Audioclasica

23.III.2015. Del refinamiento al pathos

ss   L’Auditori. OBC. Temporada 2014-2015. Sala Pau Casals 23-III-2015 ORCHESTRE NATIONAL DE FRANCE. DANIELE GATTI, director. Obras de C. Debussy, M. Ravel y P. I. Chaikovski. Propina: G. Verdi, La forza del destino (obertura)   Aforo: 2.000   Asistencia: 90%     En su última temporada al frente de la Orchestre National de France, antes de asumir la dirección titular de la del Concertgebouw holandés, Daniele Gatti propuso en la temporada de Ibercamera un programa de inteligente concepción, equilibrando la sabiduría tímbrica de la música francesa de comienzos del pasado siglo con la emotividad sin freno del Romanticismo ruso,…

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L’Auditori. OBC. Temporada 2014-2015. Sala Pau Casals

23-III-2015

ORCHESTRE NATIONAL DE FRANCE. DANIELE GATTI, director.


Obras de C. Debussy, M. Ravel y P. I. Chaikovski. Propina: G. Verdi, La forza del destino (obertura)

 

Aforo: 2.000   Asistencia: 90%

 

 

En su última temporada al frente de la Orchestre National de France, antes de asumir la dirección titular de la del Concertgebouw holandés, Daniele Gatti propuso en la temporada de Ibercamera un programa de inteligente concepción, equilibrando la sabiduría tímbrica de la música francesa de comienzos del pasado siglo con la emotividad sin freno del Romanticismo ruso, prolongada en una espléndida propina verdiana.

Con gesto muy plástico y en absoluto ostentoso –incluso parco en las indicaciones de la mano izquierda–, Gatti iniciaba la velada con La mer, de Debussy. Aunque la cuerda hubiera necesitado algo más de tersura en el primer movimiento, los crescendi bien dibujados y el control rítmico de la coda de este “De l’aube à midi sur la mer” ya preludiaban una versión categórica, tanto en el sorpresivo juego de timbres y tempi de “Jeux de vagues” como, singularmente, en el cuidadoso moldeado de la densidad sonora del movimiento final, servido con dramática turbulencia.

Si ya este Debussy prometía, y mucho, aún más seductora resultó la traducción de la raveliana La Valse: un inicio excelente, revelando in statu nascendi el proceso de deconstrucción al que el compositor de Ciboure el decadente vals vienés, el cuidado de las zonas de transición entre las diferentes secciones, la precisa articulación de los vientos y la sonoridad (ahora sí) tan sedosa como brillante de la cuerda dieron al director espacio para desplegar una construcción formal plena de elegancia, rubricada –con pérdida momentánea de batuta incluida…– en una tan impecable como implacable conclusión.

Los justos aplausos que saludaron esta primera parte se avivarían aún más tras la interpretación de la Sinfonía n. 4 op. 36, de Chaikovski, rescatada del habitual subrayado expresivo sin detrimento del énfasis dramático en determinados momentos, como la coda del primer movimiento o la sorpresiva reaparición de la fanfarria inicial en el cuarto. Una versión, en definitiva, muy notable, con frutos apreciables –la elegancia y cantabilidad del segundo tema del “Andante sostenuto – Moderato con anima”, la claridad de concepto del scherzo o la tensión discursiva bien mantenida del finale, y merecedora de la acogida entusiasta que le dispensó el público de Ibercamera.

Germán Gan Quesada

Crédito: © Marco dos Santos