Audioclasica

14.XII.2014. Un tosco Mahler

ss   L’AUDItori. 14-XII-2014 SARAH CHANG, violín. OBC. VASSILY SINAISKY, director. Obras de A. Dvorák y D. Shostakovitch Aforo: 2.203   Asistencia: 85%     El Mahler que compusieron la violinista estadounidense Sarah Chang y la OBC, dirigida en esta ocasión por el ruso Vassily Sinaisky resultó confuso de concepción y tosco de ejecución, decepcionante en suma, dado el prestigio, que no se discutirá aquí, de la solista y que había hecho que algunos albergáramos altas esperanzas con respecto a la cita. A decir verdad, el Concierto para violín y orquesta en La menor op. 53 es una de esas obras…

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L’AUDItori.

14-XII-2014

SARAH CHANG, violín. OBC. VASSILY SINAISKY, director.

 
Obras de A. Dvorák y D. Shostakovitch


Aforo: 2.203   Asistencia: 85%

 

 

El Mahler que compusieron la violinista estadounidense Sarah Chang y la OBC, dirigida en esta ocasión por el ruso Vassily Sinaisky resultó confuso de concepción y tosco de ejecución, decepcionante en suma, dado el prestigio, que no se discutirá aquí, de la solista y que había hecho que algunos albergáramos altas esperanzas con respecto a la cita.

A decir verdad, el Concierto para violín y orquesta en La menor op. 53 es una de esas obras que se mantienen en el repertorio a mayor gloria del solista, que puede lucir su virtuosismo haciendo frente a las altas exigencias que el maestro checo –él mismo un consumado violinista– alojó en la partitura. Pero, a diferencia de páginas de parecida estirpe y objetivo, el lucimiento depende aquí mucho más –nótese incluso la ausencia de cadenza– del diálogo continuo y equilibrado con la orquesta. Y eso fue lo que se echó de menos sustancialmente en la relación entre Chang, la OBC y Sinaisky. Sin perjuicio de atribuir a cada uno de los tres protagonistas del concierto algunos deméritos particulares ­–Chang no pudo evitar algunos ataques abruptos en los pasajes de mayor dificultad técnica y su discreto volumen no fue en nada socorrido por una batuta más atenta a evitar desajustes orquestales–, lo más lesivo resultó ser la dudosa comunicación que se estableció entre los tres y que acabó por generar una ejecución poco transparente del concierto. Y aunque no por ello la ovación del respetable fuera menos generosa con Chang, esta abandonó el Auditori sin la acostumbrada propina.

Para la segunda parte se había programado la Sinfonía nº 11 en Sol menor, op. 13 de Shostakovich, que se convirtió, un tanto sorpresivamente, en el plato fuerte de la velada. Los Shostakovich de la época González han sido generalmente entre buenos y muy buenos: la orquesta parece profundamente imbuida de la retórica musical del compositor ruso y se revela capaz de traducir su doble discurso y expresar su íntima tragedia. En este caso, la sinfonía transita –en attaco–de un primer movimiento Adagio muy contenido a la explosividad contundente del Allegro y la tristeza profunda del In memoriam, para resolverse enérgicamente en el cuarto movimiento y su Allegro non troppo.

Sinaisky firmó una conducción muy interesante, de dinámicas intensas y amplia respiración, aunque quizás menos matizada de lo deseable en las texturas. Y la OBC le respondió con solvencia y rotundidad –especial mención merecieron las cuerdas y la exigida percusión– en una de sus mejores prestaciones recientes.

Javier Velaza

Crédito: © May Zircus