Audioclasica

24.X.2014. Más que una gran pianista

ss   L’AUDItori.   24-X-2014 YUJA WANG. piano. MIREIA FARRÉS, trompeta. OBC. VÍCTOR PABLO PÉREZ, director.  Obras de J.- P. Rameau, D. Shostakovich y J. Sibelius.  Aforo: 2.203   Asistencia: 95%     El programa de mano del concierto llevaba por título “El piano de Yuja Wang”, con indiscutible estrategia marquetiniana para subrayar el protagonismo de la rutilante pianista pequinesa. Y, ciertamente, su sola actuación hubiera sido suficiente para justificar el precio de la entrada: Wang es una artista entusiasmada y entusiasmante, que encara las partituras con una energía contagiosa pero también con una madurez muy destacable para su todavía…

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L’AUDItori.

 

24-X-2014

YUJA WANG. piano. MIREIA FARRÉS, trompeta. OBC. VÍCTOR PABLO PÉREZ, director.


 
Obras de J.- P. Rameau, D. Shostakovich y J. Sibelius.


 Aforo: 2.203   Asistencia: 95%

 

 

El programa de mano del concierto llevaba por título “El piano de Yuja Wang”, con indiscutible estrategia marquetiniana para subrayar el protagonismo de la rutilante pianista pequinesa. Y, ciertamente, su sola actuación hubiera sido suficiente para justificar el precio de la entrada: Wang es una artista entusiasmada y entusiasmante, que encara las partituras con una energía contagiosa pero también con una madurez muy destacable para su todavía corta edad. Su piano es efervescente y eso se agradece, y mucho, cuando estamos habituados a padecer un cierto adocenamiento en muchos solistas del instrumento –con las gloriosas excepciones que el lector ha desgranado ya en su cabeza–. Y sus interpretaciones denotan un respeto por lo impreso en el pentagrama que debería preservar si no le confunden, como a colegas suyos de renombre,

Pero, además del fulgor de la Wang, la noche concitó otros valores muy a destacar. Por ejemplo, la actuación de Mireia Farrés en el Concierto n. 1 para piano, trompeta y orquesta en Do menor de Shostakovichfue digno de grabarse en la memoria. Se compenetró perfectamente con la china y ambas con una orquesta que, bajo la batuta siempre atinada del maestro Víctor Pablo Pérez sonó equilibrada, intensa y colorista, muy buena traductora del lenguaje, ora trascendente, ora socarrón, del compositor ruso. Y estupenda también la propina que las dos solistas nos regalaron, la Habanera de Ravel en la que dejaron patente su versatilidad para otros registros.

Y si para abrir boca la OBC había abordado un título poco habitual –una selección de Hypolitte et Aricie– de un compositor también alejado de su repertorio –Rameau, de quien se conmemora el 250 aniversario de la muerte–, en su segunda parte el programa traía uno de esos títulos que sirven de piedra de toque para evaluar el estado de forma de una orquesta: la Sinfonía n. 2 en Re mayor op. 43 de Sibelius. Lo cierto es que el compromiso se saldó a satisfacción, con una sección de cuerdas siempre consistente y por momentos tímbricamente lujosa y unas intervenciones de maderas y metales solistas sin la menor tacha. La labor del maestro Pérez fue aquí también exigente con la tensión y las dinámicas, tal vez un ápice excesiva en lo tocante a volúmenes. En cualquier caso, a su mando la OBC consiguió esta vez que la música del gran compositor finés colmara adecuadamente el Auditori de su consabida expresividad.

Javier Velaza

Crédito: © May Zircus