Audioclasica

17.I.2015. Bach alla italiana

  Madrid. Auditorio Nacional de Música. CNDM – Bach Vermut 17-I-2015 LORENZO GHIELMI, órgano. Johann Sebastian Bach: BWV 590, 1094, 1100, 1107, 1113, 701, 527, 1090, 1091, 1105, 1117, 697, 661, 1080/3, 535. Aforo: 1.800 Asistencia: 99%     Comenzado ya 2015, la primera sorpresa del concierto llegó en forma de imagen, no de sonido: Lorenzo Ghielmi -uno de los grandes organistas italianos- tocó todo el concierto descalzo. Igualmente inusual es su técnica tanto manual como de pedal. Estamos ante el organista más dedicado a la música antigua de cuantos han pasado hasta ahora por el ciclo (es antológico su disco…

 

Madrid. Auditorio Nacional de Música. CNDM – Bach Vermut

17-I-2015

LORENZO GHIELMI, órgano.

Johann Sebastian Bach: BWV 590, 1094, 1100, 1107, 1113, 701, 527, 1090, 1091, 1105, 1117, 697, 661, 1080/3, 535.

Aforo: 1.800 Asistencia: 99%

 

 

Comenzado ya 2015, la primera sorpresa del concierto llegó en forma de imagen, no de sonido: Lorenzo Ghielmi -uno de los grandes organistas italianos- tocó todo el concierto descalzo. Igualmente inusual es su técnica tanto manual como de pedal. Estamos ante el organista más dedicado a la música antigua de cuantos han pasado hasta ahora por el ciclo (es antológico su disco de Bruhns para Winter&Winter) y, así, nos presentó el concierto de un espíritu libre, poco atado a los convencionalismos bachianos en los que se fundamenta la técnica, la articulación o los tempi. Pasando por encima del teclado -con poco peso- tocó de forma tan ágil como articulada, con una relajación pasmosa en los momentos más veloces y virtuosos.

Dicho esto, también cabría señalar que a pesar de su libertad interpretativa, el auditorio no obtuvo sorpresas en forma de articulaciones radicales o paradas retóricas inesperadas: no fue un concierto lúcido en líneas generales, ni en didáctica, ni en registraciones sorprendentes. De hecho, la obra central del programa, la Sonata en trio BWV 527, tuvo un desajuste entre teclados que impedía escuchar con claridad la voz de la mano izquierda. Destacó mucho su forma de tocar (dirigiendo con una mano cuando podía, como hiciera Glenn Gould), especialmente en las obras más complicadas del programa. Sin embargo hubo momentos desprovistos de interés musical y tensión narrativa en los corales más lentos (O Jesu, wie ist dein Gestalt o Das alte Jahr vergangen ist), en los que el único interés parecía ser el legato de la melodía del coral (sustituciones de dedos incluidas), más que el entramado contrapuntístico que acompaña el cantus firmus.

En definitiva, disfrutamos de un concierto con un programa interesante (Sonata III en re menor y Pastorella como obras mayores), tocado de una forma inusual, con la particular visión de un intérprete que hace suya la música y la ejecuta con la tranquilidad de quien está sentado en el salón de su casa.

Miguel Araiz

Crédito: CNDM

Pie de foto: Lorenzo Ghielmi en el Auditorio Nacional