Audioclasica

30.IV.2015. Entre el amor y el deber

ss   Temporada 2014/15. Gran Teatre del Liceu 30-IV-2015 DOMINGO, MACHADO, MONASTYRSKA, ACETO. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. MASSIMO ZANETTI, director musical.   Giuseppe Verdi: I due Foscari (versión de concierto) Aforo: 2.286  Asistencia: 90%     En doble sesión de concierto, el Liceu acogía a Plácido Domingo, como antesala de su presencia escénica en el coliseo barcelonés en abril del próximo año (Simon Boccanegra) en uno de los papeles que su adaptación al registro baritonal lleva encarnando en los últimos años, de Los Ángeles a Valencia: Francesco Foscari, modelo del conflicto dramático entre la afección…

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Temporada 2014/15. Gran Teatre del Liceu

30-IV-2015

DOMINGO, MACHADO, MONASTYRSKA, ACETO. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. MASSIMO ZANETTI, director musical.

 

Giuseppe Verdi: I due Foscari (versión de concierto)

Aforo: 2.286  Asistencia: 90%

 

 

En doble sesión de concierto, el Liceu acogía a Plácido Domingo, como antesala de su presencia escénica en el coliseo barcelonés en abril del próximo año (Simon Boccanegra) en uno de los papeles que su adaptación al registro baritonal lleva encarnando en los últimos años, de Los Ángeles a Valencia: Francesco Foscari, modelo del conflicto dramático entre la afección paterna y la obligación política, que, con canto expresivo –y pese a estar aquejado por una broncotranqueitis convenientemente anunciada antes del inicio– y su conocida capacidad de recreación actoral, el tenor madrileño resolvió con nota, obteniendo una larga ovación en el acto tercero (“Questa è dunque l’iniqua mercede”) y en continuo ascenso en el tramo final.

Como sustituto del previsto Ramón Vargas, Aquiles Machado cantó el papel de Jacopo Foscari con suficiencia: el timbre, cálido, algo nasal en la zona grave y con emisión forzada y ataques ásperos en algún momento –la cabaletta de “Dal più remoto esilio”– mejoró a lo largo de la velada; no así, a pesar de su incontestable potencia sonora y buena colocación de agudas, la Lucrezia Contarini de Liudmyla Monastyrska, con dificultades de afinación, incapacidad de empaste en los números de conjunto y pobre capacidad escénica. Junto a ellos, y entre los comprimarios, destaquemos la buena labor de Raymond Aceto como Jacopo Loredano.

La dirección de Zanetti, más atenta a la continuidad rítmica que a la delicadeza de matiz, obtuvo de la orquesta buenos frutos en varios tramos de la ópera, caso del dibujo dramático del segundo acto y, en ocasiones, perjudicó el trabajo del coro, bien articulado en el inicio de la obra y ajustado en el bello número inicial del tercer acto. Pero el verdadero protagonista era Domingo/Foscari y así lo supo ver el público, puesto en pie y atronando las tablas liceístas con una ovación final, durante casi diez minutos, de las de antaño…

Germán Gan Quesada

Crédito: © A. Bofill