Audioclasica

25.VI.2014. Blancanieves y la BOS

  ORQUESTA SINFÓNICA DE BILBAO (BOS). Bilbao. Teatro Arteria Campos Elíseos Antzokia. 25-VI-2014 ALBA GUERRERO, cante. CHICUELO, guitarra. ALFONSO VILALLONGA, acordeón y ukelele. BILBAO ORKESTRA SINFONIKOA. ROMAN GOTTWALD, director y serrucho.   Alfonso Vilallonga: Banda sonora de “Blancanieves” Aforo: 794 Asistencia: 44%     Richard Davis nos relata en Complete Guide to Film Scoring una interesante historia en torno a la película The Lost Weekend (1945). Billy Wilder concibió la proyección sin música, pretendiendo subrayar la dureza de la vida del alcohólico que protagoniza la trama. En su primer estreno, las escenas de un ebrio Ray Milland causaron cierta hilaridad…

 

ORQUESTA SINFÓNICA DE BILBAO (BOS). Bilbao. Teatro Arteria Campos Elíseos Antzokia.

25-VI-2014

ALBA GUERRERO, cante. CHICUELO, guitarra. ALFONSO VILALLONGA, acordeón y ukelele. BILBAO ORKESTRA SINFONIKOA. ROMAN GOTTWALD, director y serrucho.

 

Alfonso Vilallonga: Banda sonora de “Blancanieves”

Aforo: 794 Asistencia: 44%

 

 

Richard Davis nos relata en Complete Guide to Film Scoring una interesante historia en torno a la película The Lost Weekend (1945). Billy Wilder concibió la proyección sin música, pretendiendo subrayar la dureza de la vida del alcohólico que protagoniza la trama. En su primer estreno, las escenas de un ebrio Ray Milland causaron cierta hilaridad en el público, justamente lo contrario a lo pretendido por Wilder. Tras encargar la banda sonora a Miklós Rózsa, el reestreno tuvo un gran éxito y la película obtuvo tres Oscar, mejor actor, mejor película y mejor director, además de otros numerosos premios internacionales. Curiosamente la música no obtuvo ningún reconocimiento a pesar de ser el único elemento añadido al original. Sirva este preámbulo para ilustrar el hecho, hoy incontrovertible, de que la música es algo esencial en la industria cinematográfica. Como ya es conocido, la película Blancanieves de Pablo Berger sigue los parámetros de los comienzos del cine mudo, con intertítulos para los brevísimos diálogos y una música interpretada, en este caso en vivo, por la Orquesta Sinfónica de Bilbao. En los tiempos del control informático, resulta ya de por sí impactante la sincronización “analógica” que debe de realizar el director para mantener en todo momento la necesaria fusión imagen-sonido que sostenga la acción dramática. Roman Gottwald cedía en ocasiones la batuta al ayuda de concertino para subrayar con el “serrucho” ciertas escenas de tensión emocional. Con este instrumento Vilallonga nos trae a la mente las partituras de Rózsa o Herrmann donde el theremin, viejo instrumento antecesor de la música electroacústica, nos sumía en la inquietud y el desasosiego. La orquesta se mostró totalmente integrada y comprometida con la partitura, colaborando decisivamente en sustentar los múltiples momentos emocionantes que tiene la película. A destacar los pasajes con pasodobles, infrecuente género para la orquesta, al que otorgó un espectacular sonido. Alfonso Vilallonga ha construido una partitura ecléctica y con una cuidada orquestación que se adapta perfectamente en fondo y forma a los requerimientos de la película, siendo asimismo decisiva la aportación en calidad y profundidad del cante y la guitarra flamenca de Alba Guerrero y Chicuelo respectivamente. La presencia del compositor, integrado en la orquesta e interpretando varios instrumentos, añade un plus de interés a este especial espectáculo cine-música cuya generalización sería interesante para el devenir de nuestras orquestas. La orquesta repetía el evento con gran éxito artístico pero sin alcanzar el “no hay billetes” del pasado septiembre.

Daniel Garay

Crédito: EFE

Pie de foto: Un momento del concierto-proyección