todo en la conclusión de Il prigioniero, fundadas en una magnífica dirección de actores y en una iluminación muy acertada, que contrasta gamas cálidas (Suor Angelica) y frías (Il prigioniero) en un ansia insatisfecha de redención.

El concepto de Edmon Colomer se mostró firme en ambas óperas, aunque la orquesta solo alcanzó empaste y pulso en el acompañamiento de Suor Angelica, en tanto la acidez de buena parte de la música de Dallapiccola quedó un poco apagada, a diferencia de la labor del coro, notable en este caso; por su parte, el reparto de la primera propuesta se movió en un aceptable nivel medio, superado por la estatura dramática de Jeanne-Michèle Charbonnet (Madre), por encima del debutante Ievguein Nikitin (Prisionero), poco flexible de matiz en la zona extrema del registro, y del decepcionante Carcelero/Inquisidor de Robert Brubaker.

El aplauso solo cortés para la ópera del compositor florentino revelaba a las claras que la atención del público liceísta se reservaba para el signore Giaccomo, servido por un elenco muy homogéneo, incluso entre los papeles comprimarios –citemos la Abadesa de Gemma Coma-Alabert y la Celadora de Marina Rodríguez-Cusí a su frente. Y, por descontado, la carnal Suor Angelica de Maria Agresta, con algún agudo forzado pero justamente ovacionada en su aria, y la gran dama Dolora Zajick, un lujo como la Zia Principessa. Volaron octavillas saludando el cuarto de siglo de su primera aparición en el coliseo barcelonés, al compás de la ovación unánime a la producción y, a falta del Porgy and Bess estival, en despedida de la presente stagione.

Germán Gan Quesada

Crédito: ©A. Bofill