Audioclasica

11.IV.2015.Protagonista inmensa: primera aproximación

    VIENA. TEMPORADA OPERA. STAATSOPER 11-IV-2015 NINA STEMME, GUN-BRIT BARKMIN, ANNA LARSSON, FALK STRUCKMANN, NORBERT ERNST. ORQUESTA Y CORO DEL TEATRO. UWE ERIK LAUFENBERG: dirección escénica. MIKKO FRANCK: director musical R.Strauss: Elektra   Aforo: 1.709   Asistencia: 100%   Stemme ha sido el gran acierto de esta nueva producción, que lamentablemente no le consintió desarrollar más un personaje que, en cualquier caso, requiere más frecuentación dramática. Vocalmente la sueca demostró que es la mejor de todas las opciones hoy posibles: su seguridad es apabullante, tanto como su volumen o su extensión. Larsson también debutaba en Clitemnestra: su voz es…


 

 

VIENA. TEMPORADA OPERA. STAATSOPER

11-IV-2015

NINA STEMME, GUN-BRIT BARKMIN, ANNA LARSSON, FALK STRUCKMANN, NORBERT ERNST. ORQUESTA Y CORO DEL TEATRO. UWE ERIK LAUFENBERG: dirección escénica. MIKKO FRANCK: director musical

R.Strauss: Elektra

 

Aforo: 1.709   Asistencia: 100%

 

Stemme ha sido el gran acierto de esta nueva producción, que lamentablemente no le consintió desarrollar más un personaje que, en cualquier caso, requiere más frecuentación dramática. Vocalmente la sueca demostró que es la mejor de todas las opciones hoy posibles: su seguridad es apabullante, tanto como su volumen o su extensión. Larsson también debutaba en Clitemnestra: su voz es suficiente aunque no impone particularmente, como su figura. Sus gritos y carcajadas estuvieron en la tradición ‘grand guignol’ (mejor las segundas que los primeros). Barkmin tuvo también mucho éxito, pero para Crisótemis además de un agudo sólido (a veces fijo), hace falta belleza vocal y un centro y grave que no siempre demostró poseer. Struckmann puede presentar aún noches como ésta, de un brillo vocal total (Orestes no es demasiado difícil, menos para un gran artista como él). El Egisto de Norbert Ernst pasó sin más. Espléndidas las segundas partes femeninas (donde hay que señalar la quinta doncella de Ildikó Raimondi). La orquesta, estupenda. Los no muchos que abuchearon a Franck probablemente habrían deseado una gran dirección. Fue correcta, buena, sin mucho relieve, y en todo caso seguramente mejor que la que se había previsto en un principio. El coro, preparado por Martin Schebesta, participó brevemente al final. Un final que de salvaje y apoteósico quedó reducido a un baile ridículo en discoteca gracias al peor de los desaciertos de Laufenberg, aquí totalmente contra la música y la esencia del drama y del personaje principal, que simplemente desaparece.

Jorge Binaghi

Crédito: (c) Wiener Staatsoper / Michael Pöhn​
Pie de foto: Nina Stemme en un momento de la representación de Elektra