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22.VI.2014. Ramón Sampedro toma la palabra

  VII Festival del Mediterrani. Palau de les Arts Reina Sofía. Teatre Martin i Soler 22-VI-2014 DAVIDE LIVERMORE. MANUELA CUSTER. CRISTINA ALUNNO. HYEKYUNG CHOI. ANNA MORET. TYLER SASSO, guitarra. DAVIDE LIVERMORE, director de escena. ANDREA CHENNA, director musical. Andrea Chenna: Canti dall’inferno Aforo: 400 Asistencia: 35%     Ahora deberé cantar lo que no querría. Un canto quedo y apagado, con aire popular, avisa de lo que a continuación va a suceder. Es el poema de la trobairitz occitana Beatriz, comtessa de Diá (finales del s. XII), que da inicio a Canti dall’inferno. Dice Ramón Sampedro: “Había mar de fondo.…

 

VII Festival del Mediterrani. Palau de les Arts Reina Sofía. Teatre Martin i Soler

22-VI-2014

DAVIDE LIVERMORE. MANUELA CUSTER. CRISTINA ALUNNO. HYEKYUNG CHOI. ANNA MORET. TYLER SASSO, guitarra. DAVIDE LIVERMORE, director de escena. ANDREA CHENNA, director musical.

Andrea Chenna: Canti dall’inferno


Aforo: 400 Asistencia: 35%

 

 

Ahora deberé cantar lo que no querría. Un canto quedo y apagado, con aire popular, avisa de lo que a continuación va a suceder. Es el poema de la trobairitz occitana Beatriz, comtessa de Diá (finales del s. XII), que da inicio a Canti dall’inferno. Dice Ramón Sampedro: “Había mar de fondo. Hacía resaca en la costa. Estaba de pie al borde del pozo natural que formaban las rocas de la playa. Ensimismado, pensaba en el compromiso de la noche. La chica me iba a presentar a sus padres…”. Son unos cánticos extremadamente dolorosos. Lúgubres letanías que envuelven y oprimen al espectador. El recuerdo de aquel marino que atracó en Holanda, Maracaibo o Nueva York y amó a más mujeres que puertos visitó, deviene en asfixiante y amargo destino: “En la vida jamás se puede volver atrás”. También aparece en los primeros momentos el rostro dulce de la madre y “aquéllos que habían contribuido a hacerme hombre. ¿Hombre?”: “Una mente viva en un cuerpo muerto”. Un calvario de casi treinta años. La postración en la cama de un ser que viajó, sintió y amó. Un hombre que ya no viajará, ni sentirá, ni amará, pero razona. Un infierno desde donde contemplar a los que están arriba: “Ni puedes morirte, ni volver atrás”.

Cuatro mujeres rodean al marino, son, a la vez, amor y desdén, lucha y resignación, compasión y desconsideración, libertad y condena, pasado y presente. Finalmente, una de ellas, Manuela Custer, entona un estremecedor pianto sobre el “Agnus Dei”. Una severa Anna Moret recita la profilaxis a la que necesariamente se ha de someter el tetrapléjico, en ocasiones, deshumanizadora. Él, siempre, está en el centro de todo sobre un lecho de metacrilato. Y cuatro depósitos translúcidos sintetizan su líquido hábitat, aprovechado sonoramente: el mar, vida y muerte, y el veneno liberador. Davide Livermore y las actrices-cantantes hablan, gritan, susurran, cantan, musitan, lloran, gimen… y llenan de humanidad tan sombrío argumento, en una actuación apasionada y brillante. Solo la palabra plasmada en sus Cartas desde el infierno hace libre a Sampedro. Vocalidad tratada electroacústicamente por Andrea Chenna con delicadeza y mimo. Además, crea bonitas piezas polifónicas a partir del citado “Agnus Dei” o de un quejumbroso “Crucifixio”. En escena, un único instrumento: aquella llorosa guitarra a la que cantaba Lorca y no la alegre y bullanguera.

Precisamente su Cancionero gitano trascrito por Mario Castelnuovo-Tedesco ha cerrado el séptimo Festival del Mediterrani que trajo una nueva producción de La forza del destino de Livermore y la reposición del Turandot de Chen Kaige. Una edición celebrada en un edificio descascarillado, marcada por la noticia de que Zubin Metha deja su presidencia, e indefinidamente, el contacto con la orquesta titular. Dice que ve inviable la continuidad del proyecto tras la progresiva merma presupuestaria: “Rezaré para que el Palau no se convierta en un teatro de provincias” (Levante.com, 27.06.2014). Culpa principalmente al Ministerio y añade, que la OCV se descompone debido a la marcha de muchos de sus profesores a otros lugares. La gira por China, prevista para el final de temporada, fue suspendida y el espectáculo de la Fura dels Baus que debía abrir este festival fue cancelado por segunda vez. En su última rueda de prensa el indio suavizó la distancia mantenida con el Palau de la Generalitat en los últimos meses, pero es sabido que el nuevo aire “casolano” que la responsable de Cultura del Consell valenciano, Mª José Català, ha querido dar al coliseo con el estreno de Maror de Manuel Palau, no le sentó demasiado bien. Esta situación ha llevado al público de Les Arts a una posición delirante: en el estreno de Turandot tributó constantes muestras de apoyo al director y un fuerte abucheo a la Consellera.

En este contexto no es de extrañar que lo estrictamente musical haya pasado a un segundo plano. Sobre todo, este montaje del siglo XXI, pequeño pero tremendamente sensible y emotivo. Una lástima. 

Daniel Martínez Babiloni

Crédito: Tato Baeza

Pie de foto: Una escena de Canti dall’inferno en Les Arts