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27.I.2015. Die Soldaten entre crueldad y elegancia

    Temporada de ópera 2014/2015. Teatro alla Scala  27-I-2015 LAURA AIKIN, THOMAS BAUER, DANIEL BRENNA, ALFRED MUFF, OKKA VON DER DAMERAU, GABRIELA BEŇAČKOVÁ, RENÉE MARLOC. ORCHESTA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. ALVIS HERMANIS, Dirección de escena. INGO METZMACHER, Dirección Musical. . Zimmermann: Die Soldaten Aforo: 2.222 Asistencia: 90%    Han tenido que pasar casi cincuenta años antes de poder ver nuevamente en un teatro italiano (tras su paso por Florencia en 1970) Die Soldaten de Bernd Alois Zimmermann. Estrenada por primera vez en Colonia en 1965, Die Soldaten sigue siendo una obra compleja y nada fácil, pero con…


 

 

Temporada de ópera 2014/2015. Teatro alla Scala
 

27-I-2015

LAURA AIKIN, THOMAS BAUER, DANIEL BRENNA, ALFRED MUFF, OKKA VON DER DAMERAU, GABRIELA BEŇAČKOVÁ, RENÉE MARLOC. ORCHESTA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. ALVIS HERMANIS, Dirección de escena. INGO METZMACHER, Dirección Musical.

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Zimmermann: Die Soldaten


Aforo: 2.222 Asistencia: 90%
 

 

Han tenido que pasar casi cincuenta años antes de poder ver nuevamente en un teatro italiano (tras su paso por Florencia en 1970) Die Soldaten de Bernd Alois Zimmermann. Estrenada por primera vez en Colonia en 1965, Die Soldaten sigue siendo una obra compleja y nada fácil, pero con el paso de los años no ha perdido nada de su magnífico impacto sonoro y dramático. Inspirada en la obra del dramaturgo Jacob Michael Lenz (uno de los representantes de la corriente literaria pre romántica del Sturm un Drag de finales del XVIII), la ópera de Zimmermann se basa en un argumento sólo aparentemente banal. Una bella muchacha perteneciente a la burguesía alemana se enamora de un oficial de orígenes nobles dejando a su joven prometido. Una vez satisfechos sus deseos sexuales el militar abandona a la mujer dejando que disfruten de ella (cae en la degradación obligada por el seductor) otros oficiales llevando así su vida a una progresiva humillación entre pobreza y prostitución. Lo que impresiona es sin embargo el lenguaje dramático. Por una parte absurdo y casi desagradable, roto, deteriorado, por otra caracterizado por un lirismo discreto, mágico, luminosamente vibrante y al mismo tiempo cristalino. Un lenguaje que está siempre el servicio de una dramaturgia que avanza por espirales concéntricas y que se mueve desde las extremidades precipitándose, con un ritmo cada vez más rápido, hacia el término de las desgracias de la protagonista. Una anticipación sorprendente de las técnicas y métodos representativos típicos del expresionismo y que han sin duda influenciado la transposición realizada por Zimmermann. Su mastodóntica partitura, basada en el modelo rigurosamente dodecafónico y serial, impresiona y deja sin aliento el espectador utilizando con fuerza estremecedora, pero también con delicadeza casi camerística, influencias de la música Jazz así como de los corales de Bach. Todo ello en 15 números musicales que son deudores sin duda de la obra de Alban Berg, si bien a la par intentan una forma pluralista de teatro musical. Gracias al uso de un sin fin de efectos sonoros como de una concepción del tiempo dramático no lineal, sino más bien circular donde reminiscencias, experiencias y expectativas de los personajes generan continuamente una sugestiva compenetración entre pasado, presente y futuro.

Sin duda una obra maestra del siglo XX y que ha sido todo una acierto ubicar en la programación de la presente temporada de la Scala, gracias también a la muy lograda puesta en escena de Alves Hermanas, ya estrenada en el festival de Salzburgo de 2012. El marco escénico horizontal pensado para la amplia Felsenreitschule de la ciudad austriaca ha sido adaptado en sentido vertical para el coliseo milanés, dividiendo así el espacio en dos niveles. El resultado no ha restado nada a la funcionalidad y eficacia de la producción, resaltando aún más su impostación centrada en valorar los avatares individuales de los personajes y el cinismo burgués, elegidos como tema inspirador de la régie. Cierto alejamiento de la materia dramática y la elegancia del cuadro escénico (una doble galería, donde en la parte inferior paseaban detrás de las vidrieras caballos reales) substrajeron quizá algo a la rabiosa denuncia del texto y de la música, sin por esto cancelar la excelencia del marco general. Excelencia reconocible también en la interpretación del director Ingo Metzmacher que consiguió gobernar con lucidez la complicada partitura al frente de una soberbia orquesta de la Scala. Una lectura capaz de resaltar el desasosiego del lenguaje dodecafónico y el uso de una vocalidad llevada a sus extremos, como de incrementar al mismo tiempo con lucidez, la trasparencia tímbrica y la herencia del lenguaje expresionista. Impecable, finalmente el amplio reparto (casi veinte cantantes) capaces de seguir al milímetro las detalladísimas y muy diversas prescripciones vocales exigidas por Zimmermann. Destacar tanto a la protagonista Laura Aikin (Marie), como al tenor Daniel Brenna (barón Desportes) y a la condesa De la Roche de Gabriela Beňačková. Aplausos incondicionales para todos al final de la velada.

Gian Giacomo Stiffoni

Crédito: ©Brescia/Amisano

Pie de foto: Gabriela Beňačková en el segundo acto de Die Soldaten