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2 y 7.XI.2014. Más allá de los dieciocho “Dos”

Teatro Real. 2 y 7-XI-2014.  Gaetano Donizetti: La hija del regimiento   Madrid. Teatro Real.  2 y 7.XI.2014. Gaetano Donizetti: La hija del regimiento Aforo: 1.854 Asistencia: 95% ALEKSANDRA KURZAK/DESIRÉE RANCATORE, JAVIER CAMARENA/ANTONIO SIRAGUSA, PIETRO SPAGNOLI/LUIS CANSINO, EWA PDLES/REBECCA DE PONT DAVIES. ORQUESTA Y CORO TITULARES DEL TEATRO REAL. BRUNO CAMPANELLA, DIRECTOR.   No es infrecuente que un espectáculo operístico reciba el eco mediático que ha merecido la Fille du régiment que hemos tenido ocasión de disfrutar en el Teatro Real. Lo infrecuente es que este eco se deba, no a una provocadora dirección escénica, ni tampoco a los abucheos…

1 MADRID Brokeback

Teatro Real. 2 y 7-XI-2014. 

Gaetano Donizetti: La hija del regimiento

 

1 MADRID Brokeback

Madrid. Teatro Real. 

2 y 7.XI.2014.

Gaetano Donizetti: La hija del regimiento

Aforo: 1.854 Asistencia: 95%

ALEKSANDRA KURZAK/DESIRÉE RANCATORE, JAVIER CAMARENA/ANTONIO SIRAGUSA, PIETRO SPAGNOLI/LUIS CANSINO, EWA PDLES/REBECCA DE PONT DAVIES. ORQUESTA Y CORO TITULARES DEL TEATRO REAL. BRUNO CAMPANELLA, DIRECTOR.

 

No es infrecuente que un espectáculo operístico reciba el eco mediático que ha merecido la Fille du régiment que hemos tenido ocasión de disfrutar en el Teatro Real. Lo infrecuente es que este eco se deba, no a una provocadora dirección escénica, ni tampoco a los abucheos dedicados a alguna autoridad política, ni tan siquiera a la celebración de un homenaje a un artista consagrado, sino al mérito estrictamente vocal, en este caso, el de un cantante del que pocos conocían su trayectoria hace solo un año.

En efecto, el bis -una hazaña anunciada desde el principio del espectáculo, con la distribución entre el público de una nota que invitaba a sumarse al clamor en el esperado momento- del épico “Pour mon âme”, con sus célebres nueve “Dos”, saltó a prácticamente todos los medios de comunicación -televisiones incluidas- como un hito histórico en el Real. Dieciocho Dos en total, el equivalente de nueve trovadores y dieciocho Rodolfos, como tuve ocasión de escuchar a un tan desafortunado como impetuoso comentarista.

Pero vayamos por partes e intentemos ver más allá de los dieciocho Dos. Tras el Don Pasquale del año pasado y el Elisir d’amore de este mismo año, la tercera de las grandes comedias donizettianas -esta Fille du régiment– nos ha demostrado que, para revivir la chispa de este repertorio, vale más el carisma de las voces que la excelencia orquestal o la espectacularidad de los montajes, aunque también cuenten. Y que si tiene aún sentido levantar hoy en día estos ingenuos libretos aderezados con envoltorios musicales estereotipados y ramplones es, simplemente, porque hay todavía voces -y no muchas- por las que vale la pena hacerlo.

La comparación entre ambos repartos resultó muy ilustrativa de lo dicho. Gracias a la inteligencia y sencillez de la célebre y celebrada puesta en escena de Laurent Pelly y el magisterio del maestro Bruno Campanella, tuvimos las bases de un espectáculo competente tanto en lo escénico como en lo musical. En el segundo reparto disfrutamos de una Marie (Rancatore) enérgica e idiomática, defensora de un rol provisto de agudos y ornamentaciones en línea con una sólida tradición de lírico-ligeras, a la que nos habría gustado ver dando la réplica a Camarena; un Tonio (Siragusa) cumplidor de las exigencias de su rol -incluidos los Dos- pero un tanto plano y de técnica más fragmentaria, y un Sulpice (Luis Cansino) enormemente competente en lo vocal y en lo escénico. Sin embargo la obra no levantó el vuelo hasta el final del Acto I (arias de Tonio y Marie), para brindarnos finalmente un Acto II más convincente, humano y conmovedor.

Con el segundo reparto, sin embargo, se vivió un delirio colectivo desde el principio, y no solo gracias a los célebres Dos de Camarena. Buena parte de este frenesí se debe sin duda a Ewa Podles, quien desde la escena inicial deslumbró con su teatral uso de de su imponente voz y situó inmediatamente la obra en una dimensión cómica de la que ya no se desprendería durante el resto de la función y que facilitaría enormemente el trabajo a sus compañeros. Luego llegaron la Marie de Kurzak, en clave lírica, con un bellísimo timbre aunque cierto descontrol en los agudos, con nervio suficiente pese a todo para sostener el personaje escénicamente, y el Sulpice de Spagnoli, experto en el repertorio buffo y capaz de sacar punta a todas sus intervenciones cómicas. Eficaces pero seguramente no decisivos en el enorme éxito cosechado.

Hasta llegar a Javier Camarena, cuyo Tonio merece figurar sin duda entre los más grandes, por delante (por ejemplo) del defendido por un Juan Diego Flórez, por seguridad y brillantez. En él se unen la belleza y homogeneidad de los registros, la messa di voce, el estilo, y por supuesto los agudos, no exactamente grandes pero de una resonancia tan plena que pudieron escucharse como si estuvieran cantados a dos pasos de distancia.

En resumen, un enorme éxito artístico y una reivindicación absoluta del arte donizettiano. En estas condiciones, queremos muchos más.

 

Rafael Fernández de Larrinoa

Pie de foto: Tres escenas de La hija del regimiento.

Crédito fotográfico: Javier del Real